Amparo Ballivian

Diablo, diablo, ¿tras qué detalles te escondes?

domingo, 31 de mayo de 2020 · 00:08

Ya se ha escrito mucho sobre el caso de los respiradores. Sin embargo, muchas cosas no me cuadran. Así que dediqué media hora a explorar el sitio web del BID y encontré novedades que son de acceso público.

Primero, el financiamiento del BID se hizo con recursos del préstamo número  No. 4612/BL-BO de fecha 21 de diciembre de 2018 (“Programa de Mejora en la Accesibilidad a los Servicios de Salud Materna y Neonatal en BoliviaHYPERLINK "https://www.iadb.org/Document.cfm?id=EZSHARE-2056220512-6185"”). El texto del contrato de préstamo está aquí:http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=EZSHARE-2056220512-6185. Es un préstamo por 275 millones de dólares, de los cuales el 85% es en condiciones concesionales y el 15% en condiciones regulares. El Ministerio de Salud es beneficiario de 20 millones y la AISEM de 255 millones de dólares. Aunque el préstamo estaba originalmente destinado a mejorar la salud materna, no es inusual que un organismo acepte reasignar recursos en casos de urgencia. Este parece ser el caso.

Segundo, la Cláusula 4.02 del contrato de préstamo dice “Contratación de obras y servicios diferentes de consultoría y adquisición de bienes. (a) Para efectos de lo dispuesto en el Artículo 2.01(54) de las Normas Generales, las Partes dejan constancia que las Políticas de Adquisiciones son las fechadas marzo de 2011,que están recogidas en el documento GN-2349-9, aprobado por el Banco el 19 de abril de 2011”. Es muy difícil para las autoridades y los ciudadanos de un país aceptar que no se sigan las normas nacionales, si no las del financiador, pero así es. Así que, para el caso de la compra de los respiradores, olvidémonos de la Ley Safco y sus reglamentos, así como del reciente Decreto Supremo que autoriza compras por excepción para atender a la pandemia del Covid-19.

Tercero, el número del proyecto que se financia con ese préstamo es BO-L1198 aprobado por el Directorio del BID el 26 de septiembre de 2018. Este documento describe los objetivos y actividades del proyecto en detalle:httpsHYPERLINK "https://www.iadb.org/es/project/BO-L1198"://www.iadb.org/es/project/BO-L1198.Conocer el número del proyecto nos permite acceder al plan de adquisiciones con recursos del préstamo.

Cuarto, ¿qué dicen las normas de adquisiciones del BID? Para este caso rigen las normas contenidas en el documento GN-2349-9:http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=774396. Básicamente, hay 8 modalidades de adquirir bienes: licitacióninternacional (limitada o ilimitada), licitación nacional, comparación de al menos tres precios, compra directa y cuatro modalidades más que son casos muy especiales. Las normas BID establecen en qué caso se aplica cada uno de estos métodos. Para los proyectos en Bolivia, el BID acepta que las compras se hagan bajo las leyes nacionales sólo para el mecanismo de comparación de precios, que no fue el utilizado para comprar los respiradores.

Quinto, el término “no objeción” se refiere al proceso de adquisición, no a la aprobación del financiamiento (que sucedió el 2018). Según las normas de adquisiciones del BID, el financiador debe dar luz verde (“no objeción”) antes que se suscriba un contrato de compra-venta con cargo a los recursos del préstamo. La “no objeción” implica que el financiador está de acuerdo en que se respetaron sus normas en el proceso de adquisición. La debe dar un funcionario del BID, pero, generalmente, el financiador contrata consultores locales para hacer la revisión del proceso. Asumo que una o ambas de las consultoras locales que están bajo arresto domiciliario en este caso cumplían esa labor.

En la “no objeción” que da el BID a la compra de los respiradores se indica que el método utilizado fue compra directa, que el proveedor es IME ConsultingGlobal Service S.L. y que el precio convenido es de 4.773.600 dólares.

Dicho lo anterior, me quedan muchas dudas. Primera duda, ¿por qué se hizo una compra directa si, según los reportes de prensa, otros dos oferentes locales hicieron llegar sus precios al Ministerio de Salud? Sobre uno de ellos se dijo que la empresa no era representante legal en Bolivia del fabricante de los respiradores. Pero tampoco IME Consulting es representante legal en Bolivia del fabricante.

Segunda duda, los o las consultores del BID ¿sabían de estas propuestas alternativas? Tercera duda, ¿el Ministro de Salud sabia de estas otras propuestas?

Cuarta duda. Sabemos que el BID pagó a IME Consulting la mitad del monto del contrato de compra-venta. Pero, ¿cuánto le pagó IME Consulting al fabricante, GPA Innova? Se supone que cada respirador cuesta algo más de 7 mil dólares (aunque eso será en circunstancias normales, no como ahora que hay exceso de demanda mundial), multiplicado por 170 respiradores da 1,2 millones, aproximadamente. Hay declaraciones de un imputado que la diferencia incluía comisiones de 340 mil dólares para tres personas. Habrá que investigar si esto es cierto, en cuyo caso, me sorprende la lista de precios de los corruptos: ¡“dar tres teléfonos de contacto de proveedores, 340 mil dólares”! Pero, aunque fuera cierto, ¿dónde se va el resto?

IME Consulting dice que su comisión fue del 23%. Eso es algo más de un millón de dólares. Jugosa comisión para una empresa que ni siquiera pudo alquilarse oficinas en Barcelona y tuvo que prestarse oficinas del Consulado boliviano en esa ciudad. Pero aun eso no alcanza. ¿Impuestos? No, España no cobra impuestos a las exportaciones y Bolivia ha eximido de impuestos de importación a los bienes destinados a combatir la pandemia. ¿Costos de transporte? IME dice que ellos pagaron 50 mil dólares del monto total por el vuelo de BOA, el resto lo pagamos nosotros. ¿Seguro? Puede ser, pero normalmente éste ronda el 2% del valor de la compra, o sea 95 mil dólares. No alcanza.

Quinta duda. Por notas de prensa se sabe que no se hizo la recepción formal de los respiradores. ¿Qué sucede, según las normas del BID, si los bienes que recibe el país no son los indicados en las especificaciones? Por ejemplo, supongamos que algún ministerio boliviano necesita comprar 10 vagonetas doble tracción, con motor de 4000 cc o más, con financiamiento BID, que se hace una licitación internacional con todas las de la ley, que se adjudica el contrato competitivamente, que el BID da su no objeción y se firma el contrato.

Pero, cuando los vehículos llegan a nuestro país, resulta que no son doble tracción y su motor es de 3000 cc. ¿Qué pasa? Seguramente hay un procedimiento para atender estos casos. Entonces, ¿porqué no utiliza ese procedimiento la AISEM? Ellos pueden perfectamente decirle al BID “nosotros compramos X y nos enviaron Y”. Además, ¿no era que el Cónsul de Bolivia había hecho la verificación física? ¿Tenía él las especificaciones técnicas? ¿Está calificado para distinguir entre respiradores de distintas calidades y verificar los accesorios?

Si los fiscales, procuradores y abogados involucrados en el caso revisarán el sitio web del BID encontrarían, además, que la institución tiene mecanismos para acceso a la información, para denuncias de corrupción, procesos de sanción, comité de ética, mecanismos independientes de investigación y otros. A mi juicio, el Ministerio de Salud debe hacer una solicitud formal al BID para que se abra un proceso de investigación independiente cuanto antes.

Amparo Ballivian es doctor en econometria y master en economia matemática. Fue Ministro de Vivienda y Presidente de la Aduana Nacional de Bolivia.

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