Javier Torres-Goitia T.

El abismo y la esperanza

sábado, 26 de septiembre de 2020 · 00:10

 Nunca como ahora estuvimos tan cerca del abismo, tan conscientes del riesgo de retornar a un pasado de oprobio y de tragedia y al mismo tiempo tan esperanzados en recuperar la libertad, la democracia y un sano desarrollo humano que parecían ya reconquistados cuando las pititas y miles de sonrisas  sanas y optimistas hicieron huir al tirano. 

 El MAS es una agrupación amoral, apolítica y destructora de toda organización partidaria. Las próximas elecciones son definitorias entre la libertad y el desarrollo o la dependencia humillante de un cártel o una banda organizada. Su posición socialista detrás de la que pretende ocultar sus crímenes, no tiene  fundamentación de izquierda ni de derecha; es simple incapacidad e ignorancia en todos los aspectos de la administración del Estado. Afirmación que no es racista porque los más incapaces  no son los indígenas, Choquehuanca, Pari, o Huanacuni, subvalorados actualmente por Evo Morales; son los otros, como García Linera, el falso matemático que aparece como sociólogo por haber leído y digerido  mal a Pierre Bourdieu, a quien, sin culpa alguna, lo utiliza para fundamentar sus tesis sobre los clasemedieros, sin compasión alguna por la dialéctica marxista que dice respetar. 

El Ministro de Educación que estuvo 14 años sentado en el mismo escritorio, tratando de remplazar a Murillo por Tupac Katari o  Bartolina Sisa, buscando formas para envenenar la mente de los niños, hipertrofiando la figura de Zárate Willca por encima de grandes indígenas, como Andrés de Santa Cruz y Calahumana, o Franz Tamayo. El peor de todos, Arce Catacora, el mago ilusionista de las finanzas es candidato  a la Presidencia.  Mintió al país diciendo que la salud recibía más del 10% del PIB y es responsable de que  Bolivia haya perdido la oportunidad de salir de pobre, derrochando en inversiones improductivas, (los elefantes blancos o azules) los millones de dólares que ingresaron al país por el incremento del precio de las materias primas que exportamos.

 Independientemente, más que políticas son perversiones, el narcotráfico, la corrupción, con el 20% de coima de cualquier obra, cobrada por adelantado por las autoridades, el abuso de poder, la abolición de todo principio de moral, para que de  la cabeza  a los pies, el país se viera envuelto en vicios  de todo tipo con  tasas en continuo aumento de violencia intrafamiliar, infanticidios, feminicidios, trata, violación sexual, estupro, elevada proporción de embarazos en adolescente y sus consecuencias y más que eso, casi un 30% de la población, sojuzgada, engañada, convertida, como en K’ara K’ara, en alfombra del culto a la personalidad de un tirano autoproclamado líder de los humildes y a quien no le tiembla la mano para flagelar a indígenas en Chaparina o apalear a discapacitados en la Plaza Murillo de La Paz por reclamar un bono de 500 bolivianos.

 Tampoco son hazañas políticas sino crímenes tortuosos los del Hotel Las Américas y la sañuda persecución a  empresarios e intelectuales cruceños acusados de terrorismo, la muerte del ingeniero Bacovic, agobiado por 76 juicios, todos  inventados, para acallar su defensa de la honestidad en el Servicio de Caminos de aquel entonces. La privación de libertad peor 11 años, con cinco de reclusión en el peor penal del país a Leopoldo Fernández,  exgobernador de Pando, sólo por ser un líder de su tierra, y la persecución y exilio de centenares de ciudadanos que hasta ahora no pueden retornar al país. 

 Todo eso puede volver si paradójicamente la división absurda del 70% de la población no masista regala a los amorales la elección en primera vuelta. Ganar en el balotaje es un consuelo tonto porque nunca un gobierno con Parlamento adverso alcanza gobernabilidad. @Ximena Costa ha mostrado la posibilidad de que eso ocurra si el que está debajo no cede sus votos al primero. Lo patriótico es consolidar un gobierno que forzosamente, dadas las circunstancias, tiene que ser de unidad nacional y bajo ese amparo dilucidar después democráticamente las diferencias políticas en paz, libertad y respeto recíproco.

La salud, la justicia, la educación no pueden seguir por los suelos. La esperanza está en que la racionalidad se imponga sobre las pasiones y el 70% de la población unida logre un resultado electoral que responda a la realidad social boliviana, no al crimen organizado.

 

Javier Torres-Goitia T. fue Ministro de Salud.

 

 

 


   

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