Julio Ortiz Linares

No existe la sucesión constitucional para el vicepresidente del Estado

viernes, 11 de septiembre de 2020 · 00:07

A propósito de las pretensiones de la señora Eva Copa, el art. 169 de la Constitución Política del Estado dispone que en caso de impedimento o ausencia definitiva del Presidente del Estado, éste será reemplazado por el vicepresidente y ante al ausencia del vicepresidente, por el presidente del Senado, que si no estuviera en funciones, será reemplazado por el presidente de la Cámara de Diputados. En este último caso, se convocará a nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días. Esto significa que la sucesión sólo es viable para el Presidente que estuviere en cualquiera de los casos enunciados por la referida norma constitucional, no existiendo sucesión cuando fuere el vicepresidente quien estuviere impedido por ausencia definitiva.

Este particular ha previsto la Constitución, porque se entiende que la Presidencia del país no puede permanecer acéfalo ni un día, por esta razón, producida la ausencia inmediatamente, asume la Presidencia el vicepresidente, y siendo una situación excepcional debe convocar a nuevas elecciones en el plazo indefectible de noventa días. Pero si no hubiere vicepresidente para que ocupe el vacío dejado por el Presidente, como sucedió en noviembre del pasado año, cuando renunciaron los dos mandatarios, únicamente la Presidencia del Estado será llenada, quedando acéfala la vicepresidencia al no haber una autoridad para la sucesión. De manera que admitir que la señora Eva Copa tiene facultades para promulgar una ley significa admitir que la sucesión constitucional también abarca a las autoridades del Órgano Legislativo es equivocado.

 Haciendo esa interpretación, la señora Copa resultaría la vicepresidente del Estado Plurinacional por sucesión constitucional, por tanto presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional, gozando de las atribuciones  previstas por el numeral I del art. 153 y numeral 11 del art. 163, ambos de la Constitución Política del Estado, lo que se trata de un extremo absolutamente inaceptable e inexistente en la Constitución, rayando esa pretensión en clara vulneración a la drástica prohibición del art. 122 de la Constitución Política del Estado; pues arrogarse la presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que es facultad atributiva exclusiva del vicepresidente del Estado legítimamente electo y que no puede ser reemplazado, implica una clara usurpación de funciones que no le competen y que ingresa a la esfera penal del el artículo 153 del Código Penal vigente.

 Julio Ortiz Linares es abogado y fue magistrado.

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