Jhannise Vaca Daza

Presos políticos y democracia

miércoles, 22 de diciembre de 2021 · 05:12

Los más grandes líderes y gurús espirituales, desde Gandhi hasta Ram Dass, hablaban de cómo cada uno de nosotros “crea” su realidad. Estos iluminados indicaban que uno crea y proyecta hacia afuera el mundo e ideas que lleva dentro. La psicología ha confirmado también cómo uno percibe y proyecta los patrones de pensamientos y comportamientos que ya ha interiorizado - no sólo a nivel personal, sino a nivel de sociedad. Es inevitable preguntarse entonces, ante las profundas divisiones que vive Bolivia, cuál es la psicosis que en este momento estamos trabajando en conjunto. Y es también inevitable notar que existe una mujer boliviana que está encarnando los dolores más grandes del país: Jeanine Añez.

Hay mucho que criticar (y muchos lo hicimos) de la gestión del gobierno de Añez, sobre todo porque se cometieron abusos a derechos humanos y al medioambiente. Sin embargo, el encarcelamiento y las torturas que vive hoy no responden a un juicio justo por estos abusos sino a persecución y revancha política. Ahora que cerramos el 2021, es importante recalcar verdades sobre lo ocurrido estos tres años pasados que estamos ignorando por la coyuntura. Y una verdad profunda es esta: Como país vimos a una mujer asumir el rol de presidente luego de una crisis nacional, para luego verla perseguida, encarcelada y torturada de forma pública y constante.

Lo que no nos damos cuenta es que ver el paso de Jeanine Añez de presidente a presa política es vernos como país en un espejo. Ante nuestra incapacidad de generar reconciliación entre nuestros extremos, hemos permitido a un nuevo gobierno abusivo castigar y torturar a quien quiso representar una transición a la democracia. Como no logramos convivir en paz, permitimos la violencia contra nosotros mismos. Así como los aliados de Jeanine la abandonaron cuando más los necesita, nosotros también permitimos que divisiones entre partidos, líderes regionales y “oposición” en general causen que abandonemos la unidad que movilizó a millones el 2019. Y hoy vemos con Marco Pumari y otros lo que Jeanine nos ha demostrado en carne y hueso hace 9 meses: No hay libertad donde no hay democracia.

Jeanine asumió el mando del país de forma inesperada, luego de una gestión gubernamental marcada por liderazgos masculinos profundamente machistas que violaron la Constitución abiertamente y ejecutaron un fraude comprobado por instituciones nacionales e internacionales. En ese contexto de tensión y confrontaciones, Jeanine asumió un liderazgo que fue compartido en conjunto con otra mujer, Eva Copa, en un momento dramático, tenso y hasta violento para el país.

No fue coincidencia que fueron dos mujeres de partidos opuestos las que intentaron llegar a un acuerdo el 2019 para reconciliarnos. Cuando la violencia, la fuerza bruta y la confrontación estaban en el punto más alto, tomó mujeres para sostener a Bolivia, negociar y sacarnos de la crisis.

Hoy hemos vuelto a un escenario con liderazgos masculinos marcados y dos extremos en confrontación constante. La diferencia es que tenemos una expresidenta que no huyó, sino que defiende su verdad incluso desde la cárcel. Y también hay otra mujer, su hija Carolina, que es la voz de Jeanine pese a que recibe constantes ataques y amenazas. Estas dos mujeres valientes son el mayor inconveniente que tiene el gobierno, ya que comprueban con su sufrimiento el continuo autoritarismo y abuso del gobierno del MAS.

El calvario que vive Jeanine Añez es una de las representaciones más viscerales y gráficas de la psicosis nacional boliviana, no sólo respecto a la democracia del país, sino también a nuestro trato a la mujer y lo femenino como sociedad. Y así como la justicia para Jeanine Añez sólo se logrará cuando haya un pedido por la misma con fuerte unidad de actores políticos de oposición, Bolivia tampoco logrará ser un país plenamente democrático mientras permitamos que divisiones regionales, políticas o de cualquier índole nos impidan respetarnos entre todos y unirnos con una meta clara de justicia y libertad.  

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