Javier Torres-Goitia T.

La saliva, el bloqueo político y la salud

sábado, 20 de junio de 2020 · 00:10

Increíblemente, unas gotitas de saliva incontroladas están provocando millones de muertes y dañando gravemente la economía mundial. El coronavirus se trasmite únicamente de persona a persona por las gotitas de saliva que se expulsan al toser, estornudar, reír o hablar. La enfermedad no tiene cura, pero más del 80% son casos benignos o asintomáticos. El 20% son recuperables y un 5% fallecen. 

Lo único válido es prevenir la enfermedad aislándose de las gotitas de saliva ajena. Sin embargo, esta prevención tan sencilla no se puede aplicar porque la gente no cree en ella, no le da importancia, la menosprecia o entra en pánico y busca respiradores artificiales y hasta crematorios y cementerios, abandonando la prevención que es comprobadamente eficaz

Bolivia, que estaba en proceso de recuperación de la dictadura recién depuesta, está atacada por dos frentes, uno del Covid 19, desafiando un sistema de salud en ruina, y otro del MAS  decidido a recuperar el poder a cualquier costo. 

Las carencias en salud, denunciadas hace años por los colegios de médicos, se agravan porque el MAS descuartizó el incipiente sistema de salud existente, dividiéndolo en niveles estanco: los dos primeros en los municipios autónomos, sin financiamiento ni plan de acción ,y el tercero en las gobernaciones, librados también a su suerte.

Cuando ingresó el Covid 19 a Bolivia, el MAS se convirtió en su aliado. Primero se mimetizó en el Alto,  en El Chapare y en Yapacaní para escupir consignas de que el Covid era un invento neoliberal para paralizar la supuesta rebelión popular. El avance del Covid los obligó a cambiar de táctica, los parlamentarios, como payasos de circo, disfrazados con barbijos y trajes de bioseguridad, fingieron que combatirían la pandemia.

Cuando el gobierno otorgaba bonos para los necesitados, exigían que se dupliquen y bloqueaban todas las fuentes de financiamiento. Los miles de empleados públicos masistas infiltrados en la administración pública se movilizaron y de boca en boca expandieron sus especialidades: bloqueo, corrupción y  sobreprecios.

En salud, el Sedes de Beni, a título de autonomía, incumplió las normas y protocolos del Ministerio y la pandemia creció. Patzi en La Paz está en lo mismo. El asesor jurídico corrompió y boicoteó la importación de respiradores. Los parlamentarios, convirtieron la ley en arma de guerra y quienes aprobaron créditos nada productivos por más de 17 mil millones de dólares ahora bloquean préstamos ventajosos y urgentes para combatir la pandemia. 

Por un lado, alientan la subversión y simultáneamente aprueban una ley del estado de excepción que protege la sedición y amarra de manos al Ejecutivo. Voltean torres de comunicación seguros de quedar impunes.

Se  juntan así el coronavirus, la saliva social de la corrupción, el bloqueo, la huelga contra toda moral o civismo, con las lágrimas de la extrema pobreza, que según Arce Catacora fue eliminada.  

Sería ingenuo pensar que el MAS con menos de un tercio de apoyo ciudadano está pensando ganar las elecciones. Las exige por demagogia, buscando pescar aliados entre los binomios en disputa, sembrar el caos para justificar la arremetida pre o post electoral de sus huestes dispuestas a matar, robar incendiar, destruir lo que toquen para recuperar el poder y reírse de las leyes y compromisos internacionales, como Maduro.

Con cascos, que antes fueron de Simón Reyes, Victor López y otros héroes del sindicalismo, ahora se contaminan en las cabezas de paniaguados defensores de narcotraficantes y vándalos destructores, no podemos volver atrás.

Los políticos en competencia tienen diferencias respetables, pero suponemos ninguna afinidad con la dictadura. Jóvenes valientes y creativos, hombres y mujeres, líderes inteligentes y honestos tienen que comprender la urgencia de parar en seco la demagogia electoralista y las ambiciones del MAS para construir una unidad política democrática,  sólida y solidaria. 

Necesitamos concertar una pausa electoral completa por dos o tres meses para que todos luchen contra el Covid 19 hasta horizontalizar la curva epidemiológica. Luego recuperar el primer compromiso de definir por encuesta la candidatura con mayor respaldo, para apoyarla con un compromiso también claro de que el próximo gobierno, con dos tercios de apoyo, será de integración nacional, necesaria e imprescindible para recuperar lo perdido en 14 años de obscurantismo de feminicidios, infanticidios, abusos de poder y corrupción.

Javier torres-Goitia T. fue ministro de Salud de Bolivia.

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