Raúl Pino-Ichazo Terrazas

Los árboles son solución

viernes, 5 de noviembre de 2021 · 05:08

Se habla mucho, pero se hace poco. Esta frase está enquistada como una rebelde ameba en las conclusiones  de las reuniones mundiales sobre  el medio ambiente y la preservación  del equilibrio climático para evitar  sus  repentinos y destructivos cambios.

Este tema, creo con vehemencia, impele a todo habitante en el mundo a  escribir o expresarse   con energía sobre ello, acción que debería  ser crucial y de prelación en su tratamiento  por las potencias que dirigen al mundo.

Es un sentimiento  de impotencia   no influir, redimir el egoísmo y la incontenible codicia de las potencias que  evitan consensuar medidas  drásticas e inmediatas  que son sugeridas por los profesionales y expertos en medioambiente; la razón  prosaica para ello  es preservar los intereses económicos de las empresas y los consorcios que contaminan considerablemente la atmósfera  y destrozan sin solución de continuidad  la capa de ozono, además de continuar con la tesitura de usar combustibles fósiles.

Bajo toda consideración es irracional acumular riqueza, si se sabe conscientemente que no se podrá vivir  en este agradable mundo debido a que pronto el aire será irrespirable  y los embates demoledores  de los cambios climáticos  generados por la propia humanidad, harán a cualquier lugar inseguro frente a fenómenos  de la naturaleza.

Escribo bajo el sentimiento de impotencia debido a que la situación actual del clima no es para trivializar sino que es preocupante, con intensidad cotidiana, para la población mundial que aspira  a un medio ambiente  adecuado para criar a las generaciones actuales y venideras.

Todo ello puede quedar truncado por  determinaciones  inconscientes de los dirigentes  mundiales; ineptos para arribar a consensos  de medidas  inmediatas para la preservación del medio ambiente y así salvar a nuestra especie. Es la soberbia  del humano que  líricamente sostiene que puede dominar a la naturaleza y está destruyéndola o modificándola  y  aquélla reacciona sin contemplación.

Para nuestro país, también impotente ante las potencias que deciden, existe una salvaguarda efectiva,  y  es la afirmación científica  de los expertos ambientalistas  que sembrar árboles masivamente mitiga el cambio climático y reduce ostensiblemente el C02, entonces, una concienciación de esta afirmación comprobada  trasuntada en  cubrir  cualquier  área descubierta con árboles, posibilitara la prevención eficaz para esta tierra maravillosa que es Bolivia.

Lo decepcionante es la escasa continuidad de los programas de las alcaldías para establecer que la plantación de árboles sea una actividad constante y programada, no como es la rutina de plantaciones de árboles intermitentes  y en cantidad pequeña que, naturalmente, no es lo ideal. Se debe pensar superlativamente en grande y aumentar la cantidad de plantitas de árboles; se puede imitar lo bueno en otros países. En Australia plantan tres millones de árboles por semestre, sin dejar discontinua esta medida.

 

Raúl Pino-Ichazo Terrazas es abogado, con posgrados en Interculturalidad y Educación Superior, Filosofia y Ciencia

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Otras Noticias