Lorena Choque Flores

La cuestión de los zoológicos entre el sufrimiento y la conservación

martes, 30 de junio de 2020 · 00:08

Para entender la cuestión de los zoológicos deberíamos preguntarnos si éstos siguen cumpliendo una función educativa, de investigación y de conservación. Países como Costa Rica, considerados megadiversos en fauna y flora, han optado por cuestionar esos paradigmas.

Sin embargo, a pesar de que el cierre de los zoológicos parece ser la opción más óptima para muchos, debemos reconocer que un gran porcentaje de las especies que se encuentran en estos centros son animales que sobrevivieron al maltrato, la mascotización o el tráfico. De darse ese cierre,  habría que preguntarse a qué centros serían derivados estos animales. En el caso de Costa Rica, se optó por delegar el cuidado de las especies a centros de rescate privados y se emprendió la creación de jardines botánicos y parques naturales urbanos.

Costa Rica tiene una gran trayectoria en sus esfuerzos por dar cumplimiento a la Ley de Biodiversidad de 1998. El 2003, en sus esfuerzos por la conservación y la divulgación educativa de especies nacionales, logró digitalizar y tener un registro de su flora y fauna local. Esto con el objetivo de tener herramientas para la investigación, la conservación y la divulgación educativa en colegios y otro tipo de instituciones.

Bajo estos grandes avances que dejan sin legitimidad la función de los centros de custodia estatales ¿deberían prohibirse los zoológicos?

A nivel mundial, en los zoológicos se ha podido evidenciar, negligencia, maltrato y precarias condiciones para el cuidado de los animales que albergan. Un claro ejemplo de esto es la muerte del oso polar Arturo, en el Parque Zoológico de Mendoza, que murió bajo las limitaciones de una infraestructura inadecuada y consecuencias de las altas temperaturas que se tenía en el lugar, ajenas a su hábitat natural.

En Bolivia, un ejemplo local lo tuvimos con el león Fido, albergado en el zoológico de Oruro hasta el año 2006 y que llamó la atención tanto local como internacional.

El caso del león Fido no sólo demostró las precarias condiciones del zoológicos de Oruro, sino de otros centros de custodia animal municipales y  develó la gran ausencia estatal en soluciones que involucren una respuesta a largo plazo frente al problema del tráfico de animales, del mascotismo y del maltrato

 Frente a esta problemática, el año 2007, el Comité de Defensa de los Animales en Oruro realizó un estudio cronológico sobre las especies que fueron afectadas por enfermedades, dolencias y maltrato en el zoológico de esta ciudad. Las evidencias se complementaron con las denuncias que realizó el veterinario Juan Lima Morales, que prestó servicios en este centro.

Existen registros e información que se refieren a la muerte de  boas carbonizadas o congeladas por descuidos del personal, también se sabe de  autopsias que demostraron la muerte de animales por desnutrición o por tragar tapacoronas, ruleros, bolsas nylon. Se denunció la muerte de al menos 30 especies, entre jaguares, tapires, loros, monos ardilla, pumas, entre otros.

Uno de los casos más emblemáticos fue el de Fido, un león africano que murió caquéctico, con quemaduras de tercer grado y varios tumores. Fido despertó la compasión no sólo de los pobladores orureños, sino de organizaciones internacionales como la WWF de España, que en 2006 mostró los espacios reducidos de cemento que ocupaba el león y solicitó el cierre del zoológico de Oruro, pidiendo el traslado de Fido  a un ambiente más acorde a su hábitat natural.

Fueron varias las denuncias que este centro municipal tuvo que enfrentar, lo que provocó que en el 2007, la Gobernación de Oruro considere su cierre, lo que se dio de manera temporal con una  resolución del Viceministerio de Biodiversidad para que el centro pudiera readecuarse. Fue así que el zoológico se reabrió con la denominación de Zoológico Andino y sólo para refugiar a especies propias de tierras altas.

Sin embargo, pese a esta readecuación, en 2019, concejales municipales de Oruro evidenciaron que en el zoológico faltaba comida para los animales y que no se contaba con una administración que pudiese cumplir las gestiones necesarias para mantener en buenas condiciones el lugar. Por esa razón, el concejal José Rojas advirtió  que de mantenerse esa situación, nuevamente se consideraría el cierre del zoológico.

Es en este contexto que el zorro Arturo arribará al zoológico de  Oruro.  Fido fue el ejemplo más emblemático de las falencias de este centro y el zorro Antonio nos recuerda que el problema aún está vigente. 

Lorena Choque Flores es politóloga y tiene una maestría en diplomacia y relaciones internacionales en la Academia Diplomática Plurinacional de Bolivia.

 

 


   

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