Javier Torres-Goitia T.

Cuarentena dinámica e indolencia política

sábado, 6 de junio de 2020 · 00:11

 Después de un largo encierro hemos ingresado en La Paz a la llamada cuarentena dinámica. encarando un enorme desafío, casi tan grande como lo es el encapsulamiento de Trinidad, iniciado simultáneamente.

 Ambas medidas muestran que las estrategias tienen que adaptarse a realidades diferentes, aunque obedezcan a la misma política. Todos somos igualmente vulnerables a la infección y a la contracción económica, aunque no es lo mismo perder el 10 o 20% de los ingresos que dejar de percibir los 10 o 20 bolivianos del único ingreso diario.

 Los países industrializados pierden millones, cierran fábricas, aumenta el monto del seguro de desempleo y caen las bolsas. Los de menor desarrollo agotan sus pequeños ahorros, tienes menos que perder, aumentan los desocupados;  pero las vidas que desaparecen no son iguales, las madres que mueren dejan huérfanos abandonados, los informales pasan a mendigos, y decenas de mujeres y de hombres quedan en la calle. 

 El profesor de Salud Pública de la Universidad de Harvard Richard Cash, en un trabajo reciente (Lancet 30-05-2020), destaca la diferencia de problemas y soluciones que confrontan los países ricos y los pobres y la necesidad de que éstos últimos utilicen su creatividad, incluyendo la participación popular, para encontrar soluciones propias.

 Sus conclusiones de país desarrollado respaldan nuestra tesis del subdesarrollo con coincidencias que nos ayudan a valorar la política de salud democrática y participativa que pusimos en práctica al recuperarse la democracia y el proyecto que tenemos formulado con un grupo de colegas, no para mejorar los yerros del MAS, sino para cambiarlos de raíz. 

 Nuestro país es pionero en experiencias de gestión compartida, concurrente con participación popular, fortalezas de la actual Ministra de Salud, y ha sido el primero en Latinoamérica en adoptar el seguro de tesis universal para crear el SUMI con beneficios innegables. Un proyecto que recoge todas esas experiencias está aceptado desde la gestión del doctor Cruz en el Ministerio de Salud, pero no está aprobado porque la ley del Parlamento actual lo impide. 

 El Decreto presidencial 4205 recupera la autoridad del Ministerio de Salud sobre todo el sector, busca corregir la anarquía que heredamos, pero “la ley” protege los Sedes postizos. La masiva infiltración masista, amparada en la estabilidad laboral, provoca sabotajes bloqueos y hasta ha manchado el prestigio de un Ministro, el doctor Navajas, con un ardid de corrupción, que esperamos se aclare rápidamente. 

La mayoría parlamentaria impulsora de estos estragos se aferra a sus curules que ya no son suyos, porque terminó su mandato en enero pasado y ha perdido legitimidad por su servilismo que mancha, lejos de ser ley. 

 El  peor error político de todas las fuerzas democráticas, incluyendo al gobierno de transición, ha sido no acallarlos oportunamente y mantenerlos con consideraciones que no merecen. El supuesto poder electoral esperó el visto bueno de Evo para señalar fecha de los próximos comicios, mientras agrupaciones políticas, tan serias como las que están en competencia, hacen coro con el MAS a la menor oportunidad  de ganar votos, cuando todos necesitamos unirnos contra el narco obscurantismo. 

 El actual problema de Trinidad empezó con la resistencia de la gobernación masista a cumplir las directivas del Ministerio de Salud cuando se pudo frenar la pandemia. Patzi quiere repetir ahora el traspié beniano contra La Paz, a título de autonomía.  El repunte de casos en Senkata. El Chapare y   Yapacaní es fruto claro de los bloqueos y concentraciones masistas contra la cuarentena.  

 Frente al estrago, el gobierno y las fuerzas democráticas, si son  realmente antimasistas,  tienen igual responsabilidad. En octubre pasado suscribieron en Santa Cruz un acuerdo para competir lealmente, pero también para escuchar la voz de la población, unir fuerzas y apoyar a quien esté en primer lugar de la preferencia electoral. 

La oportunidad llegó, el país necesita de inmediato, un gobierno económica y socialmente sólido, tanto para detener la pandemia del Covid 19 como la infiltración masista. Cualquiera sea el acuerdo electoral, debe estructurarse ineludiblemente un pacto de gobernanza sincero y solidario que beneficie a todos y que es imprescindible para la salud, la economía, la vigencia de la libertad, los derechos humanos y evitar un Evo de nuevo.

  
Javier Torres-Goitia T. fue ministro de Salud de Bolivia.

 

 


   

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