Carlos Toranzo Roca

Informalidad y hacinamiento

miércoles, 17 de junio de 2020 · 00:11

 Había que tener mucha ignorancia para decir que Bolivia en estos años iba a ser igual a Suiza en términos de desarrollo y bienestar, pero la demagogia no se lo impedía, es más, todos su obsecuentes aplaudieron esa exageración y alabaron al “supremo”, lo hacían porque de ese modo escalaban en el poder, del cual era dueño Evo Morales; sólo éste repartía canonjías, ministerios, obras y comisiones. Prometió industrializar al país, pero lo único que construyó son elefantes blancos, donde lo fundamental eran los sobreprecios cobrados por sus círculos íntimos y los dirigentes del MAS.

 La única industrialización de sus 14 años de gobierno es la que corresponde a la elaboración del clorhidrato de cocaína, para ello el Chapare se constituyó en un superestado donde no valían las leyes, sino sólo las decisiones de los sindicatos. ¿Cómo tapar los ojos ante tamaña realidad?

Todo el país sabe que la coca del Chapare no es para el acullico, sino para ser insertada en el circuito coca-cocaína. Todos saben qué se produce en esa geografía, pero el Chapare se convirtió en el núcleo del poder político del gobierno del MAS y eso implica no otra cosa que una relación cercana con el narcotráfico.  

El MAS recibió a un país donde la informalidad era cercana al 60%, dejó a Bolivia con un 80% de informales (Datos FMI, Bloomberg). Fue falso el discurso de disminución de la pobreza, pues sólo se usaban indicadores de ingresos y no se hablaba de las necesidades básicas insatisfechas. ¿Por qué es difícil en Bolivia resistir una cuarentena para evitar el contagio del coronavirus? 

Simplemente por la elevada informalidad del mercado de trabajo. Además, junto a éste, está presente el hacinamiento en que vive la mayoría de la población boliviana; ¿hizo algo el MAS para disminuirlo? No lo hizo. Es más, en el quinto, sexto, hasta el décimo anillo de la ciudad de Santa Cruz, en los barrios de El Alto, ¿los más de sus pobladores tienen agua potable, alcantarillado? No. Sucede otro tanto en Cochabamba, Sucre, y no se diga en Trinidad, Cobija ahora en situación de crisis por los contagios.

Más de una década de un boom económico nunca antes vivido por Bolivia, el MAS lo despilfarró. Nos dejó una deuda externa exagerada, se comió las reservas internacionales, con un ministro de Economía hablando mentiras de un nuevo modelo de desarrollo; en lugar de usar recursos para la salud los utilizó en canchitas sintéticas, pues Morales tiene un complejo infantil de jugador de fútbol, los recursos del Estado se gastaron en transmisiones del Canal de TVC nacional de los partiditos del acomplejado. 

Los dineros del Estado se gastaron en helicópteros para el uso del Jefazo, en autos de lujo y decenas de policías para cuidarlo; él se dio el lujo de hacer su museo propio para que lo inmortalicen, lo llenó de camisetas de fútbol y otras ridiculeces. Cotidianamente hacía chistes groseros contra la mujeres, pero, sus ministras le hacían coplas en las cuales perdían la dignidad, sin sonrojarse en lo más mínimo por su obsecuencia.

El gobierno de Morales dejó destrozada la economía, hundió al país en una crisis de valores muy profunda, pues gobernó haciendo gala del cinismo, éste se convirtió en política de Estado. La mentira, la corrupción, el dispendio de los recursos del Estado los convirtió en política cotidiana. 

Ese gobierno fue a La Haya a hacer el ridículo y nos dejó sin argumento para pelear la reivindicación marítima. Todo eso lo olvida el MAS y el propio Morales; ahora se presentan como los defensores de la transparencia, cuando nos hundieron en una corrupción que horadó los valores fundamentales de la República.

Con cinismo sin límites expresa que el Chapare se infecta porque el Gobierno manda médicos infectados, porque se siembra ahí el coronavirus. Pero ¿no fueron ellos que sacaron a las calles, a las carreteras a su propia gente -sin importarles la vida de ésta- para violar las cuarentenas, expresando que el virus era un invento de la derecha y del imperio?

Requerimos memoria para recordar cómo el cinismo, la mentira, la corrupción y la falta de moral gobernaron el país por catorce años.

 

Carlos Toranzo Roca es economista.

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