Hugo Siles Espada

Inelasticidad de la demanda y el Covid: paro del consumo

sábado, 5 de septiembre de 2020 · 00:08

El escalador de alta montaña, Bernardo K.A. consultó al plateado y barbado Melquiades ¿cómo  la economía boliviana podía salir de la gran depresión causada por el Covid – 19?

Con su varita sabor a canela, Melquiades revolvió el fondo de la olla económica y advirtió que la restricción a la circulación de materias primas, insumos intermedios, productos finales, capitales y personas era el efecto de un malvado maleficio de un tal Rey de Wuhan.

El país de Los Andes a mayo registraba una contracción de -7,9% en la escala del PIB. El “stop” en el flujo circular de la economía la estancó.

Resulta, dijo Melquiades a Bernardo K.A., que por la autonomía cada municipio podía determinar el grado de cuarentena (rígida hasta flexible) y, adicionalmente, el cierre extremo o relativo de las aduanas a nivel internacional restringían el flujo circular de la economía.

El efecto de la restricción, causada por el Rey de Wuhan, era un sustantivo descenso en la liquidez de las empresas y familias. El shock de demanda generaba reducción de ventas, iliquidez, desempleo y se re expresaba en un shock de oferta.  

Melquiades señaló que para aliviar los efectos de la pandemia, instituciones como CEPAL, PNUD, FMI, BM, entre otras, sugerían expandir el gasto fiscal para aliviar el shock combinado de demanda y oferta y atenuar el paro. 

En los Andes se aplicó la receta de la expansión fiscal con bonos a las familias, programas de créditos y garantías estatales a las empresas, plan masivo de empleos, etc. La fórmula significará en 2020 alrededor de 8 puntos de déficit fiscal adicionales, esto es, 3.200 millones de dólares. El déficit fiscal acumulado llegará a escalar al 15% del PIB.

Esta receta fiscal también la están implementando la mayoría de los países de la región latinoamericana, indicó Melquiades.

Se trata de pócimas de tratamiento analgésico para aliviar la gran depresión económica que genera el Covid -19, pero los dolores continuarán.

¿Por qué? Repuso Bernardo K2.

El barbado respondió, porque existe inelasticidad de la demanda respecto del ingreso, esto es, ante variaciones en el ingreso (bonos, créditos, diferimientos de pagos, etc.) las variaciones de la demanda no son significativas. La elasticidad de la demanda al ingreso en tiempos del Covid es casi perfectamente inelástica, en particular en bienes no esenciales (textiles, muebles, vehículos, construcción, turismo, hotelería, etcétera).

Y la razón es clara, señaló Melquiades,  en tiempos del maleficio de Wuhan se genera alta incertidumbre económica sobre el futuro de las familias y las empresas, incluso algunos jóvenes y personas de la tercera edad están diagnosticados con depresión, ansiedad y angustia económica,  y en consecuencia por motivo precaución no se gasta en bienes y servicios que no sean esenciales, cae la demanda y la oferta y la actividad económica. “El hombre/mujer cree o ya perdió el trabajo y por la depresión no sale a buscar trabajo. Tiene ataques de respiración, ansiedad … se paraliza la demanda y la oferta”.

Producto del Covid – 19 las decisiones de congelar las compras de bienes y servicios no esenciales son racionales, pero también emocionales. El temor sobre el futuro paraliza al mercado, no fluyen los productos y los pagos. “Agua estancada se pudre. Falta movimiento”.

La pandemia genera inelasticidad casi perfecta de la demanda ante variaciones del ingreso. Es decir, la inelasticidad de la demanda respecto del ingreso se aproxima a cero. Ante variaciones del ingreso, la demanda no varía (o varía cerca de cero).

En este contexto, las políticas de expansión del gasto son paliativas y analgésicas, empero la solución natural de mercado estriba en levantar las restricciones a la circulación de los factores productivos, es decir, que las actividades económicas vuelvan gradualmente a la normalidad.

¿Cómo?, interpeló Bernardo K.A.

Desde la óptica económica, parte de la solución natural de mercado pasa por levantar gradualmente, y minimizando los costos de salud, las restricciones a la circulación de personas, materia prima, insumos, bienes de capital, etcétera, tanto a nivel local, nacional e internacional.  “Los países vecinos, en su mayoría, han puesto candados a sus fronteras. Se deben abrir los candados de restricción económica”.

Desde la óptica de salud, la vacuna al Covid – 19 o soluciones alternativas de salud permitirán el retorno de las actividades económicas.

El mercado curará naturalmente las heridas económicas del maleficio de Wuhan si se deja fluir gradualmente y libremente a la oferta y la demanda y la vacuna anti Covid – 19 será el héroe económico.

Hugo Siles Espada es economista.

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