Rolando Morales Anaya

Dos problemas económicos que preocupan

jueves, 9 de diciembre de 2021 · 05:11

Preocupan el déficit fiscal y el tipo de cambio. Sobre ambos problemas existen nuevas percepciones.

El déficit fiscal (=diferencia entre gastos e ingresos) tiene generalmente la dimensión temporal de un año. Antiguamente se recomendaba que al finalizar el año no haya déficit, incluso se aconsejaba que haya superávit, pero el periodo de un año es una convención sin base económica. Por ello, varios países han adoptado la modalidad de presupuestos plurianuales con periodos más largos, por ejemplo, de 5 años después de los cuales esperan equilibrar sus cuentas. Para justificar el enorme déficit de los Estados Unidos (12,4% del PIB en el año 2021), algunos economistas americanos sugieren que se lo puede arrastrar de periodo en periodo, indefinidamente olvidando que sería la economía del mundo entero que tendría que financiarlo. En economías pequeñas como la nuestra, lo más sensato es pensar en presupuestos equilibrados plurianuales, quedando a definir el número de años que cubriría.

De todas maneras, hay preocupación sobre cómo financiar el déficit un momento determinado. En la historia de nuestro país, y de muchos otros, la inversión es una cuenta de ajuste. Para el próximo año, se estima que el déficit será de 7% del PIB y las inversiones públicas llegaran a algo más del 12% del PIB. Si no se logra créditos externos para financiar el déficit, se puede postergar algunas inversiones para solucionar el problema de liquidez. Simultáneamente, es posible invitar al sector privado a realizar inversiones conjuntas en algunos rubros como la industria, que en el presupuesto de la nación tienen asignado un monto elevado de inversión. Por otra parte, se puede lograr ahorros con la reconducción de las empresas públicas y mayor liquidez con la reprogramación del servicio de deuda externa.

El otro problema que preocupa es el bajo precio del dólar y su posible relación con la pérdida de reservas internacionales (RIN). Según el BCB, se terminará este año con reservas de algo más de 5.2 miles de millones de dólares, el equivalente al 14% del PIB que cubriría 8 meses de importación. La situación actual no es grave, pero muchos colegas tienen el temor de que empeore rápidamente teniendo en cuenta el bajo precio del dólar. El nivel de las RIN y sus variaciones constituyen un importante indicador de la capacidad de la oferta de divisas, pero el BCB no es el único oferente de dólares, se tiene también a los bancos, casas de cambio, familias y particulares. Se ha observado, sin embargo, que los bancos y casas de cambio tienen pocos dólares con relación al BCB por lo que solo las RIN deberían tomarse en cuenta para apreciar el volumen de la oferta. Cualquier desfase entre oferta y demanda debería traducirse en presiones al alza o a la baja en el mercado cambiario pues el precio del dólar en el mercado libre, como el de muchas otras mercaderías, se fija por la interacción de la oferta y de la demanda. En la actualidad, no se observa presión alguna en este mercado lo que hace presumir que los dólares en manos de público son mucho más numerosos de lo que se puede imaginar.

La tranquilidad del mercado cambiario proporciona al gobierno tiempo para estudiar la conveniencia o inconveniencia de realizar modificaciones en el precio del dólar. Se debe tener en cuenta que si bien este precio incide muy poco en las exportaciones tiene un gran impacto en las importaciones cuya expansión puede incidir negativamente en la producción nacional. En ese sentido, muchos colegas sugieren que se aumente el precio oficial del dólar. Para hacerlo, será necesario tomar en cuenta muchas otras variables. Independientemente del precio del dólar, las importaciones pueden fluctuar acorde con la diferencia de productividad entre Bolivia y el exterior. El caso de los productos agrícolas es ilustrativo al respecto: mientras produzcamos poco por unidad de insumos con relación al exterior, será muy difícil que modificaciones en el precio del dólar tengan un impacto permanente en las importaciones. Es necesario tomar en cuenta también la incidencia de una modificación del precio del dólar en el déficit fiscal pues el estado tiene ingresos y gastos en bolivianos al tipo de cambio vigente. En ejercicios numéricos de simulación, se ilustra la posibilidad de que exista un precio del dólar por debajo y por encima del cual, el déficit fiscal crece. Determinar ese precio es una tarea relativamente difícil. También es necesario estudiar detenidamente la relación entre la variación del tipo de cambio y los precios de bienes y servicios en la economía. Relacionado a esto, pero también por otras consideraciones, los operadores económicos pueden reaccionar buscando aumentar su acervo de divisas con el temor de una modificación de su precio. Si lo hacen, podrían dar pábulo a aumentos futuros que pueden llevar a una situación de inestabilidad persistente.

En resumen: 1) el equilibrio del presupuesto fiscal debe ser concebido sobre una base plurianual, 2) El gobierno tiene el tiempo necesario para estudiar cuidadosamente la conveniencia o inconveniencia de modificar el precio oficial del dólar.
 

Rolando Morales Anaya es economista.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Otras Noticias