Enrique Velazco Reckling

La arriesgada apuesta del procurador

sábado, 9 de octubre de 2021 · 05:10

En medio de múltiples denuncias sobre irregularidades, el 25 de octubre de 2019 el TSE declaró ganador de la elección del 20 de octubre al candidato del MAS con el 47,08% frente al 36,51% de los votos para el candidato de CC. La diferencia que permitió la victoria en primera vuelta, habría sido de casi 35.000 votos, el 0,5% del total de 6,5 millones de votantes.

Sin embargo, el resultado fue mayoritariamente rechazado, lo que llevó al gobierno a solicitar –y acordar con la OEA, una auditoria vinculante al proceso electoral-. La auditoría identificó doce “acciones dolosas destinadas a manipular el resultado electoral”, y trece “irregularidades graves que vulneraron seriamente al proceso electoral”.

A pesar del carácter vinculante de la auditoría y de sus conclusiones, la Fiscalía del Estado no ha imputado a nadie por los delitos que se habrían cometido. Con este antecedente, el procurador Wilfredo Chávez ha ofrecido “terminar absolutamente con la teoría del supuesto fraude”: ha anunciado que, junto a tres profesionales y 40 estudiantes, desde el 11 de octubre revisará todas las actas digitalizadas por el TSE y computadas en 2019, para demostrar que los datos en las actas y en el cómputo son iguales.

Pero, ni la OEA ni nadie plantea que se hubieran alterado datos al transcribir las actas para el cómputo. Lo que las “acciones dolosas” y las “irregularidades graves” del informe de la OEA sugieren es que el sistema de cómputo fue alimentado, desde el inicio, con actas adulteradas o falsificadas. Obviamente, si antes que ingresen al cómputo, algunas actas reales fueron suplantadas con falsas, por mucho que el equipo del procurador compare, “acta por acta”, los datos de las imágenes (de actas fraudulentas) con el cómputo, no encontrará diferencias.

La suplantación de actas es consistente con el informe OEA, que identifica 226 actas (de una muestra de 4.692, el 13% del total), “en las que dos o más actas fueron llenadas por una misma persona, denotando una acción intencional y sistemática de manipular resultados electorales”; esta conclusión es también consistente con las posteriores declaraciones de funcionarios del Ministerio de Justicia que fueron encargados de “llenar actas”; y con la denuncia de Ethical Hacking sobre imágenes de actas con fechas previas al día de las elecciones, o con metadatos borrados intencionalmente (los metadatos son información que las cámaras digitales registran automáticamente junto a la imagen sobre el lugar, fecha y hora en la que se toma una foto).

Para la OEA, en esas 226 mesas “el MAS obtiene 34.718 votos, casi el número de votos que permite a Morales evitar la segunda vuelta”, y concluye que “el análisis de un porcentaje mayor de actas, sin duda detectaría un mayor número de actas falsificadas, adulteradas o manipuladas”. Es decir, si en el 13% de las mesas hubo el dolo que señala la OEA, favoreciendo con casi 35.000 votos al MAS, en el total de las mesas electorales se podrían esperar, con certeza, muchos más votos fraudulentos, lo que significaría, por lo menos, que el fraude evitó una segunda vuelta.

En este escenario, la apuesta que hace el procurador es muy arriesgada y lo coloca frente a un gran desafío: su recuento solo tendrá algún viso de credibilidad para desmontar las evidencias del fraude, si proporciona los metadatos originales de las imágenes de las actas para las 35.000 mesas de votación. Si esos datos no existieran para algunas actas, ya sería prueba de “acción dolosa y deliberada para manipular el resultado de la elección”, aunque se podría argumentar que fueron hechos aislados o accidentales; pero, si en más de 180 imágenes de actas (el 0,5% del total de actas) faltan metadatos o las fechas son anteriores al día de la elección, estaremos frente a irrefutables evidencias de un gran fraude planificado que, en la historia democrática boliviana posterior a 1990, sería nomás “monumental”.

Finalmente, incluso teniendo todos los metadatos, para terminar la teoría del fraude debería aún explicar una docena de temas del informe OEA, y otra docena de problemas detectados por investigadores nacionales en el padrón electoral, su crecimiento global y regional, y su estructura por edades. Será interesante oír al procurador la semana del 18 de octubre.

 

Enrique Velazco Reckling,  es investigador en temas de  desarrollo productivo.

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