Mirna Quezada Siles

Vacaciones escolares virtuales de invierno

miércoles, 1 de julio de 2020 · 00:08

A tropezones, con altibajos y más dificultades que logros, la educación virtual se impone a la fuerza en La Paz, Bolivia, a causa de la cuarentena que se dispuso por la pandemia del Covid-19. Este tipo de enseñanza demanda, implica y con seguridad significará aún en el futuro gran sacrificio mental, físico y económico para maestros, estudiantes y las familias en general; sin embargo, no queda alternativa para escoger en estos momentos de gran crisis en la salud.

Escuelas, colegios, institutos e incluso centros de educación superior como las universidades se encuentran vacíos, sin la bulliciosa pero necesaria interacción de profesores y alumnos. La situación pareciera que no cambiará –al menos en el corto plazo-, lo que obliga a los estudiantes a cambiar las pesadas mochilas por las no menos incómodas pantallas de celular, laptops o computadoras.

Los docentes tuvieron un tiempo récord para modificar su planificación de clases presenciales al espacio “online”. Al inicio todo fue confuso y la carga de trabajo para los maestros se incrementó para replantear los contenidos de sus materias. Posteriormente, estudiantes y sus respectivas familias también ampliaron sus horas de trabajo en el hogar.

Según señala Gustavo Santana Cervantes en la Revista Neo, “la comodidad de trabajar en casa, de no perder tiempo en los traslados, de no cargar decenas de trabajos impresos y hasta de cambiar la manera de vestir resultan ser algunos de los beneficios que trae la modalidad de la educación en internet”. Esto para los profesores.

Sin embargo, añade Santana, que trabajar desde casa con las características actuales donde el “encierro” es casi obligatorio para toda la familia, genera algunos inconvenientes, siendo el ruido el principal reto a vencer, ya sea generado por cuestiones ambientales, de los propios integrantes de la familia o de las mascotas, pasando a un segundo término “distractores diversos”, como llamadas o mensajes y, en un tercer lugar, la calidad de la navegación en internet.

Para Susan García, en su artículo “¿Educación virtual en Bolivia? un gran salto gracias a la cuarentena” (Revista Punto Bo), la cuarentena dio un empujón a la educación virtual y “en nosotros está el poder demostrar que logramos caer de pie y que logramos afrontar esta situación de la mejor manera”.

García afirma que esta modalidad educativa también denominada “e-learning” conlleva una gran cantidad de desafíos para docentes y estudiantes como el autoaprendizaje; adaptabilidad y la organización del tiempo con disciplina y organización. No obstante, la autora no toma en cuenta un factor ineludible en este tipo de educación: el económico.

Todos agotados...

Muchos alumnos  están en desacuerdo con esta modalidad de educación porque la califican como cansadora, sin embargo, están resignados realizando sus deberes y siguiendo sus clases por internet con la esperanza de la pronta llegada de un descanso pedagógico.

Ernesto Zapata, estudiante de secundaria expresa: “Estoy agotado con la educación virtual, prefiero clases presenciales”. Anita Choque, una niña de segundo de primaria, dice: “Me dan mucha tarea, las prácticas no las entiendo y mis papás terminan ayudándome en todo”. Para Amalia Sánchez “dar clases online llegó a significar comodidad para el docente y trabajo duro para los estudiantes y sus familias”.

Maestros y padres de familia señalan que -a pesar de no haber cumplido de forma virtual lo planificado anteriormente- se hizo bastante esfuerzo y sacrificio en esta modalidad y es necesario tomar un descanso para orientar de mejor manera los contenidos en este tipo de educación, durante el segundo semestre del año.

Los profesores afirman que se desgastan diariamente pensando sobre cómo llegar a sus alumnos (medios); de qué manera innovar en sus clases y elaborar su material (videos, textos, audios); qué actitudes tomar frente a las pantallas digitales y cuál sería el mejor uso del internet.

El espacio virtual permite a muchos profesores demostrar no sólo su profesionalismo en el manejo de conocimientos de la materia que dictan; sino también otras capacidades y habilidades, quizás ocultas. Sin duda los creativos, imaginativos, compasivos, cautivadores y empáticos son los que más acaparan la atención detrás de las pantallas de redes sociales y plataformas tecnológicas; pero también son quienes más fatigados se encuentran actualmente.

Vacación escolar de invierno

Si bien en condiciones normales, las vacaciones escolares de invierno se programaban años pasados de acuerdo las condiciones del clima y epidemiológicas, ahora y según criterio de muchos padres de familia, se debería tomar en cuenta no sólo el avance de los contenidos; sino también el cansancio que impera en el ambiente escolar.

“Los niños, adolescentes y jóvenes necesitan más calidad que cantidad de estudios y más aún en la situación que se vive actualmente a nivel mundial”, opina Lucía Gómez, madre de familia. Adicionalmente, “el descanso pedagógico representa un factor esencial para superar la fatiga mental de los estudiantes”, afirma otro padre de familia que puso en reserva su nombre.

Ante la falta de concentración, desgano, desmotivación y cansancio que se apoderan de los estudiantes, varios psicólogos y pedagogos señalan que existe la necesidad indudable de otorgar vacaciones escolares de invierno en los establecimientos educativos, así se trate de educación virtual.

Los expertos añaden que el descanso invita a cultivar otras habilidades que son igual de significativas que las escolares, además que el estrés que se genera para cumplir los 200 días de trabajo en el calendario escolar, no se justifica porque en muchos otros países del mundo se dan entre 170 y 180 días en total y los resultados académicos son de lejos, mejores.

En La Paz, particularmente, y en Bolivia, en general, falta mucho camino por recorrer para que se comprenda que en educación cantidad de tareas y días de clases no siempre dará como resultado calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Ojalá se entienda esto al fin y -adicionalmente- no se repitan las famosas tareas escolares que se dan a escondidas, señalando que se trata de  “prácticas voluntarias”, “trabajos para ganar puntos extra” o “para nivelarse en el ámbito virtual”. Si bien antes los alumnos descansaban en las vacaciones de sus pesadas mochilas, ahora deben reposar la vista y aislarse de las invasoras pantallas.

 Mirna Quezada Siles es periodista.

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