Jhannise Vaca Daza

En agradecimiento a la XI Marcha Indígena

miércoles, 8 de diciembre de 2021 · 05:12

El gobierno de Luis Arce discriminó públicamente a la XI Marcha Indígena de los pueblos originarios de tierras bajas. Ignorar y descalificar a un movimiento de reivindicación indígena es discriminación. Luego de 37 días de caminata y dos meses de espera sin respuesta del Gobierno central, los marchistas retornaron a sus comunidades los días pasados. El motivo de la marcha fue la defensa del territorio, identidad  y cultura de pueblos indígenas en el Chaco, Chiquitania y Amazonia de Bolivia. Pese a que los líderes indígenas invitaron con cartas públicas a representantes de los cuatro órganos del Estado para dialogar sobre sus pedidos, el Gobierno ignoró la marcha y la descalificó con comentarios como el de Clemente Ramos,  portavoz del Movimiento Al Socialismo en Santa Cruz, quien dijo que quienes marchan son “mandados” por políticos opositores.

Pese a la falta de respuesta del Gobierno central, el líder indígena tata Marcial Fabricano me compartió que considera la marcha “un logro histórico”. Primero que nada, me dijo, por haber demostrado una defensa coherente de la dignidad de sus pueblos. También por las lecciones aprendidas durante la experiencia. Y, sobre todo, por haber logrado establecer el Parlamento Indígena de tierras bajas que será el interlocutor válido en representación de estos pueblos a futuro. Este Parlamento Indígena aprobó las leyes que ratifican su estructura y funcionamiento este pasado 30 de noviembre. Tener esta nueva institución creada en unidad es un logro innegable y perpetuo de la XI Marcha.

Quienes somos activistas de medioambiente o derechos humanos, jóvenes preocupados por la madre tierra o bolivianos en general muchas veces vemos estos importantes momentos políticos con frustración ante la falta de avance, diálogos y consenso entre el gobierno de turno y quienes representan a pueblos indígenas. Los pedidos de la marcha indígena, de atenderse y efectuarse, benefician no sólo a los pueblos indígenas que participaron de la marcha, sino a la biodiversidad de Bolivia en general y, por lo tanto, a todos quienes vivimos en este país. Aún más, dada las constantes confrontaciones entre líderes regionales y/o políticos, el respeto a la dignidad de pueblos indígenas de tierras bajas de parte del Gobierno sería un necesario primer paso para una convivencia pacífica nacional.

Diría que es lamentable que el gobierno de Arce haya “perdido” esta oportunidad, pero la realidad es que aquí no hay pérdidas del lado del Gobierno, sino la ejecución de un plan económico agresivo y basado en la explotación de nuestras áreas naturales para aliviar la crisis económica. Las leyes y proyectos que el gobierno del MAS ha aprobado en sus gestiones previas y la actual lo demuestran, ya sea permitiendo el uso de “incendios controlados” para desmonte en áreas boscosas o abriendo áreas protegidas y territorios indígenas para megaproyectos con empresas chinas. Son tan claras las intenciones extractivistas del Gobierno  que basta revisar sus propias políticas actuales para notarlo.

Ante la discriminación del Gobierno central, existimos bolivianos y bolivianas que admiramos la lucha de la XI Marcha Indígena y que queremos agradecerles. En una época en la que a los líderes políticos les falta voluntad moral, los marchistas indígenas demostraron fuerza moral y física por tres meses consecutivos. La coherencia de demostrar con sus propios cuerpos su voluntad de sacrificio para lograr sus pedidos deja una marca ejemplar alta con la que activistas jóvenes nos mediremos en el futuro. El activismo medioambiental en redes sociales palidece y tiene muchísimo que aprender en comparación a esta marcha y estos liderazgos.

El mensaje final de la marcha fue tan alto como toda su ejecución. El tata Marcial indicó que “no hay resentimiento” contra el Gobierno pese a su falta de voluntad de atenderlos. Es más, el tata dijo que esta fue una oportunidad de crecimiento y aprendizaje para su lucha. Es inédito escuchar esa falta de rencor y altura espiritual en la política boliviana y demuestra claramente la fuerza del liderazgo del tata Marcial. Como dijo Gandhi: “La fuerza no viene de una capacidad física, viene de una voluntad indomable”. El Gobierno podrá ignorar a la marcha indígena hoy, pero los gobernantes son temporales mientras que la voluntad humana y, aún más, la de la naturaleza son fuertes y eternas.

 

Jhanisse Vaca Daza es activista de derechos humanos y no violencia, cofundadora de Ríos de pie

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