Sonia Montaño Virreira

«Yo soy neutral, sincera y no soy rencorosa»

domingo, 10 de octubre de 2021 · 05:11

El hecho político más importante del último tiempo ha sido la recuperación de la sede de  Adepcoca por parte de los y las productoras de coca de los Yungas. De cómo el MAS procese  esta derrota dependerá en buena parte el rumbo de su gobierno.

En el trasfondo está  una disputa de mercados donde convergen muchos intereses, no todos santos, pero Tomasa Medina, “La Negra Tomasa” como ella misma se llama, ha puesto luz a un movimiento que libró una batalla extremadamente dura contra la Policía, los infiltrados que arrojaban dinamita y que mantuvieron en zozobra a los vecinos de Villa Fátima durante tres semanas. Detrás de las fuerzas represivas está un entramado que busca recomponer el mercado de la coca y someter a los productores de Yungas a la hegemonía de los cocaleros del Chapare.

Luego de los enfrentamientos, una hermosa mujer, madre y abuela  de 48 años desafió a la Policía bailando morenada a menos de medio metro de distancia de la Policía,  transformando su cuerpo en territorio inaccesible y arriesgándose a recibir gases, golpes y quién sabe qué más. “Yo soy neutral, sincera y no soy rencorosa”, dijo en una de las múltiples entrevistas que ofreció luego de su  baile que la hizo famosa.

Neutral en un contexto de polarización provocado por la política gubernamental de  cooptación de las organizaciones sociales; ahí estuvo ella levantando la voz de los yungueños que, por miles, llegaron a La Paz para buscar la unidad de su gremio y sobre todo la independencia del gobierno acostumbrado a ganar aunque sea por las  malas. Ella ha sido capaz de simbolizar la derrota de un gobierno que recurre a la violencia y que encontró casi al final de la batalla  el baile y la sonrisa de una mujer.

No resisto imaginar con algo de picardía, las caras del ministro de Gobierno y de Evo Morales  acostumbrados a “mandonear” a sus bases, ante la insoportable libertad de la dirigente cocalera que desafió  a los circunstanciales dueños del poder en la figura de los policías.

Tomasa Medina encarna la victoria de su sector sobre el evismo que fracasó en su intento por subordinar a los yungueños e integrarlos en una gran confederación de cocaleros bajo la hegemonía del Chapare. Ella evoca también la lucha de los afrodescendientes, cuyas mujeres, aunque perteneciendo a un grupo minoritario, han revertido la imagen estereotipada asociada con su cultura para alcanzar visibilidad y liderazgo dentro de un sector de importancia estratégica, como productora dueña de una valentía épica.

Ella irá a formar parte de la historia de las mujeres afrodescendientes que, como dice la historiadora Eugenia Bridikhina, muestran a la mujer no como una víctima pasiva, sino como la protagonista de su propia historia.

Tomasa Medina nos has regalado un ejemplo de lucha que conjuga su fe -ella es creyente- con su capacidad de dominar el miedo a través de la alegría sin olvidar la importancia de “cuidarse en la oscuridad”. Así le dijo al periodista Andrés Gómez: “A la oscuridad siempre vamos a tener miedo, siempre hay que tener un poquito de cuidado, de precaución...”. “Si lastimas a los animales de la oscuridad, ellos también te van a lastimar”. Esa sensatez que aplicaen su  vida cotidiana llevada a la esfera sindical podría ser muy útil siempre que ella sepa que los humanos atacan por rencor y por poder y a menudo no valoran la sinceridad.

 

Sonia Montaño Virreira es socióloga feminista.

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