Hernán Cabrera M.

Abuelo ¿qué es la corrupción? y ¿quiénes son los corruptos?

miércoles, 22 de diciembre de 2021 · 05:09

Cada vez Ariadne afina sus preguntas y busca respuestas adecuadas. ¿Cómo explicarle a una niña inquieta, curiosa, de un hecho que ha estado presente en toda forma de gobierno de Bolivia? De situaciones que han sido y son aprovechadas por quien tiene una dosis de poder y, desde su status político, le saca tajadas importantes al dinero ajeno. El poder corrompe, casi siempre.

Mi niña, la palabra corrupción es una mezcla de dos vocablos del latín: corruptio y rumpere, y para hacerlo más fácil los expertos en lenguas, la unieron en lo que conocemos hoy: corrupción, es decir, significa romper o quebrar un orden establecido. También robar, adueñarse de recursos económicos, de bienes como vehículos, muebles, electrodomésticos, lugares de trabajos que no son propios, sino que son de cada uno de nosotros, pertenecen al del Estado y al pueblo.

Mira, si un niñito se lleva tus juguetes, no te pide permiso, te está robando, y ese niño es un potencial corrupto, si es que sus padres no le llaman la atención o no lo sancionan. Si cometió un primer robo, puede hacer el segundo, tercero. Pero ahí está la disciplina del papá y la formación en la escuela.

Esto, Ariadne, en términos judiciales y de frente a la sociedad es un delito, que se merece que el que hace esta acción de corromperse, de robar, de violentar se merece que sus días los pase encerrado en lo que las autoridades y la prensa llaman una cárcel, y la cárcel es un lugar donde los que van a parar ahí, están encerrados, cumpliendo ciertas normas, como estar privados de su libertad, de ciertos privilegios. Y en el caso de los ladrones o corruptos, lo importante sería que devuelvan todo el dinero robado o los bienes que se llevaron a sus casas y a sus bolsillos.

Ariadne, la corrupción nos acompaña desde la fundación de la República, o sea, hace 196 años de vida que tenemos como país. En cada gobierno que llegó a administrarnos, los que estuvieron de presidente, vicepresidente, ministros y otros altos cargos, se llevaron nuestro dinero, o sea, nos robaron. Y lamentablemente, Ariadne, casi nadie estuvo encerrado en una cárcel por este delito, ni tampoco hicieron el mínimo esfuerzo de devolver algo de los millones de dólares que pudieron reunir en sus alcancías personales y familiares.

El que comete un acto de corrupción, es un corrupto mi niña y éste no es privilegio de un sector social o de un grupo de personas. La historia de Bolivia nos registra que hay corruptos-ladrones- aprovechadores de todas las tendencias políticas y condición social: Hay corruptos de izquierda, de derecha, conservadores, liberales, socialistas, fascistas. Hay corruptos ricos, empresarios, yescas, pobretones, indígenas … caray… campesinos, citadinos, profesionales, dirigentes.

El corrupto es un ladrón al que le gusta solo el dinero y mejor si es ajeno. Y la corrupción no es solo apropiarse del dinero que es nuestro, también es corrupto el que hace tráfico de influencias, nepotismo, el que cobra “coimisiones”, el abusivo.

Mira este ejemplo más claro. En Santa Cruz de la Sierra, unos señores que se hicieron cargo de administrar los recursos económicos y el desarrollo de nuestra ciudad, cometieron uno de los actos de corrupción más grandes y vergonzosos de la historia de este departamento. Se lo ha llamado el caso ítems fantasmas, o sea, más de 800 personas cobraban un sueldo diferente y todas ellas nunca fueron a trabajar a sus fuentes laborales, o sea, hacerse presente en una oficina del gobierno municipal de Santa Cruz de la Sierra, que podría gastarse por día un millón de dólares en hacer obras, en planificar acciones integrales de desarrollo, en atender los diferentes problemas que nos aquejan como vecinos y vecinas. Pero estos fantasmas, que no son Gasparín y sus amiguitos, sino sombras que se inventaron los corruptos para apropiarse y guardarse, cada año, más de 30 millones de bolivianos, o sea mucho dinero en pocas manos. Y de esa cantidad de dinero hasta la fecha no han devuelto un solo peso. Mientras, a los vecinos nos prohibieron de muchas obras de salud, pavimento, atención a los abuelitos, medicamentos que tanta falta nos hacen, alimentos para mucha gente que no tiene qué comer todos los días y tantas otras acciones humanitarias.

Mi niña, esto es corrupción y esos son los corruptos, éstos se merecen la cárcel y que devuelvan todo el dinero robado, sea de cualquier color, condición social, estatus económico o identidad cultural.

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