Jorge Patiño Sarcinelli

Bajo la sombra de los mármoles

viernes, 3 de julio de 2020 · 01:11

Antes de decir si está bien o mal bajar viejas estatuas de sus pedestales, preguntemos por qué las pusimos ahí; o, mejor dicho, por qué lo hicieron otros. 

Una estatua es un mensaje que deja una generación para las futuras; derribarla es rechazarlo, como ignorar un testamento, como devolver al mar una botella porque no entendemos su mensaje. 

Las generaciones cambian lo que dejan las anteriores: plazas, leyes, nombres… cada una juzga si quiere para sí lo que dejaron las anteriores. Se detendría la historia si no lo hiciéramos. Hacemos futuro cambiando el presente y hacemos del pasado un campo de interminables batallas ideológicas. Es inevitable.

Una comunidad erige una estatua para perpetuar la memoria de una persona que será honrada por futuras generaciones. Es decir, es un acto del sujeto colectivo en el tiempo. 

Rara vez, si alguna, ese homenaje es de consenso. Casi siempre es el de una clase dominante que honra a sus hombres, o por culto personal o demagogia. Sea cual sea el origen, cada generación ve a esos personajes bajo su propio cristal. 

Hay muchas razones válidas para retirar estatuas –Leopoldo II de Bélgica era indudablemente defenestrable– pero caso a caso la decisión debe ir más allá de los prejuicios o euforia del momento. 

Platón era moderno para su época. Esta perogrullada tiene la virtud de recordarnos la dificultad de leer el pasado con ojos del presente. No podemos realmente comprender los códigos, valores y condiciones bajo los que actuaron Platón o Colón. Tendemos a subestimar esta dificultad.

Las crueldades cometidas por los españoles durante la conquista pesan hoy contra Colón más que la hazaña del descubrimiento de un nuevo mundo. Esos excesos conectan con cuestiones de hoy, el descubrimiento no. Esto basta para que tumben sus estatuas.

Este revisionismo ha ganado fuerza con las recientes manifestaciones contra la discriminación racial. Colón no está solo; estatuas de Churchill y otros acusados de racismo han sido manchadas de rojo. Las de Nerón y Stalin han caído hace mucho, pero a este paso Putin repondrá las de Dzhugashvili. Mejor guardar la del Evo, no vaya a ser…

Los nuevos iconoclastas se ensañan con racistas y déspotas, pero ¿por qué no con los misóginos? Con eso rodarían las cabezas de casi todos los hombres de bronce, algunos por lo demás admirables. 

El ímpetu revisionista no se detiene ahí. Hace un par de semanas, HBO anunció que retiraba Lo que el viento se llevó, y esta no es la primera víctima cultural. Condenan la pintura de Gauguin porque era pedófilo y las películas de Woody Allen por similar razón. Expulsaron a la Caperucita Roja del kínder por actuar en un cuento patriarcal.

Si aceptáramos que un libro o una película, más que retratar un pedazo de la realidad de un momento, condona lo que a los ojos de hoy nos parecen injusticias, no quedarían más que soporíferas vidas ejemplares. 

Haz un repaso mental de las estatuas y nombres de calles de tu ciudad. ¿Sabes quiénes son los personajes? ¿Te parecen todos dignos de estar ahí? ¿Qué prócer o santo no tenía un lado inconfesable? Ni Colón ni la Madre Teresa.

No importan los inofensivos pecados personales sino los legados y los daños colectivos deliberados, pero la cuenta es compleja. Si perseguimos cadenas de efectos indirectos, llegamos a conclusiones como que Colón es culpable de lo que hicieron después los españoles, o Einstein de Hiroshima. Al final, todo llega a Dios. 

Tumbar una estatua no ofende al personaje ni a los que la erigieron, cuyos huesos ya duermen sordos. Pero hacerlo nos roba el espíritu que preside esa plaza, que tiene más de nuestros días bajo ese bronce, que del pasado de alguien de quien sólo queda el nombre.

Una estatua de Colón es más que su imagen en mármol. Con el moho de los años, esa estatua es parte de la historia de esa plaza; es parte de nuestras historias en esa plaza. Quienes un día meditaron ahí una tristeza tienen adentro algo de ese mármol. No lo tumbemos sin más.

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.

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