Iván Miranda Balcázar

Crisis de la Covid-19: enseñanzas, innovación e iniciativas prácticas

lunes, 22 de junio de 2020 · 00:10

La pedagogía participativa, inclusiva e innovadora es el arma que nos dio esta crisis en medio de los inútiles debates con los ojos en la espalda, para algunos, y el promisorio pensamiento, para otros, que han tomado decisiones sin los cabildeos que eran parte de los actores burocráticos en todos los órdenes de esta realidad.

Es admirable que la inmensa mayoría de los profesores adoptaron conscientemente el camino de las clases virtuales a su manera, con flexibilidad y posibilidad de acceso a los nuevos recursos didácticos de la multimedia para seguir con la formación de los estudiantes en todos los niveles de enseñanza-aprendizaje.

Este proceso educativo virtual es un viaje sin retorno. Estoy también seguro que algún día volveremos a las aulas tradicionales, desempolvaremos los pupitres o mesas de trabajo, explayaremos lo que sabemos hacer frente a los jóvenes, viviremos con la misma pasión cada tema, nuestras manos adormecidas entrarán en contacto con la tiza o los marcadores multicolores y terminaremos la clase con esa ansia de vernos en el próximo horario.

Entretanto, está en marcha el nuevo paradigma en la educación en general. Corresponde a los profesores la tarea de la construcción epistemológica en sus cuatro dimensiones: el estatuto epistemológico, el ajuste epistemológico, la vigilancia epistemológica y la ruptura epistemológica, la que estamos encarando en estos tiempos de la pandemia.

Las condiciones complejas que atravesamos en este tiempo de encierro nos dieron la posibilidad de tomar acciones directas, emprendimientos con todos los medios a nuestro alcance, profesores con aptitud y actitud para compartir sus conocimientos sobre el manejo de class-room, moddle, zoom, google meet y otras herramientas.

También estoy convencido que muchas de las excusas de los estudiantes y también de los docentes son pretextos y no argumentos sobre el acceso a las nuevas formas de la comunicación virtual. Otros con justa razón justifican su situación porque es el límite de las condiciones de dificultad socioeconómica de su existencia.

En un viaje semanas antes del cierre de las aulas hemos visto que las comunidades rurales carecen de tantas necesidades, como por ejemplo un wifi comunitario, electricidad permanente, equipos multimedia, aulas con servicios básicos. Para que comentar las condiciones socioeconómicas y otras dificultades. Los gobiernos recientes y del pasado nunca pensaron en esa gente y de pasó les siguen pidiendo lealtad después de tanto engaño colectivo.

En este encierro forzado hemos trabajado junto a otros profesores en tantos reglamentos, cursos virtuales de manejo de las redes sociales y plataformas de enseñanza-aprendizaje para los docentes y estudiantes en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), hemos compartido con los alumnos el sentido de los entornos virtuales y hemos aprendido de todos que es posible la transformación cuando el sentido de la educación es el campo estratégico de una sociedad.

Este proceso tuvo en la UMSA el privilegio de contar con líderes prácticos, emprendedores, innovadores y talentosos que decidieron opciones ejecutivas para reencauzar el desarrollo académico con clases virtuales y semipresenciales, adoptar acciones de seguridad para evitar el dolor en la familia universitaria y sus científicos aportaron tecnología adecuada para enfrentar a la latente amenaza de la pandemia.

Por supuesto, es mi opinión la valoración positiva de cuanto hizo la UMSA por la educación superior. De los temas negativos que se ocupen aquellos que les gusta descalificar y mirar la historia atrás. La experiencia de estos 120 días es la demostración fehaciente que esta crisis nos enseñó que hemos aprendido a ser prácticos y todos compartimos de acuerdo a nuestras posibilidades a construir una pedagogía educativa para poner el mayor de nuestros esfuerzos en la formación profesional. 

Algunas de las expresiones recurrentes de esta vivencia son el ciberpracticismo, el colaboracionismo, la complementariedad y la pedagogía participativa en un escenario donde el ser humano extraña su histórica condición de sociabilidad, la espontaneidad de la interacción en grupos afines, las tertulias en las esquinas, las celebraciones con cualquier pretexto, los acontecimientos religiosos, las reciprocidades y solidaridades en las plazas. El miedo y la realidad virtual nos está cambiando el modus vivendi.

Ojalá aprehendamos a construir mayor consciencia en este emprendimiento y pensar que es posible una realidad distinta al pasado.

Iván Miranda Balcázar es docente universitario.

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