Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta

“Ahí están, esos son los que jodieron al país”

miércoles, 24 de noviembre de 2021 · 05:07

En las elecciones generales pasadas del 20 de octubre del 2020, el país tuvo la buena oportunidad de poner un alto definitivo para que el Movimiento Al Socialismo (MAS) siga gobernando. Esos 21 días de lucha de una gran mayoría del pueblo boliviano para que Evo Morales y Álvaro García Linera renuncien a sus cargos de presidente y vicepresidente, respectivamente, para que luego huyan al exterior, no supo ser asimilado por los falsos opositores de ese entonces, como lo fueron la ex presidenta transitoria, Jeanine Añez, Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho, Samuel Doria Medina y Jorge Quiroga, entre otros.

Incluso todos ellos tuvieron la sinvergüenzura, en cierto momento, de atribuirse esa victoria, cuando ninguno (salvo Camacho) estuvo en las calles acompañando al pueblo en esas jornadas trágicas de octubre y noviembre de 2019. La mayoría de ellos bien ocultos, mirando de palco, tal como ahora lo están haciendo en estas jornadas de enfrentamiento que nuevamente estamos viviendo.

Fueron tan sordos al pedido de esa gran mayoría para que vayan en un solo bloque y derroquen al masismo en las urnas en ese entonces, para después de verdad vivamos en democracia y no sigamos bajo el autoritarismo del Socialismo del Siglo XXI, llegando a desperdiciar esa gran oportunidad que, quien sabe, nunca más se nos presentará; como que ya estamos sintiendo el abuso de poder del actual gobierno.

Parafraseando algunos cánticos de protesta callejera, se puede decir: “ahí están, esos son los que jodieron al país”. Esos falsos opositores que de vez en cuando aparecen ante los medios de comunicación social, hechos a los verdaderos opositores, tendrán que cargar en sus conciencias, si la tienen, haberle devuelto al MAS en bandeja de oro el poder. A todos ellos se los debería declarar traidores de la democracia y del país.

Ellos son los grandes culpables para que el MAS haya regresado con sed de venganza y ahora esté gobernando bajo el autoritarismo al estilo cubano-venezolano. Si tuvieran un poco de sangre en la cara, deberían desaparecer ya del mapa político porque tuvieron su cuarto de hora y sería el colmo que sigan insistiendo en postularse para las venideras elecciones nacionales.

En el fondo, el MAS debería estar muy agradecido con ellos porque al haber dividido el voto en los comicios de octubre de 2020, más que todo para satisfacer sus intereses políticos y no fijarse en la democracia y el futuro del país, no hicieron más que actuar funcionalmente en favor del actual partido oficialista.

Qué distinto hubiese sido sí, hace dos años, esos mal llamados opositores habrían trabajado políticamente oyendo al pueblo que les pedía a gritos “únanse en un solo bloque” y que “no vayan por separado”. Simplemente hicieron todo lo contrario, cada uno ya se daba por seguro ganador, hechos a los grandes líderes y, en otras palabras, se limpiaron la boca antes de comer.

Gracias a esos falsos opositores ahora el país está como está. Y lo más irónico es que ellos en ésta coyuntura política se andan quejando de que son víctimas de persecución política, cuando en el fondo sabían que si volvía el MAS al poder volvería con todo para arrinconarlos y hacer de la patria lo que le venga en gana.

Tuvimos hace dos años y un poco más, la tremenda oportunidad de sepultar al gobierno del MAS bajo la línea autoritaria castrista-chavista, pero lamentablemente no lo supimos aprovechar, rifando por los basurales esa gran lucha de 21 días que tuvo la mayoría del pueblo boliviano; gracias al “excelente papel” que hicieron esos falsos y aplazados opositores, la desperdiciamos sin que tal vez similar situación se nos vuelva a presentar.

Dios quiera que no estemos camino a Venezuela o Cuba. Porque sería lapidario para las nuevas generaciones tener que salir de nuestro territorio para extender la mano en países vecinos o de otros continentes, como lo hacen desde hace tiempo millones de venezolanos porque en su patria perdieron toda esperanza de futuro y bienestar.

 

Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta es comunicador social

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