Walter Guevara Anaya

Chanchullo para los participantes en los debates presidenciales

domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:09

Un tercio de los inscritos votará por el MAS hasta el día de su muerte. Ningún debate los hará cambiar de opinión. Entre los dos tercios restantes hay gente pensante que puede decidir su voto por la buena o mala impresión que le hagan las intervenciones de los candidatos en los debates. De su decisión dependerá si el MAS gana en primera vuelta o pierde en segunda. Hasta este momento las encuestas más serias muestran que hay sólo dos candidatos con opción de triunfar, Luis Arce y Carlos Mesa. El debate del 4 de octubre es una oportunidad de oro para Luis Fernando Camacho. Le toca probar más allá de toda duda que la división provocada por su candidatura no causará que el MAS gane en primera vuelta. 

La gente pensante que todavía no ha decidido cómo votar necesita al menos dos debates y dos encuestas adicionales para decidirse por la mejor opción. Le ayudaría mucho si hay una encuesta después de cada debate. 

Tal vez convenga que los organizadores pidan a los participantes que en cortas presentaciones iniciales nos propongan de forma resumida sus propuestas para resolver los tres problemas más importantes y urgentes del momento: 

1) La intensidad del contagio y sus posibles rebrotes, 2) la pérdida de empleo y la caída de los ingresos privados y públicos, 3) la extrema polarización del electorado y el posible fracaso de la transición democrática. 

La combinación de estos tres problemas puede traer una ola de violencia incontenible. La pregunta central de los próximos cinco años es: ¿qué hará el presidente para evitarlo?

Será fácil separar el grano de la paja al escuchar cada una de las respuestas sobre qué hacer en cada caso y sobre todo acerca de cómo hacerlo. Con la misma idea de separar la paja del trigo se proponen a continuación algunas preguntas complementarias.

La pregunta central que el MAS debe contestar ya fue respondida por su candidato Luis Arce Catacora. Hace unos días se le preguntó si el MAS acatará un resultado desfavorable. 

Su contestación fue contundente. Si el MAS no gana las elecciones eso probará que hubo fraude. ¿Qué más se le puede preguntar a este candidato, excepto cuáles son sus planes para incendiar el país a partir del 19 de octubre? 

Entre las siguientes preguntas hay algunas que se dirigen a todos los candidatos y otras que son solamente para los indicados. 

En caso de que usted sea elegido presidente: ¿cómo nos va a proteger de los rateros que se infiltran en todos los gobiernos? ¿Qué va a hacer cuando se oculten bajo la consigna de la guerra contra la corrupción?  ¿Qué va a hacer cuando las bases del MAS salgan a bloquear calles y caminos? ¿Cómo va a convencerlas para que acepten las reglas de la democracia representativa? ¿Cómo va a evitar el centralismo secante del Poder Ejecutivo? ¿Cómo va a gobernar sin el caudillismo tradicional y sin un presidencialismo avasallador? ¿Qué va a hacer para promover un sistema de partidos políticos institucionalizados? ¿Qué va a hacer para que las legítimas aspiraciones de Santa Cruz no se traduzcan en imposiciones abusivas de los sectores económicos que pactaron con Evo Morales? 

Sólo para cada uno de los indicados:

Para Luis Fernando Camacho: ¿cómo va a conseguir el apoyo de una Asamblea controlada por sus dos grandes adversarios si como mucha gente piensa se unirán para combatirlo, Luis Arce desde una supuesta izquierda y Carlos Mesa desde el centro?

Para Luis Arce: ¿cómo va a conseguir el apoyo de una Asamblea controlada por sus dos adversarios, Carlos Mesa el anti-masista supuestamente conciliador y Luis Fernando Camacho el anti-masista hasta la muerte, si se unen contra usted?

Para Carlos Mesa: ¿cómo va a conseguir el apoyo de una Asamblea controlada por dos populismos extremos, el de Arce Catacora, que dice ser de izquierda, y el de Camacho, que se proclama de derecha, los dos implacables explotadores de la polarización, afectos a la guerra sucia y dispuestos a sustituir la democracia representativa por su propia forma de autocracia?

Un solo debate entre siete participantes no dará tiempo para que se respondan éstas y otras interrogantes. Mucho menos si cada participante tiene la oportunidad de comentar o refutar las intervenciones de los otros. En un segundo debate restringido a dos o tres participantes se podrían contestar estas preguntas con mayor profundidad y coherencia.

Ojalá este chanchullo sirva para que los candidatos se preparen y no hagan papelón. También puede servir para que los votantes concentren su voto en el candidato que pruebe en los debates que es la mejor opción para evitar que el MAS gane en primera vuelta.

 

Walter Guevara Anaya es consultor en desarrollo democrático.
 

 

 

 


   

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