Raúl Pino-Ichazo Terrazas

Pedofilia en la Iglesia Católica francesa

miércoles, 6 de octubre de 2021 · 05:08

El recientemente desvelado escándalo de más de doscientos mil niños abusados sexualmente en la Iglesia Católica de Francia constituye para todo ciudadano en el mundo un vórtice inextinguible de preocupación y repudio, pues los sujetosdel delito son niños y jóvenes, la esperanza de toda nación.

Naturalmente Dios desapareció de esa iglesia francesa que sobrepujó la fe y la redujo al instinto básico, empero, es otro mensaje inequívoco de que la iglesia debe reformarse desde sus cimientos y uno fundamental para cambiar es el voto de castidad; estos ministros de la iglesia deben disponer de libertad sexual y estar autorizados a formar un hogar que estabilizará su instinto.

Se argumentó en su día a raíz de los casos de pedofilia en los EE.UU,  España y en casi todos los puntos del orbe, a través del Papa y sus palabras rezaron “la posesión de medidas necesarias  para proteger  sobre todo la vida  de los niños para que crímenes  tales no se repitan más”.

El Papa  declaró que no se opone, ante la dimensión execrable del delito de pedofilia, a los articulados  más rigurosos o draconianos en los ordenamientos jurídicos  de los países  para penalizar, juzgar y castigar a los sacerdotes pedófilos, quienes irremisiblemente se someterán a la jurisdicción ordinaria sin invocar a  fuero alguno.

El castigo, por lo fehaciente de los hechos, no es medio adecuado para extirpar esta inagotable fuente de casos que se desvelan como una actividad oculta y protegida por los superiores, estos hombres deben conducir su vida como cualquier hombre simple, solo los diferencia su fe y su apostolado de predicar los evangelios y los valores yvirtudesque  predicó Jesucristo.

Implícitamente, elPapaconvoca a las sociedades  a protegerse  de esta desviación sexual que, paradójicamente, se asoma por la iglesia que debía proteger a todo ciudadano y dar el ejemplo. Esclarece  que desde el mínimo atisbo de peligro  para los niños y jóvenes y, ahora, se suman las monjas que sonagredidas sexualmente, existe una protección judicial   como una verdadera prevención.

A criterio de este escritor–columnista, la prevención ya ha sido asumida  con seriedad por  los países diligentes  en proteger  a los niños y a la juventud; todo ello trasuntado en la inserción  de este delito en los códigos  penales  y su implementación solvente.

Empero, lo precitado  no constituye la erradicación del problema en su raíz u origen pues  éste radica en la propia  estipulación de los dogmas de la Iglesia Católica, específicamente, como se afirmaba en este mismo artículo, en el voto de castidad. Es irrefutable  la tensión poderosa que  se origina entre el instinto  o la pulsión sexual que es inherente a todos los humanos y los mencionados  votos de castidad.

La recurrencia  de los hechos  y la obsecuente reincidencia   delos  sacerdotes pedófilos, publicadas como últimas andanzas las acaecidas  en Francia, es otro indicador nada deleznable  para que el  Papa  nos siga sorprendiendo con sus decisiones de avanzada y progresistas y piense muy intelectivamente decidiendo  que sus ministros  sacerdotes  reciban la licencia para vivir en una sociedad conyugal, cuando así lo expresen voluntariamente los interesados, conscientes que no resistirán el acoso del instinto sexual en el ejercicio de su apostolado, como lo perciben las mujeres y hombres sencillos en el mundo.

Yo creo con convicción que, esta medida  trascendental para transformar  a la Iglesia Católica,sería la idónea con el razonamiento que la imperfección es nuestra naturaleza; de no tomar unadecisión drástica  continuarán los abusos  pues el instinto prevalece y la prohibición  doblegará al  sacerdote inclinándolo a cometer el delito y, peor, se crean, por simple sentido de protección,sociedades clandestinas entre los propios sacerdotes  para traslapar u ocultar  estas desviaciones.

Esta estrategia de ocultamiento  de algo tan tenebroso que perjudica de por vida a las víctimas,  consterna sobremanera, pues la colectividad mundial conoce solo los casos  que se desvelan  y ¿qué cantidad de hechos por acción de la pedofilia y el abuso a lasmonjas quedaron en el silencio, siendo las víctimasestigmatizadas para toda la vida, obligadas a afrontar las graves por lasconsecuenciaspsíquicas  y, peor, la desmotivación para vivir?

Otra pregunta lacerante que surge  de la sencillez del ciudadano  que  está compungido  y desesperanzado en su fe en los sacerdotes, no en Dios, pues la desconfianza en ellos es patente: ¿En qué dimensión puede influir negativamente en los deberes de un  religioso católico,  si está casado? Se intenta una respuesta razonada  estableciendo: beneficiarse de la estabilidad emocional y sexual y vivir dentro  del ámbito natural de los humanos que es la sociedad conyugal para crear vida, desarrollar su apostolado sin traumas, establecer costumbres que se  transformarán en leyes y fortalecer a las sociedades en sus principios morales y éticos.

 

Raúl Pino-Ichazo Terrazas es abogado corporativo

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Otras Noticias