Hugo Siles Espada

La cleptocracia se lleva entre el 10% y 100% del desarrollo de las naciones

sábado, 30 de mayo de 2020 · 00:07

Tiempo atrás,  Acemoglu y Robinson escribieron ¿por qué fracasan las naciones?.  Las naciones latinoamericanas, en particular Bolivia, no alcanzan el desarrollo después de ser laboratorio de modelos liberales y estatistas; después de transitar por políticas de sustitución de importaciones o de fomento a las exportaciones, después de aplicar procesos de privatización o nacionalización, después de incursionar menguadamente en  “innovación e investigación”, up grade tecnológico, emprendedurismo, flexibilización del mercado laboral, reducción de la presión tributaria, institucionalización, capacitación del talento humano y experimentar procesos de boom económico con recursos financieros abundantes.

Las variadas escuelas del pensamiento económico plantean los factores claves del desarrollo para las naciones. J. Sachs sostuvo que la geografía afecta el crecimiento; D. Rodrik afirmó que la calidad de las instituciones influye en el desarrollo; R. Prebisch escribió sobre el deterioro de los términos de intercambio que afecta a los países de la periferia; C. Pérez  planteó el catching up tecnológico para subir al tren del desarrollo; J. Schumpeter afirmó que la innovación y creatividad generan desarrollo; H. De Soto explicó que la falta del “papel” (formalización) limita el crecimiento.

S. Amín postuló la teoría de la dependencia para explicar el subdesarrollo; los neoclásicos plantearon la apertura económica para generar el despegue económico; J. Keynes postuló el  gasto público como motor del crecimiento; la Cepal planteó la transformación productiva con equidad e incluso R. Solow afirmó que el “residuo”, traducido como tecnología, es el que faculta la productividad y el crecimiento. Entonces, Si la pócima existe, ¿por qué las naciones latinoamericanas, y en especial Bolivia, no alcanzan el desarrollo?

Una de las principales restricciones que frena el desarrollo en América Latina, y en particular en Bolivia, es la cleptocracia o la manía compulsiva de algunos o muchos gobernantes de turno de poner las manos en la “lata” o las arcas fiscales a través de figuras como la corrupción, malversación de fondos, sobornos, malos manejos, tráfico de influencias, nepotismo, fraude, etcétera.

La cleptocracia se roba entre el 10 y 100% del desarrollo de las naciones, por ejemplo en las compras y contrataciones estatales. El caso “respiradores” dirá cuánto fue el porcentaje y cuánto se metió las manos en la lata. 

En América Latina abundan los ejemplos de cleptocracia que se roba el desarrollo de las naciones. De muestra algunos botones: la operación Lava Jato,  que implica a Lula en Brasil; la casa blanca de Peña Nieto, en México; las comisiones a contratistas de Otto Pérez, en Guatemala;  el caso Odebrecht de Alan García, en Perú; la venta irregular de petróleo a China y Tailandia, de Rafael Correa, en Ecuador; la destitución de Pablo Kuczynsky en Perú, las irregularidades del Chavismo en Venezuela, etcétera.

Los Papeles de Panamá contienen más de 11 millones de documentos e implican a más de 200 mil empresas y 72 presidentes por temas de corrupción.

En el caso de Bolivia,  los problemas de cleptocracia son innumerables, tanto en el modelo plurinacional como liberal, y se dan en sus figuras macro y micro cleptocrática en el sector público y privado.

Así se puede contar el caso Fondo Indigena, caso Neurona, Ostreicher, Vías Bolivia y sus boletas de peaje sin numeración, caso Papelbol, en 2007,  visas chinas, extorsión a menonitas, caso Catler Uniservice, caso Zapata, caso Pari, caso Elio Montes, etcétera.

La corrupción no sólo está en la cúpula de la cleptocracia, sino que se extiende creando un Estado prevendal y clientelar que genera fallas de mercado y fallas de Estado que  distorsionan y perjudican la productividad y competitividad de las empresas, familias y del mismo país y que benefician a unos cuantos y perjudican y frenan el desarrollo de todos.

Hugo Siles Espada es economista y comunicador social.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

224
96

Otras Noticias