Jhanisse Vaca Daza

Sus fanatismos, no los compartan

miércoles, 30 de septiembre de 2020 · 00:12

Estamos a dieciocho días de las elecciones presidenciales en Bolivia. Las redes sociales están llenas de fanatismo electoral inflamado por más de un partido. La carrera electoral, tristemente, está ahondando divisiones regionales, raciales y hasta clasistas de nuestra sociedad. Peor aún, las campañas apuntan a endiosar a su respectivo candidato como el salvador único para Bolivia. Se está gestando un culto a la personalidad peligroso en una sociedad tan fracturada. Esa centralización de poder fue la que nos llevó a la erosión democrática ejecutada por el MÁS. 

Más allá de las elecciones, si queremos democracia real no debemos fortalecer ningún caudillo, sino exigir que se fortalezcan las instituciones del Estado. Sin importar quién se sienta en la silla de “presidente”, si no hay independencia de los poderes del Estado, la democracia sigue en peligro. El gobierno de Jeanine Añez y la dura influencia de Murillo en el mismo son una clara prueba de este peligro. 

El fanatismo no fue el motivo por el cual muchos salimos a las calles a defender nuestro voto el año pasado. Ni siquiera lo fue la ideología, asegurar esto sería negar que gran parte de nuestra población no tiene el conocimiento político necesario para diferenciar el indianismo del trotskismo, el liberalismo del conservadurismo. Los analistas de biblioteca no pueden contarnos una historia falsa a quienes vivimos el 2019 en calle. 

Muchas personas fuimos parte de esas protestas por la defensa de nuestro voto, tanto el de las elecciones como el del referéndum del 21 de febrero del 2016. Las “pititas” no responden a nadie en específico, aunque algunos candidatos lo quieran hacer ver así.

 Las protestas de 21 días fueron una respuesta al fraude electoral y al abuso constante del MAS. Si nos revelamos al abuso de poder entonces  debemos recordarlo hoy cuando candidatos abusen de su poder para pregonar la negación de derechos a otros. 

Duele ver comentarios en redes que dicen: “Como usted es colla/camba, no apoya a tal candidato”. Las elecciones, como un proceso democrático reconocido por la Constitución, deberían ser una salida a la crisis social y democrática actual. Volver este proceso un motivo para ahondar divisiones, discriminar y levantar fanatismos es un acto vergonzoso que muestra primero, un desprecio por el mismo concepto de democracia y, segundo, una continuación al nacionalismo revolucionario que constantemente ahoga el crecimiento de Bolivia. 

Estamos frente al mismo caudillismo presentándose como Mesías en época de crisis para concentrar el poder en su propia élite. Sabemos por experiencia reciente que tal solución no funciona. Usted como ciudadano o ciudadana de Bolivia merece un presidente que entienda que trabaja para usted, no que reina sobre usted. 

No puedo evitar notar que hay un elemento generacional al fanatismo electoral que nos rodea hoy. Generaciones más jóvenes rechazamos el culto a una sola persona en política, sea quien sea, precisamente porque nos tocó crecer bajo un presidente que creyéndose Dios quiso robarnos el derecho al voto. Ese presidente fue para muchos que votaron hace 20 años una representación humana de todas las luchas sociales de Bolivia. Ese fue su error: no se le puede entregar el poder de la lucha de muchos pueblos a una sola persona. 

A esas generaciones anteriores a la mía les pido: no nos hagan pagar por sus errores de juicio de nuevo. No nos carguen con el peso de un caudillo, sea uno nuevo o repetir el viejo, por buscar siempre verse a sí mismos en quien depositan su voto. Un presidente no debe ser elegido porque se parezca a usted, sino porque tiene las capacidades para hacer el trabajo de dirigir un país con muchas naciones dentro del mismo.

 Permítase pensar en nuevas formas de política, descentralizadas y sin dogmas. Escuche a sus hijos y nietos, porque la Bolivia que tenemos hoy no es la misma de hace 50 años. Y dependerá de su voto si en un futuro somos un país democrático, o un error que se vuelve a repetir.


Jhanisse Vaca Daza es activista de derechos humanos y noviolencia, cofundadora de Ríos de Pie.

 

 


   

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