Jorge Patiño Sarcinelli

Perdones, perdonazos y pendejadas

viernes, 8 de enero de 2021 · 00:10

Perdonamos a los que nos ofenden y perdona Dios cuando hay contrición y propósito de enmienda. Perdonan los reyes la vida y los cobradores de impuestos cuando te pones al día. Ahora Trump regala perdones a sus amigotes y los masistas se perdonan a sí mismos sin admisión de culpa. A todo eso llamamos perdón, pero en unos hay virtud, divinidad o magnanimidad, en otros maña y patraña.

En el reino de las palabras, perdonar pertenece a un orden de cosas grandes:  generosidad, clemencia, misericordia, amnistía, libertad, reconciliación; todas ellas con muchos quilates. Por esto nos indigna que alguien enlode ese noble gesto en la cloaca donde moran descaro, corrupción, canallada, robo, mentira y complicidad.

Es lo que ha hecho Donald Trump otorgando el perdón presidencial a cómplices, parientes, mercenarios, mentirosos y ladrones. El último grupo de perdonados incluye a su consuegro Charles Kushner, condenado por evasión de impuestos y mentir a las autoridades, a cuatro mercenarios condenados, uno de ellos a prisión perpetua, por el asesinato de civiles en Irak, y a otros rufianes. 

La lista, que suma decenas y sigue creciendo, incluye todo tipo de delitos: de robo y mentira bajo juramento a asesinato. Todos tienen en común ser amigos o cómplices de Trump, soldados o mercenarios. Este festival de desvergüenza ha sido acompañado de la decisión de acelerar con la otra mano las ejecuciones de condenados a muerte que aguardaban la fecha de ejecución. Nunca se han ejecutado tantos prisioneros federales como en su Gobierno. 

Sería difícil encontrar un ejemplo más literal de doble moral. Pero no se crea que Trump lo hace porque no tiene ninguna, o porque debe favores, ni porque pasadas las elecciones ya no teme la reacción ciudadana. Al contrario; lo trágico es que lo hace apuntando a las próximas elecciones, porque a su público le gustan estas patrañas. A ese punto lamentable ha llegado su país. 

Lo sucedido este 6 de enero lo confirma. No se trata solo de un Presidente que incita a la violencia arengando a sus seguidores a dudar del resultado de una elección democrática, a pesar de que sus argumentos no fuesen siquiera admitidos por falta de pruebas en 60 intentos de juicio. Ese desquiciado tiene a parte de su partido y de la prensa haciéndole coro, y a millones de idiotas que creen en sus fantasías. Es una vergüenza para un país que quiere presentarse como faro de la democracia. Han mostrado cómo embarrarla.

Aquí en casa, también vemos la lógica del perdón selectivo. Desde el inicio de la gestión de Arce han aparecido noticias con la anulación de varios procesos contra masistas y, ya cansados de ir uno por uno, están proponiendo una amnistía general para perdonar de un solo plumazo a todos los masistas enjuiciados durante el Gobierno de Áñez. Habiendo visto los excesos de Murillo, sospecho que hay varias injusticias, pero nos insultan la inteligencia cuando dicen que lo de los PumaKatari fue combustión espontánea.

La injusticia caprichosa es moneda corriente en nuestro país y el uso del aparato judicial como instrumento de persecución política no lo ha inventado el MAS, aunque lo ha usado con la misma saña pero más descaro. Si lo que se quiere es limpiar la Justicia de ese pecado, habría que volver atrás muchos más años que catorce. Han sufrido masistas y no masistas, funcionarios del propio MAS y de otros gobiernos. 

Arce ha prometido eliminar la persecución, y Lima dice querer reformar la Justicia, pero a pesar de la poesía inaugural de Choquehuanca, ese monstruo tiene vida propia y apetitos selectivos. Por lo visto seguiremos sufriendo por acciones legales que castigan o miran al otro lado según el color del acusado. 

Choquehanca y Lima han despertado ilusiones. Esperemos todavía que sus intenciones pasen del discurso y que, una vez afianzado en la Presidencia, Arce dedique al problema de la Justicia su respaldo integral e imparcial. La Justicia es derecho y aspiración de ciudadanos de todos los colores y clases, y en esto vamos todavía muy mal.

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.
 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

153
170

Otras Noticias