Andres Torrez Villa-Gómez

Respirando impotencia

lunes, 25 de mayo de 2020 · 00:09

El mundo necesita médicos y profesionales expertos que saben lo que hacen. La situación actual en Beni hoy es catastrófica y es sólo el preludio de lo que va a pasar en toda Bolivia. Salas de terapia intensiva sobrepasadas, muertos en pasillos, habitaciones y calles, familiares desesperados por ayuda, gente enterrada sin funerales ni despedidas, médicos exhaustos, agobiados e impotentes. Medicamentos insuficientes, materiales de bioseguridad escasos, terapias experimentales, vías de solución inciertas porque se trata de algo nuevo.

En medio de esta emergencia, hay políticos, burócratas y mercaderes sin escrúpulos que cuando escuchan emergencia, se relamen, hacen campaña y ven la oportunidad de aprovecharse de la desgracia para lucrar con el dolor, la incertidumbre y la necesidad de las instituciones y las personas. Seres ambiciosos al acecho que pudren lo que tocan. Mientras tanto, en todas partes se están peleando por todos los insumos médicos y de toda clase necesarios para salvar vidas.

Estamos en emergencia, esa es la necesidad y la urgencia; estamos en un quirófano operando y lo importante es salvar la vida del paciente. No importa qué marca es el bisturí. Así es cómo se debe actuar en pandemia y así están acostumbrados a razonar los médicos que administran hospitales y saben que hay un bien mayor. Con mucha facilidad hemos caído en la tentación de convertirnos en jueces y verdugos rápidamente.

Todo esto lo sabía perfectamente y lo sabe el médico Marcelo Navajas y por eso decidió aceptar el Ministerio de Salud, sabía que se trataba de un escenario de guerra, que hay que tomar decisiones rápidas, urgentes y humanitarias.

En las últimas horas, un médico que salva vidas todos los días de su vida, con una experiencia reconocida y admirada de más de 30 años, que decidió dejar su lucha diaria en las habitaciones y quirófanos de una clínica, para liderar la lucha contra el coronavirus en Bolivia, está siendo lapidado, maltratado y calumniado sin tregua y sin pruebas, por ordenar la compra de respiradores que se necesitan con suma urgencia para salvar vidas humanas.

El médico exministro de Salud de Bolivia es el mejor doctor que conozco, le ha salvado la vida a tanta gente, a mi familia y ha ayudado a tantos, que somos un ejército de personas agradecidas que ponemos las manos al fuego por él.

Admiramos su labor y nos sentimos indignados con el trato abusivo que recibe por parte del gobierno y de todos aquellos que necesitan culpar a alguien para exhalar su impotencia ante los abusos que vemos en la gestión pública.

Como resultado, el país no tiene un líder en salud para hacer frente a esta crisis. Los buenos profesionales al ver lo que ha sucedido con Navajas jamás aceptarían un cargo lleno de sospechas, ni se prestarían a ser los chivos expiatorios de una campaña política por la Presidencia.

Los días pasan, el virus se expande y las horas de desborde de la pandemia se acercan. Bolivia sigue sin respiradores, materiales y todos los procesos se paralizan por miedo a los abusivos que lucran de la desgracia. Marcelo sabe que lo urgente es salvar al paciente, si tuviera que volverlo a hacer, volvería a ordenar comprar inmediatamente los respiradores y mandarlos a traer en avión directo.

Tomaría el bisturí y se pondría a operar, aunque eso le cueste su libertad, porque para un médico lo importante es la vida del paciente, no los votos. Eso no lo convierte en “tonto útil”; eso es lo que se debe hacer en tiempo de guerra, en emergencia humanitaria, esa forma de actuar es la que hace de los médicos unos héroes en la pandemia.

Los ciudadanos que estamos en casa sin saber qué hacer, si vamos a sobrevivir económicamente, explotamos de indignación, impotencia y rabia al saber que algún desgraciado gana millones intermediando la compra de un respirador.

Me da bronca, nos da bronca, pero esa bronca no puede paralizarnos al punto de perder el sentido común. Castiguemos a los políticos que hacen campaña, a los mercaderes de la desgracia. Salvemos a los médicos, enfermeras y a todos los que están en la línea de fuego defendiendo nuestras vidas.

En tiempos de crisis y emergencia es también urgente denunciar y castigar a los abusivos,  oportunistas y comerciantes sin escrúpulos de la pandemia, pero necesitamos expertos, experiencia, sentido común, valentía, fortaleza y unidad para defender a los que realmente pueden sacarnos adelante.

#creoenlainocenciademarcelonavajas

Andres Torrez Villa-Gómez es ciudadano boliviano.

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