Óscar Ortiz Antelo

Manipulación plurinacional

jueves, 28 de enero de 2021 · 05:09

El 22 de enero nuevamente tuvimos un feriado por la conmemoración de la “creación” del Estado Plurinacional. Es una fecha en la cual los líderes del MAS procuran justificar su narrativa fundacional de un nuevo Estado propugnando el logro de una gesta histórica, cuando en realidad nunca creyeron en ella como causa, sino que la utilizaron y manipularon para camuflar el establecimiento de un régimen autoritario basado en el culto a la personalidad de Evo Morales, la instauración de un régimen de partido hegemónico y el establecimiento de un gobierno populista y estatista.

Más de una década después de la aprobación de la Constitución que habría dado origen al nacimiento de ese nuevo Estado y orden histórico, no se ha logrado una inclusión real de los pueblos indígenas ni la integración de la sociedad boliviana en el espíritu de una sola nación. Sin embargo, esto no significa que, aunque sea discursivamente, no se haya visibilizado con mayor fuerza, desde el 2006, la imperiosa necesidad de avanzar hacía un proceso de inclusión social e integración nacional, algo en lo que creo profundamente.

El gran problema de las tres gestiones de Evo Morales (2006-2019) es que manipularon el discurso plurinacional para imponer la supremacía de un corporativismo sindical campesino, liderado por los productores de hoja de coca del trópico de Cochabamba, atropellaron a los pueblos indígenas minoritarios que habían brindado la justificación moral del Estado Plurinacional y nunca procuraron la integración nacional, porque siempre apostaron a la división racial y a la confrontación regional como método de consolidación en el poder. Resultado, los bolivianos seguimos enfrentados y divididos, y aún no le brindamos a la gran mayoría de los ciudadanos la seguridad en sus libertades y derechos ni las oportunidades de prosperar en su propio país.

Desde la discusión sobre la nueva Constitución siempre hubo un problema de fondo, el concepto de lo plurinacional, nación de naciones, se choca con un obstáculo insalvable; en un sistema de democrático, basado en la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, no es concebible que unos pertenezcan a dos naciones, la ¨propia¨ y la nación boliviana y otros simplemente queden englobados en un concepto indeterminado de interculturales. 

De esta forma, se atenta sin solución contra la imprescindible necesidad de integrar en una sola nación boliviana a todos las hijas e hijos de esta patria común. Peor aún, si avanzamos aceleradamente hacia una urbanización, que ya supera el 70%, en la cual hay un proceso constante de unión familiar entre personas de distintos orígenes.  

No sólo ello, desarrollaron un relato antagónico y maniqueo entre la República y el Estado Plurinacional, aunque la Constitución vigente sólo menciona a la primera y no al segundo. Buscaron imponer el concepto de que lo republicano representaba al antiguo régimen, al colonialismo y a la discriminación. Por el contrario, el nuevo Estado Plurinacional significaría lo nuevo, el poder para los más desfavorecidos y el bienestar para los más necesitados. Ni lo uno ni lo otro. El republicanismo es un sistema basado en los límites al ejercicio del poder por parte de los gobernantes y la vigencia del Estado de Derecho, el imperio de las leyes. Por su parte el Estado masista, así debiéramos llamarlo, ha caído en los mismos vicios que caracterizaron a una gran parte de nuestros gobernantes desde 1825, el caudillismo, el prorroguismo, el abuso y la corrupción.

La inclusión y la integración siguen siendo causas pendientes por la cuales tenemos que seguir trabajando, al igual que la consolidación de un Estado democrático y una economía de oportunidades para todos. En mi opinión esto sólo lo forjaremos en el marco de una república moderna, autonómica, incluyente e integradora, en la cual los bolivianos nos reconozcamos y nos aceptemos, en nuestra pluralidad y diversidad, como parte de la nación boliviana.

  
Óscar Ortiz Antelo fue senador y ministro de Estado.
 

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