Óscar Antezana Malpartida

La economía y las elecciones

lunes, 20 de julio de 2020 · 00:09

La primera parte del título fue acuñado por la revista británica The Economist en la portada de su revista del 30 de abril de este año. ¿A qué se refiere?

En muchas cosas, el 90% está bien; en una economía es miserable. Cuando un país termina o flexibiliza la cuarentena, las fábricas vuelven a estar ocupadas y las calles ya no están vacías. Pero existen fragmentos faltantes de la vida cotidiana. El transporte público disminuye, ya sea porque muchas personas continúan en teletrabajo o porque el aforo de los buses es 50%. No existen vuelos nacionales y, si los hay, no vuelven a su capacidad. El gasto discrecional del consumidor, como restaurantes, cae severamente, o no todos vuelven a abrir. Los hoteles están todavía cerrados o con un mínimo de gente. Las tiendas, galerías o centros comerciales, si abren, tampoco retoman su normalidad. Infinidad de actividades de producción de bienes intermedios y materias primas no se reinician, tal vez porque se han descapitalizado o porque se irán a la bancarrota. Los esquemas gubernamentales podrían salvar a las empresas a corto plazo, lo cual es bienvenido. Sin embargo, aquellos diseñados a preservar el empleo corren el riesgo de mantener empresas zombis que no prosperan ni quiebran, lo que frena el reciclaje de mano de obra y capital. Al final, muchos quedarán sin empleo, otros habrán liquidado sus ahorros y otros se habrán endeudado. 

La situación económica es muy grave y costará mucho esfuerzo y tiempo rehacerla. Mientras la pandemia subsista y los contagios sigan expandiéndose, la situación empeorará aún más. Es muy grave y es urgente tener un mayor control de los contagios que solamente se puede lograr a través de pruebas aplicadas masivamente. Caso contrario, el sistema de salud colapsará, que ya presenta signos de esa situación. La salud pública de todos los bolivianos estará gravemente expuesta e indefensa y la ciudadanía tendrá, lógicamente, un mayor temor. Algún porcentaje de la población, todos los que puedan, se quedarán en casa en cuarentena voluntaria con el consiguiente perjuicio de no contribuir a reactivar la economía. La gente menos afortunada seguirá en las calles para traer el sustento de cada día a sus hogares. Y esto será de no terminar hasta que aparezca una vacuna.

Pero existe otro factor sumamente importante –el evovirus- que socava todos los esfuerzos obstruyendo en el Congreso o difundiendo propaganda falsa. El problema es que esto continuará mientras no se lleven a cabo las elecciones. Es decir, la vacuna para el evovirus está en nuestras manos si sufre una derrota electoral. Lo que se espera, por lo menos, es que su representación en el Congreso disminuya considerablemente y deje de ser un obstáculo para salir de esta grave situación sanitaria y económica. La economía 90% se puede convertir en la economía 80% por efecto del evovirus. 

¿Estoy abogando porque se realicen las elecciones? Sí, lamentablemente no veo otra salida. No es lo ideal, pero tal vez es la mejor solución dada la situación que, especialmente a Bolivia –con un gobierno de transición, un Congreso obstruccionista y un cínico dirigente y expresidente– le ha tocado vivir. 

Estoy consciente que la vida es lo más preciado que tiene el ser humano. Pero también existe una población importante que tiene dificultades para sobrevivir porque no tiene ingresos y esta situación –la sanitaria y económica- empeorará si no se sale de esta crisis. Exigir estudios epidemiológicos sobre el coronavirus que sugieran el mejor momento de realizar las mismas, es trabajo de magos –como se ha visto, es muy difícil de pronosticar-. Si hay algún consenso es que la pandemia continuará meses dentro del 2021. Adicionalmente, el evovirus contribuye a la propagación del coronavirus. 

No podremos derrotar esta pandemia mientras estemos divididos. Estamos subestimando demasiado y peligrosamente el impacto sobre la economía. Si no tenemos elecciones, estos dos virus nos estancarán en una economía 80% o menos. Esto significará que todos los hogares perderán la poca riqueza que tienen y se sumirán en la pobreza. Sería bueno conocer más del reciente proceso electoral de República Dominicana, Polonia y otros recientes –cómo minimizar la abstención, las precauciones para gestores y votantes, etc.- y hacer lo posible para mejorar la experiencia.

Es una decisión difícil que deben tomar el gobierno, los candidatos y el TSE, pero que lo hagan por Bolivia, no por sus intereses político-partidarios. Si se discute objetivamente y se logra diseñar un plan factible y realista, que brinde cierto confort a todos los bolivianos para acudir a votar, la decisión es obvia.

Óscar Antezana es ciudadano boliviano.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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