Juan Carlos Dueñas Muñoz  

Cómo superar un fallo adverso

jueves, 24 de septiembre de 2020 · 00:09

En unos días más se cumplirán dos años del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), cuyo veredicto estableció que Chile no tenía obligación de negociar una salida soberana al mar con Bolivia; no obstante lo lapidario de su  decisión, dicha  sentencia en algún momento  contrastará con la  evolución  del derecho internacional  y la necesidad de integración. 

Latinoamérica  es la región donde se  produjo una constante renovación  del derecho internacional  a manera de sortear la losa rígida que constituye el principio de soberanía, el cual entraña en sí la inamovilidad de las fronteras y el dominio absoluto y perpetuo de un Estado en un determinado territorio.  

Por ejemplo, para reemplazar y modificar la soberanía y dominio que la corona española  tenía por estos territorios se  recurrió al principio del “uti possidetis iuris” (como poseéis de acuerdo al derecho, así poseeréis), el cual constituye un aporte por excelencia  de esta región al  derecho internacional. Dicho principio evitó en su mayoría conflictos de límites entre Estados latinoamericanos  y fue usado en regiones del mundo en proceso de descolonización, como en África y Asia.  Incluso  fue invocado en  sucesión de Estados  como en  la antigua Unión Soviética, Checoslovaquia o Yugoslavia. 

Otro de los muchos aportes de América  Latina al derecho internacional se basó en el derecho de uso de las 200 millas náuticas, en lo que  el  peruano Ulloa Sotomayor denominó  la “soberanía modal”, por la cual un Estado puede ejercer  algunos atributos soberanos según los requerimientos de su población.

El chileno  José Miguel Insulza, exsecretario general de la OEA,  días antes de que se conociera el fallo de La Haya en 2018  planteó:  “La solución con Bolivia  pasa por tocar  el tema  de la teoría  de la soberanía aplicada a las embajadas,  así la embajada es territorio chileno, todos creemos eso, pero es mentira, el territorio de una embajada  sigue siendo  territorio de ese país  y el país que cede ese territorio lo hace con garantías  y eso es perfectamente posible para el caso boliviano”.

En Chile el tema de cómo debería afrontar ese país el enclaustramiento marítimo boliviano  es motivo de discusión, propuestas y  de planes de gobierno, hace un par de semanas    el alcalde de la Comuna de Recoleta, Daniel Jadue, y potencial candidato presidencial, sostuvo que el tema de la salida al mar para Bolivia deber ser resuelto mediante un plebiscito, es decir, una votación popular.

También se debe mencionar que el país trasandino en los últimos años cambió  y de ser el “menos latinoamericano” de la región, se convirtió en el destino migratorio de miles de haitianos, venezolanos, colombianos, peruanos y bolivianos. En el ámbito regional, La Moneda lideró la creación de “Prosur”  en reemplazo de la languideciente “Unasur”, dando lineamientos de apertura con los demás países.   

La  necesidad de progreso y desarrollo   en materia económica,  social y cultural serán los puntos nodales  en los que se basará la integración, alejando nociones de soberanía absoluta.  Paulatinamente e imaginativamente, ambos países, Bolivia y Chile,  deberán explorar fórmulas para  resolver el enclaustramiento marítimo boliviano,  planteando en el mejor de los casos  nuevas bases para  que el derecho internacional siga  evolucionando.

 
Juan Carlos Dueñas Muñoz  es doctor en Derecho.

 

 


   

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