Robert Daniel Jijena Michel

¡El reto inmediato de la educación superior pública!

miércoles, 10 de junio de 2020 · 00:09

Ante la disyuntiva de continuar desarrollando en la virtualidad el proceso de enseñanza-aprendizaje de la educación superior pública y las voces que exigen su suspensión, debido a la imposibilidad de una proporción de estudiantes que no pueden acceder a este servicio público por una cuestión de restricciones de internet y equipamiento, considero que debemos seguir adelante, pues es importante el camino avanzado durante este tiempo, más aún teniendo en cuenta el empeño y dedicación demostrada por los educadores para adquirir y mejorar sus competencias digitales, de modo que sea posible migrar en un 100% a los entornos virtuales de aprendizaje mientras dure esta pandemia, haciendo frente con responsabilidad y convicción a este desafiante e inmediato reto educativo global. 

Si ahora mismo y bajo las circunstancias actuales se suspenden las clases, estaríamos perjudicando a la mayoría o a una significativa proporción de estudiantes, quienes se encuentran predispuestos y en condiciones de continuar ejerciendo su derecho al proceso de formación, pues se verían relegados y excluidos de la oportunidad de estudiar, frente a sus pares de otros centros educativos en nuestra misma región, país y el mundo, quienes siguen trabajando académicamente durante esta etapa por medio de la virtualidad, a pesar de los diferentes obstáculos.

Se entiende y preocupa de sobremanera que existe un porcentaje de estudiantes que por motivos económicos o técnicos evidentemente estarían quedando al margen y que no podemos ignorarlos y dejarlos a su suerte, pues también son importantes. Entonces, y teniendo en cuenta que la educación superior pública debe ser democrática, incluyente y accesible para todos, la academia debe demostrar para esta situación “sui-géneris” su compromiso con el estudiantado, generando políticas complementarias de nivelación pedagógica cuando las condiciones lo permitan. 

Una vez se presente alguna flexibilidad a través de la cuarentena dinámica o parcial, por una cuestión de responsabilidad social se deberán planificar clases extras o sesiones de apoyo para nivelar a los estudiantes que enfrentan dichas limitaciones insalvables, sean muchos o pocos, ¡así sea uno solo!

No tenemos otra opción, puesto que por razones de bioseguridad no podemos desobedecer el distanciamiento social provocado por la pandemia, dicha conducta sería irresponsable y negligente; sin embargo, tampoco los educadores pueden dejar de ejercer su importante rol social en una coyuntura especial donde la sociedad y sus jóvenes les necesitan, incluso hasta para hacer psicológicamente más llevadera esta indeseable y crítica realidad.   

Considerando que se trata de una situación excepcional, seguramente implicará trabajo adicional para el docente, pero al igual que nuestros valerosos médicos, policías, trabajadores del aseo público, comunicadores sociales y cada habitante de nuestro país, desde el rol que le corresponde asumir, estoy seguro que los educadores entregarán ese invaluable plus para salir adelante como sociedad y comunidad académica, más nunca se cruzarán de brazos o pasivamente permanecerán en una cómoda zona de confort. 

Barreras determinantes como la extrema pobreza y la imposibilidad de acceso a internet en ciertas zonas alejadas del país escapan a la buena voluntad del profesorado, pero no deben ser motivos para dejar de enseñar y aprender, compartir y desarrollar conocimientos, habilidades, actitudes y valores entre los actores protagonistas del proceso educativo formal.  

Este tipo de sentidas necesidades sociales, históricamente pendientes, deben ser atendidas por los diferentes niveles de Gobierno, pues la salud y educación son ante todo prioridades del Estado.  En ese sentido, los educadores deben apoyar a sus representantes para que a través de gestiones interinstitucionales se exija la atención de nuestras autoridades a esta justa demanda social, quienes con seguridad sabrán escuchar y trabajar con sus instituciones educativas en favor de su gente y nuestra juventud.

Mientras tanto y sin esperar previamente que todas las condiciones estén favorablemente dadas en un 100%, los educadores deben seguir remando día a día, con la ilusión y fe de siempre para formar mejores ciudadanos que aporten integralmente y con responsabilidad social a la construcción de un mundo mejor, sea cuales fueren las adversidades.

Robert Daniel Jijena Michel es docente universitario de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho.

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