Jorge Patiño Sarcinelli

Dos madres, dos calvarios

viernes, 10 de julio de 2020 · 00:11

Hace pocos días se ha postergado otra vez la audiencia en que se iba a dictar sentencia contra William Kushner, acusado de feminicidio por la muerte de Andrea Aramayo, en agosto de 2015.

En su día el hecho fue noticia de primera plana y se discutió, sobre lo que se sabía, si era correcto encuadrar lo sucedido en un feminicidio que mereciese los 30 años de cárcel que dicta la ley, o era un accidente de tránsito al que corresponden hasta diez años por homicidio culposo.

Sería poner demasiada fe en la noticia decir que sabemos todo lo que pasó esa noche fatídica. “La verdad de los hechos” es ya inalcanzable porque una parte de la historia se la llevó Andrea, y de la otra la investigación forense dejó más dudas que certezas. Pero hay quien quiera sacrificar una vida sobre una hipótesis fabricada.

De pocas cosas podemos estar seguros. Que murió de manera absurda una mujer en la flor de la edad, que está por ser destruida la vida de un hombre también joven, y que todos quisieran que nada de eso hubiese sucedido. Pero hay dos personas que darían la vida por cambiar esos minutos finales: las madres de Andrea y de William.

No conozco personalmente a ninguna de ellas, ni importa, pues sería absurdo no suponer que ambas han vivido dos calvarios desde aquel infausto agosto. Ni la calidad moral ni la profesión ni nada podrían hacer que el sufrimiento de una sea menor o mayor que el de la otra.

Sobre Helen Álvarez, madre de Andrea, ha caído el dolor inmenso e irreparable de perder a una hija y hace lo único que siente que puede hacer por ella: buscar justicia, la que se alcanzará si el culpable de esa muerte, según Helen, recibe la mayor pena posible. 

Esto no le devolverá a su hija, pero aceptar una fatalidad no desahoga como hacer que alguien pague por ella; y este empeño parece más noble si se arropa en la bandera de una causa: la lucha contra el feminicidio. 

La madre de William, Ninón Dávalos, probablemente también quiere que se haga justicia. Supongo que reconoce que, sean cuales sean los detalles del episodio, esa noche su hijo había bebido y estaba al volante del auto contra el que murió Andrea. Pero le debe parecer aberrante que se encierre a su hijo 30 años por un accidente fatal.

Ambas quieren justicia como la sienten y la entienden, pero sus búsquedas son antagónicas. Helen busca a toda costa la condena del hijo de Ninón y ésta, que daría todo por devolver la vida a Andrea, no puede salvar a su hijo. Una está en el ataque y  otra en la defensa. 

¿Podemos imaginar una conversación entre estas dos madres lejos de los micrófonos? ¿Sería capaz Helen de decirle a Ninón que persigue la condena de su hijo para consolarse de la pérdida de la suya? ¿Que sólo los 30 años le bastan? ¿Qué podría contestar a esto Ninón? ¿Que su hijo no quiso matar a Andrea? ¿Que entiende el dolor pero no la saña?

Sospecho que este diálogo no se ha dado ni llevaría ya a nada. Un grupo de feministas ha presionado para que Kushner sea imputado por el feminicidio que ellas quieren ver, y ahora la Justicia tiene pocas opciones. 

¿Creen esas feministas que un sólo feminicida se acordará de la condena de Kushner cuando esté por matar a su pareja? ¿Qué beneficio para la mujer traerá esa condena? 

Cabe dudar si la Ley 348 con sus penas draconianas y definiciones amplias, que llevan a condenas como la que piden para Kushner, nos acercan al objetivo de proteger a la mujer, no de todo mal, sino específicamente de la violencia machista; el mal social que todos queremos erradicar. 

Sea cual sea la culpa de Kushner, un accidente como el que costó la vida a Andrea no cabe en el feminicidio que se busca castigar y eliminar. Es absurdo ejemplarizar sobre lo fortuito. Sacrificar a un hombre por una causa no es menos criminal que hacerlo sin motivo.

Hasta las buenas leyes pueden ser usadas para malos fines; somos un ejemplo cotidiano de esa paradoja. Si dejamos de indignarnos, la pelea por la justicia está perdida.

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

La dramática caída de nuestros ingresos ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de Página Siete.

Para salir de la crisis necesitamos reinventarnos hacia contenidos digitales y un paso en esa dirección es nuestra nueva aplicación PaginaSietePro, que está disponible en Apple Store y Google Play.

La aplicación contiene información en tiempo real, la versión completa del periódico impreso y próximamente, información y servicios exclusivos que no estarán disponibles en otras plataformas.

Tu suscripción a la aplicación nos permitirá seguir ejerciendo un periodismo de calidad, con la información completa y el análisis y contexto que nos caracteriza.

Medios de comunicación independientes y valientes son imprescindibles para la vida en libertad y democracia. Página Siete lo demostró en varios momentos difíciles que nos tocó vivir durante los últimos años.

Muchas gracias por tu apoyo.

Para suscribirte, descarga la aplicación de Apple Store o Google Play haciendo clic en uno de los siguientes botones:

Apple Store

Google Play

Preguntas Frecuentes


   

42
1

Otras Noticias