Juan Manuel Contreras

# InternetParaBolivia

martes, 30 de junio de 2020 · 00:09

Bolivia perdió su mar hace más de 141 años. En ese casi siglo y medio, la tecnología y la globalización han cambiado al mundo drástica  y rápidamente. En los últimos 15 años, la velocidad de este cambio ha aumentado, precipitando tremendas transformaciones en prácticamente todos los sectores de la sociedad: energía, salud, educación, finanzas, medios, comercio, etcétera.

Estos cambios no quitan la pérdida de nuestro mar y las concomitantes pérdidas económicas, territoriales  y psicológicas que sufrimos como resultado. Pero estos cambios ofrecen a Bolivia un nuevo tipo de acceso al resto del mundo con un valor potencial más alto que la recuperación del litoral. Este acceso no requiere acceso al mar o una geografía específica, ya que minimiza y hasta elimina tiempo y distancia. Tampoco requiere de extensos o diversos recursos naturales o de su desplazo por aire, tierra  o mar.

Este acceso es la conexión a la economía digital que absorbe -y transforma- cada día más a la economía global. El acceso a este mundo -llamémosle internet con mayúscula- es crecientemente imprescindible para salir adelante y prosperar no sólo para personas individuales, sino también para países como Bolivia. Algunos países usan su acceso al internet de manera pasiva y cautelosa, limitándose a usar tecnologías desarrolladas en, por, y para otros países. Pero otros países usan su acceso para integrar el internet a su economía y en sus políticas de manera activa y audaz, convirtiéndose en co-creadores e impulsores de la nueva economía digital.

Estar en este segundo grupo de países no es fácil ni simple. Necesita leyes, políticas  y regulaciones adaptadas a/y impulsadoras de la economía digital; infraestructura técnica que haga el acceso al internet y a otra telecomunicación barato y generalizado, y capacitación técnica para los ciudadanos y las empresas que quieren contribuir a la economía digital.

Pero la buena noticia es que nunca ha sido tan fácil o tan simple para un país transformarse en un miembro del grupo de cocreadores de la economía digital como lo es hoy día. Los precios de smartphones y computadoras, para compra o alquiler a pedido en servicios de computación en la nube, nunca han sido tan bajos. La disponibilidad de software de código abierto, educación en línea, talento en ingeniería de software, y software como servicio (p. ej., en pagos digitales, ciencia de datos, etcétera) nunca ha sido tan grande.

Esta dramática reducción -y hasta aniquilación virtual- de las barreras de entrada en el internet facilitan a emprendimientos digitales de toda clase, ya que ayudan a igualar los costos de entrada a empresas independientemente del país en el que tienen su sede.

Estos hechos no son mencionados o discutidos lo suficiente, con la urgencia debida, o a los niveles requeridos en nuestro país. El internet está transformando al mundo mientras lees estas palabras. Necesitamos aprovechar esta coyuntura para convertirnos en co-creadores de estos cambios y compartir los beneficios que otorgan a sus creadores y creadoras.

Necesitamos consciencia de lo que está pasando y voluntad política para hacer algo al respecto. Modernizar nuestras leyes, políticas  y regulaciones para facilitar e incentivar emprendimientos digitales y la digitalización de nuestra economía en todo sector. Invertir en la infraestructura técnica que aumente la velocidad y la accesibilidad del internet a través del país. Apoyar a colegios, universidades  e institutos a ofrecer más y mejor educación formal e informal en el ámbito de la tecnología. Adoptar prácticas gerenciales ágiles en el gobierno y en las empresas para permitir a estas organizaciones adaptarse a una velocidad más parecida a la del mundo digital. Y mucho más.

Nuestra geografía, nuestra historia  y nuestra economía no tienen que ser nuestro futuro. El internet ofrece una coyuntura para transformar a naciones en co-creadores de la economía digital. ¿Nos atrevemos a hacer que nuestro hado sea propicio? ¿Nos atrevemos a exigir #InternetParaBolivia?

 

Juan Manuel Contreras Cardozo, Ph.D., es psicólogo social y gerente de ciencia de datos en Uber. Sus opiniones son a título personal y no representan o reflejan necesariamente los puntos de vista, las opiniones  o las políticas de Uber.

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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