Jhonny Vargas

Un año de gestión para el olvido

viernes, 5 de noviembre de 2021 · 05:09

Un año de gestión para el olvido, donde el gobierno sólo sabe gastar lo que no tiene, el ahorro no le interesa en lo más mínimo; la reconstrucción económica del país no se hace efectiva, la lucha contra el covid es un monumento a la improvisación, ¨NUESTRO AÑO¨ lo denomina el gobierno, pero más parece un slogan de un partido político cerrado, que un slogan de un gobierno abierto, serio y responsable.

No hay orden en la economía nacional, todo es fiesta y carnaval gubernamental; hay un verdadero desorden en las finanzas públicas, la inversión pública es cualquier cosa, menos eso; inversión pública; mas parece una inversión privada para que saquen ventaja políticos corruptos y empresarios oportunistas, si no vean no más lo que ocurre en la planta de amoniaco y urea de Bulo Bulo, o en la planta de litio de Uyuni donde se siguen pagando jugosas planillas, pero no existen resultados concretos, en eso se resume nuestro famoso año de gestión.

La “politiquería” en Bolivia supone un crecimiento económico sostenido, para aquellos que nunca han tenido nada y que gracias a la política ahora lo tienen todo, pero no se dan cuenta que todo proceso político tarde o temprano, más temprano que tarde, lo pierde todo.

En resumen, tenemos: Un año de gestión donde la economía da señales de inflación e incertidumbre inflacionaria (precio de la carne y otros artículos de primera necesidad). Un año de gestión donde la salud no se recupera, más por el contrario nuestro sistema de salud se encuentra colapsado y en terapia intensiva con ventilación mecánica. Un año de gestión donde el desarrollo energético solo sirvió para cumplir los contratos de exportación de gas a la Argentina y Brasil a precio de gallina muerta, quienes lo almacenan para luego revenderlo a altos precios internacionales ¿Dónde está el negocio? Al parecer estamos manteniendo con nuestro gas la crisis energética y económica de otros países, en especial la del gobierno de la Nación Argentina. Un año de gestión donde las obras públicas mediante la construcción de viviendas, caminos, puentes y parques, muchos con sobreprecio, son el resultado de procesos de licitación pública poco transparentes.

Así que, ciudadanos, tenemos que tener las agallas para propiciar un verdadero cambio en Bolivia, sabemos que como estamos no vamos a llegar a ningún lado, las verdaderas fuerzas de la economía han controlado este país desde siempre, los verdaderos poderes económicos han controlado desde siempre la política de este país, hay que tener las agallas para que la “Democracia” cobre nuevamente sentido.

Somos una economía deficitaria y que no nos engañen con falsas promesas y slogans de primer año de gestión de gobierno, en este artículo no hablo de datos, cifras y porcentajes porque no tiene sentido hacerlo, no se puede predecir los datos, cifras y porcentajes macroeconómicos, porque sencillamente nuestra economía es ficticia y una ilusión financiera. Como lo expliqué en mi artículo anterior, cuando la economía real y la microeconomía digan presente, ahí podemos lanzar estimaciones reales. 

El partido gobernante se llena la boca lanzando conjeturas económicas y financieras, yo no caeré en su juego de engaño y manipulación masiva, como lo hace la oposición política siguiéndole el libreto. El gobierno, sus datos, cifras y porcentajes son todo un maquillaje, muy bien montado, para ocultar la verdad de la economía boliviana. ¿Quién cree en la institución encargada de proporcionar, datos, cifras, porcentajes e información estadística en este país? No hay margen de seguridad para nuestra economía, no estamos blindados frente a la crisis y la recesión global de la economía, el futuro que nos espera es inflación constante y recesión permanente, si no hacemos nada para cambiar esta situación.

Los únicos que tienen un colchoncito financiero, como siempre nos dijo el Presidente Luis Arce, son los políticos corruptos y los empresarios oportunistas, nosotros, la mayoría del pueblo, estamos totalmente indefensos, comiendo pan mojado, con nuestras lágrimas, como decía en unos sus pasajes de su libro “Paginas de Vida”, Don Carlos Medinaceli.

Todo es decadencia, ni la economía se salva, pero como este país se alimenta de ilusiones, terminara intoxicándose de decepciones, nuestros pérfidos magos de la economía nos hacen creer que nuestra economía es floreciente, pujante y llena de confianza, cuando la mayoría de los bolivianos somos pobres y desdichados por el mal gobierno que tenemos. La decepción es muy grande; haciendo un balance de primer año de gestión, lo tenían todo para dar un verdadero giro saludable en la economía, pero lo único que han logrado es hacer nuestra vida cada vez más infeliz, con el paquetazo de leyes inconstitucionales y los ilegales avasallamientos que están a la orden del día ¿Qué buen año de gestión de gobierno? …Tienen mucho por qué celebrar.

 

Jhonny Vargas es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Publica

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