Rolando Kempff Bacigalupo

Comercio para reactivar la economía

miércoles, 3 de junio de 2020 · 00:09

De acuerdo a previsiones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la actividad comercial del mundo se verá reducida este año entre un 13 al 32%, mucho más grave que la contracción debida a la crisis financiera del 2008.

De manera categórica, el director general de la OMC, Roberto Azevedo, sostuvo que “la inevitable disminución del comercio y la producción tendrá consecuencias dolorosas para los hogares y las empresas, aparte del sufrimiento humano causado por esta enfermedad”.

Los  primeros datos de la crisis comercial que se viene este 2020 y los próximos años no son nada reconfortantes: en los dos primeros meses de este año, China vio caer sus exportaciones en un 17% y sus importaciones en 4%; las importaciones totales de los Estados Unidos disminuyeron en 4%. En el mismo periodo las exportaciones de Brasil se redujeron en 8,5% en términos anuales.

Para la OMC, estas cifras son preocupantes si se tiene en cuenta que el comercio mundial ya se encontraba en plena desaceleración el 2019, año en que esta actividad sólo creció en 1%, comparado el 5% que fue el promedio de las dos últimas décadas.

Los bolivianos debemos estar conscientes de que esta crisis no  sólo afecta al país. El problema es de todo el mundo, sin importar el nivel de especialización de los países. Además de la reducción de los precios de commodities, como el petróleo y minerales, los bienes manufacturados son los más afectados porque son más vulnerables a las interrupciones súbitas, por la ruptura de sus cadenas de suministros, y la mayor posibilidad de que los compradores dejen de demandarlos, porque priorizarán otras adquisiciones. 

En este panorama, es necesario que el gobierno promocione la compra de productos “hecho en Bolivia” para fortalecer a nuestras empresas. 

La base empresarial vigente, registrada en Fundempresa, es de 327.803 empresas. De éstas sólo unas 100 mil están activas (el 30%). De éstas, el 77% está en los departamentos del eje: 31% en La Paz, 29% en Santa Cruz, 17% en Cochabamba y 23% en el resto de los departamentos. 

Por tipo societario, el  80% son empresas unipersonales, 19% de Responsabilidad Social Limitada (S.R.L.) y 1% de Sociedad Anónima y otros. Por actividad económica, un 37% está en comercio, 13% en construcción, 10% en industria, 9% en servicios profesionales y técnicos, y el restante 31% en otros sectores.

La ruta de la recuperación puede identificarse por las letras U, L y V. La primera representa una caída abrupta seguida de una lenta recuperación. La segunda es la peor de todas, pues muestra la caída seguida de una prolongada recesión. 

La ideal y la que esperamos todos es que tras la caída se tenga una pronta recuperación, dibujando una V en la gráfica estadística. Para que esto pueda hacerse realidad serán necesarias políticas integrales, que tomen en cuenta la salud de los bolivianos, y en lo económico comprendan lo fiscal, monetario, políticas comerciales y refuerzos a los procesos de integración. 

Sólo de manera enunciativa, están temas como:

Analizar la posible reducción de los aranceles para las importaciones, promoviendo la liberalización comercial.

Aplicar una radical lucha contra el contrabando, 

Impulsar nuevos acuerdos comerciales en la región y otras partes del mundo.

Crear más agencias de promoción de las exportaciones, que tenga entre sus tareas abrir nuevos mercados para la actual y futura producción nacional, dando énfasis a nuevos nichos especializados, como los manufacturados o los cultivos libres de pesticidas e insecticidas.

Promover la liberalización del comercio de servicios, más –en esta época de pandemia- en el área de la medicina, superando las trabas para alcanzar un fluido comercio internacional.

Siguiendo la corriente de la Comunidad Andina, impulsar  el comercio electrónico y las ruedas de negocios virtuales, y así coadyuvar en la reactivación de la economía en la región.

Reducir el costo del IVA al 10% y eliminar el ITF.

Crear un fondo de garantía para inyectar liquidez.

Modernizar los contratos laborales.

Garantizar un adecuado clima de inversiones, en un marco de seguridad jurídica para los negocios, que promueva las inversiones nacionales y extranjeras.

Promover la economía digital, los startup (compañías emergentes) y la Economía 4.0 de promoción del talento humano y generar ciudades inteligentes, dejando de lado la economía extractiva.

Rolando Kempff Bacigalupo es economista, empresario y ahora presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Ph.D., miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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