Jhannise Vaca Daza

La Procuraduría derrotada por caricaturas

miércoles, 27 de octubre de 2021 · 05:12

No hay nada mejor que una caricatura crítica de autoridades para saber si nos gobierna la ley o nos gobiernan los egos del partido de turno. En los días pasados, el caricaturista Abel Bellido, conocido como Abecor, recibió más de una decena de amenazas de muerte por una caricatura crítica al Procurador del Estado. El mismo procurador, Wilfredo Chávez, respondió a dicha caricatura con insultos tanto al periódico que publica a Abecor (Página Siete), como también compartiendo ataques al periódico El Deber. Pese a los numerosos pronunciamientos de instituciones defensoras de la libertad de expresión, incluida la ONU, ni el procurador ni el Gobierno han dado garantías de trabajo a Abecor. Bolivia necesita autoridades que sepan unir al país ante tan alta polarización, pero el procurador se dedica a peleas por caricaturas en redes sociales.

La polémica caricatura fue publicada por Abecor el día 18 de octubre, mostrando al Procurador del Estado vestido de mago y sacando un conejo de un sombrero azul. El conejo en cuestión sostiene un cartel (al revés) que dice: “No hay fraude”. El carácter humorístico de la caricatura es innegable. El mismo día, sólo horas después, el procurador compartió la caricatura en sus redes junto a su “respuesta”:  una imagen del periódico como papel higiénico, y tuits llamando a Página Siete  “cloaca”, “medio paragolpista”, y “Página Miente”, entre otros. También compartió tuits llamando a la prensa medios “prepago” y “prensa basura”. Con tan alta cantidad de insultos a medios de prensa, como respuesta a una sola imagen humorística, el procurador demostró a los bolivianos una falta de integridad y madurez notable, pero, lo que es peor, mostró su nulo respeto a la libertad de expresión, al periodismo y al arte.

Por su parte, el caricaturista Abecor denunció que recibió más de 16 amenazas de muerte en sus redes. Algunas de estas amenazas a Abecor son de una misma cuenta, ambas indican que su muerte está asegurada y no podrá esconderse de la misma, y ambas se emitieron luego de la caricatura alusiva al procurador. Tanto Abecor como la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia solicitaron las garantías necesarias al Gobierno para continuar con su trabajo. Hasta la fecha, el Gobierno no ha dado respuesta. Ese silencio gubernamental ante peticiones formales de asociaciones de prensa contrasta fuertemente con el rápido y repetitivo ataque del procurador a la prensa boliviana en redes.

Entidades internacionales de derechos humanos han expresado su apoyo a Abecor. La organización internacional Cartooning for Peace (Caricaturas por la paz) expresó su apoyo por Abecor y Página Siete, y apoyó el pedido de fortalecer la protección del trabajo periodístico en Bolivia. La organización de derechos humanos Un Mundo Sin Mordaza también hizo una publicación rechazando “la inobservancia practicada por el Estado boliviano al no haber emitido medidas de protección para el periodista y artista Abel Bellido”. Igualmente, la misión en Bolivia de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh Bolivia) indicó que “las amenazas contra Abecor exigen respuestas claras que protejan la labor de periodistas”.

Este ataque de una autoridad a la prensa abrió la siguiente pregunta entre los opinólogos: ¿No tiene el procurador, como cualquier ciudadano, el derecho a expresar su opinión sobre los medios de prensa? La respuesta es simple: El procurador tiene derecho a expresarse mientras dicha expresión, entendiendo su rol como autoridad estatal, no sea un ataque a la libertad de prensa, y en este caso sí lo es. No sólo es un ataque desde una autoridad estatal a un caricaturista y un medio independiente, sino que es un ataque con insultos abiertos y repetitivos que sistemáticamente erosionan el principio democrático de la libertad de expresión. El procurador debería entender que la democracia boliviana y las garantías a la libertad de expresión priman sobre egos ofendidos. Una autoridad que no tenga la madurez de asumir las críticas de la ciudadanía a la que sirve daña no sólo a su partido o gobierno, sino al grado de conflictividad del país en general. Por lo tanto, reitero mi apoyo como activista de no violencia a Abecor y le agradezco por habernos hecho notar otra institución más del Gobierno que está sirviendo a intereses personales y no a la ciudadanía. Gracias, Abecor, y que el humor continúe siendo la mejor arma para desnudar el abuso de poder.

 

Jhannise Vaca Daza es activista de derechos humanos y no violencia, cofundadora de Ríos de pie

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