Pedro Gareca Perales

El delirio por el poder

sábado, 26 de septiembre de 2020 · 00:09

Cuando en el mundo se imponen tantos líderes autoritarios, indudablemente que la democracia pasa por horas difíciles y la Constitución es la menos reverenciada por quienes están encargados de preservarla.

Si la democracia tiene salud agudizada en catorce años de administración política ideológica, que intoxicó a las instituciones con el secuestro de sus competencias, no debería sorprendernos tanto cuando alguien decide presa del delirio de poder, tirarse de un balcón porque lo van a desahuciar o, instigar al terrorismo desde su cautiverio.

Parece que viviéramos en el límite del asalto contra las libertades públicas, porque el decomiso de un camión cargado de centenares de cajas de municiones La Paz-Santa Cruz rumbo al Chapare y nada menos en época de pandemia del Covid-19, tiene que ser una alerta a las instituciones encargadas de la seguridad, mayormente si en la pasada semana se han descubierto a clanes familiares dedicadas en la fabricación de cocaína con participación de extranjeros.

Esta lamentable organización delincuencial es la herencia que sembró el líder huido y que la sociedad del planeta debería declararlo enemigo público mundial.

Es bueno recordar que en mayo de 2015 se descubrió que el gobierno turco del régimen de Erdogan mantenía relaciones con el auto proclamado Estado islámico, al descubrirse camiones de inteligencia cargados con cajas de medicinas que en realidad ocultaban munición destinada a los terroristas Yihadistas. Por tanto, cuando se descubren cargamentos de municiones, es porque estamos en riesgo de prácticas técnicas perversas de confiscar las libertades y trasladar el terror incluso a las familias. Las convulsiones terroristas de agosto convocadas por lideres de corporaciones ligadas directamente al extinto CONALCAN, no pueden quedar impune y ausentes en los programas de gobierno de los líderes que aspiran la silla presidencial.

Un doble rasero tan incongruente como oprobioso es el indisimulado antisemitismo, que George Soros practicó con el traslado de una Universidad Centroeuropea de Budapest a Viena, magnate filántropo que se ha convertido en enemigo número uno del Primer ministro Viktor Orbán, Donald Trump y otros caudillos ultras y dirigentes de Vox, que le acusan de todos los males posibles entre otros, de financiar la inmigración irregular para acabar con la raza blanca, en un típico delirio xenófobo que remite a las épocas más negras del nazismo y la exterminación biológica en Siria de grupos rebeldes.

La penetración de Soros en Bolivia durante el régimen de Evo Morales se hizo por medio de la Fundación Democracia Center administrada por Jim Shultz en Cochabamba, supuestamente para promocionar el control social en nuestro país, a cuyo círculo pertenecía Loreta Tellería la Directora del Observatorio de Democracia y Seguridad y Coordinadora Académica de la Maestría Investigación en Políticas Públicas de Seguridad y Defensa en la Universidad de Postgrado para la investigación estratégica en Bolivia (Entrevista en la UMET ciudad de Buenos Aires 11-06-2014) y, las norteamericanas de línea marxista comunista Kathyn Ledebur, Coletta Younggers y Linda Farthing Secretaria de Soros que  fungía como Presidenta de la Fundación en Bolivia, que en el fondo desarrollaban actividades de apoyo al proceso de cambio, en línea no de debilitar el sistema, sino de fortalecer las razones del socialismo de s. XXI y al foro de San Pablo.

Si de manera inapelable, -reitero-,  la democracia padece de mala salud hoy, es porque se va imponiendo en todas partes, la perversa fórmula que reduce cualquier debate político a un burdo combate entre los míos y los tuyos, lo vemos en la campaña electoral y en los espacios geográficos que parecen ser republiquetas de las hordas del MAS-IPSP. Si estos hechos de intolerancia no se controlan, queda en la nebulosa irresuelta por el TSE ¿cómo se va garantizar el voto libre y consciente en las Provincias de las seis federaciones del trópico de Cochabamba y en las comunidades? Si en anteriores elecciones nacionales y subnacionales el voto era corporativo y asistido; esta maleficencia exige, supervisar el voto-recuento y fortalecer el uso de sistemas digitales inteligentes en cada mesa electoral.

El destacado historiador Emilio Gentile refiriéndose al delirio del poder expresó “El fascismo fue el primer experimento de institucionalización de una nueva religión laica realizado en Europa desde la época de la Revolución Francesa”, trazó una línea clara sobre quiénes eran los elegidos y los apestados.

Actualmente, parece que están regresando aquellas liturgias que durante la época de Mussolini “apuntaban a conquistar y modelar la conciencia moral, la mentalidad, los hábitos de la gente y hasta sus más íntimos sentimientos acerca de la vida y la muerte”, como que efectivamente la convulsión con fuerza y violencia en los bloqueos de once días generó por parte del Movimiento al Socialismo Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos, no solo una alta tensión emocional colectiva que permitió exhibir ostentosamente, quiénes son los míos frente a los otros; sino que el saldo fue de más de 40 fallecidos.

En este escenario, instar por la democracia es salir de la implosión hacia un proceso fulgurante de libertades, que devuelva la ilusión al electorado expresada en la mayoría absoluta en el congreso y el triunfo en primera vuelta, lo contrario sería un terrometo.

Por último, no queremos un gobierno que llegue tarde a la hora de cumplir sus obligaciones constitucionales y tampoco vaya a marear la mente de los ciudadanos, porque es la falta de respeto la que aprovechan generalmente los líderes mesiánicos para acudir a demoler la democracia luego de no dejar ninguna migaja de libertades y derechos, bajo la formula supina de que acuden para salvar la democracia.

Afortunadamente, (Cortina, Adela, 2018-11) sostiene: “Los derechos humanos se han guiado por la brújula de valores, como la libertad, la igualdad y la solidaridad, mientras que el mundo “online” reclama principios comunes en materia de justicia”.

 

Pedro Gareca Perales  es abogado constitucionalista y defensor de  drechos humanos.

 

 


   

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