Fernando Patiño Sarcinelli

El MAS y el cloro: aliados tóxicos contra la salud

martes, 11 de agosto de 2020 · 00:11

Recientemente, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) ha aprobado una ley que recomienda y autoriza la fabricación, comercialización y uso “consentido” de dióxido de cloro como elemento terapéutico contra la peste del coronavirus. No está demás recordar que esta ALP está compuesta en su mayoría por partidarios del MAS, individuos sin ningún conocimiento médico pero que son manipulados políticamente por intereses partidarios.

Esta acción de la ALP es un desafío al Gobierno y un acto terrorista contra la salud de los bolivianos. Terrorismo y amenazas como son los bloqueos de carreteras y asaltos a los servicios de salud (principalmente ambulancias) que impiden la atención de enfermos a la merced de un sistema de salud precario que ha sido abandonado por el MAS. 

Esta misma ALP, hace un año, aprobó la “Ley del cáncer” entre gallos y medianoche, sin ningún criterio médico, para terminar una penosa huelga de pacientes que desesperadamente clamaban por asistencia y tratamiento. Hasta hoy nada ha cambiado para esos pacientes. Un año después la ley y los pacientes han sido olvidados en medio de esta pandemia. Lo que interesa a los asambleístas es hacer política sin escrúpulos para engañar a la población. 

En el caso de la “Ley del dióxido de cloro”, no hay ningún criterio científico que respalde el uso como fórmula de tratamiento. Cierto es que hay mucha propaganda y se ha convertido en una panacea popular de curanderismo europeo gracias a la inspiración pseudocientífica de un astrofísico alemán, un verdadero lunático, cuyo discurso ha dado vueltas al mundo pero solo en Bolivia ha encontrado una audiencia estúpidamente convencida. 

No es necesario hacer perder tiempo a mis lectores para describir esos argumentos, tampoco les recomiendo googlear para desinformarse sobre la publicidad de tratamientos alternativos para esta pandemia. El hecho es que en Bolivia el Comité Científico del Ministerio de Salud ha publicado el 28 de junio un comunicado donde afirma categóricamente que “no existe ninguna publicación médico científica… sobre el uso terapéutico del dióxido de cloro en seres humanos”. 

La Facultad de Bioquímica y Farmacia de la UMSA también ha informado públicamente, el 30 de junio 2020, sobre las propiedades químicas de ese producto y los efectos tóxicos que pueden ocurrir con su uso en seres humanos. Además, advierte que no ha sido aprobado por ninguna agencia reguladora de medicamentos del planeta. Solo en Bolivia la ALP tiene al atrevimiento de aprobar una ley para el uso medicinal de ese producto. 

A quienes creen en esas “explicaciones científicas” los puedo desafiar: ¿cómo se meten cuatro elefantes en una peta? Dos adelante y dos atrás, una explicación matemáticamente lógica. Una observación “científica” y evidente es que desde que se recomienda el uso del dióxido de cloro para tratamiento de la Covid-19, hace cerca de tres meses, los índices de nuevos casos se han disparado, no solamente en el oriente boliviano pero principalmente en el departamento de La Paz, donde se ha iniciado esa lunática campaña. Los números de fallecidos aumentan cada día rompiendo dolorosos récords. La conclusión es obvia, en los últimos tres meses el dióxido de cloro está matando más que el coronavirus. 

Con este argumento irracional, las autoridades del pasado, la COB, y los actuales legisladores, todos ellos masistas, han tomado decisiones sobre la salud de los bolivianos. Estamos pagando el precio más alto, la vida de miles de bolivianos, por ese delito patrocinado por la ignorancia, la política y la corrupción. Hoy estamos sufriendo la penuria de esta pandemia no por falta de recursos, sino porque han jugado con la salud y la vida de los pobres y más necesitados, irónicamente sus mismos electores, que hoy sufren el terrorismo impuesto por el MAS.

No se dejen engañar por el cínico orgullo de quienes falsifican números para promoción personal o para hacer política jugando con la salud. Además, recomiendo mucha precaución antes de comprar o consumir productos falsificados por quienes se aprovechan del impulso de la propaganda y de la mala fe de algunos políticos y comerciantes para producir etiquetas con el nombre de “medicina para todos los males”. Nadie debería ser intoxicado por la ignorancia de los asambleístas.

 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

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