Juan Antonio Morales

La feria de las cosas pequeñas

viernes, 19 de febrero de 2021 · 05:09

El gobierno del licenciado Arce Catacora no llega a establecer una lista de prioridades. Le pone más tiempo y esfuerzo a medidas relativamente secundarias que a la resolución de los grandes problemas. Por momentos se tiene la impresión que las Alasitas se han trasladado a la Casa Grande del Pueblo. 

Es así que se ha preparado y promulgado el decreto del Día de la Recuperación de la Democracia (DS 4459) para conmemorar el día en el que el licenciado salió elegido. Se obvió mencionar en este decreto intranscendente que un actor principal de su elección fue la pandemia. Otra decisión cuestionable  ha sido la del restablecimiento de visas para los ciudadanos de Estados Unidos y de Israel.

Aparentemente no hay presupuesto para que los muchachos de la Cancillería lean la prensa internacional o vean las cadenas internacionales de televisión. Tampoco el personal diplomático que está en el extranjero les informa de los cambios de la política exterior de Biden y las flexibilizaciones en materia migratoria. Más aún siguen añorando -como su maestro López Obrador- la presidencia de Trump y el  “más me pegas más te quiero”. 

Muchos encontramos antipático al primer ministro  israelí Netanyahu, pero no es una razón para castigar con costosas visas a los ciudadanos israelíes que quieren visitarnos (mejor dicho somos nosotros los castigados perdiendo ingresos del turismo).

El argumento de la reciprocidad con los Estados Unidos cojea por muchos lados. Mencionaré solamente que con la Unión Europea no tenemos reciprocidad -como lo subraya Agustín Echalar- y, sin embargo, no pedimos visa a sus ciudadanos. En cambio, a nosotros nos la piden y la lista de requisitos para obtenerla es más larga que un menú de chifa, como lo dije alguna vez. Sea dicho de paso, México también nos exige una visa, para oficiosamente congraciarse  con el imperio.

El decreto de amnistía para los incendiarios de los PumaKatari y los autores de otras fechorías ha debido hacer levantar las cejas a más de uno. Basta ser partidario del proceso de cambio “to get away with murder” como dicen los americanos. La traducción la dejo a los asambleístas del MAS. 

Mientras el país se pierde en temas en los que no debería perderse y no se está prestando atención a lo verdaderamente importante. El tema prioritario es el control de la pandemia. Si bien se han dado buenos pasos, hay todavía mucho por hacer. En primer lugar, asegurarse que las vacunas lleguen en los plazos comprometidos. Más difícil y más imperioso, contar con un buen plan de vacunación. Haber vacunado a un poco más de 7.000 compatriotas está bien para los programas de BTV, pero queda muy corto en relación a lo que nuestros vecinos chilenos, perdidamente neoliberales, han hecho, que han vacunado ya a casi dos millones.

 Mientras tanto, los decesos nos siguen conmoviendo. No sólo que afligen a las familias y muchas veces, las dejan desprotegidas, sino que también están ocurriendo entre los que, con su desaparición, el país pierde mucho, como hubiese dicho el sociólogo francés del siglo XVIII, Conde de Saint- Simón.

En cuanto a la reactivación económica, no se ve una ruta clara. Se han dado algunos pasos tentativos pero no se ha pasado de ello. Decir que los impuestos a las grandes fortunas es una medida de reactivación es un contrasentido. Los impuestos, salvo bajo condiciones muy excepcionales, contraen más bien que expanden la demanda interna. Las otras medidas de reactivación, que se las anuncia con cuentagota s, están en la buena dirección, pero se les destina recursos de pequeño tamaño. 

Hay temas importantes en la agenda,como los de manejar bien el estrés fiscal.  Se ha devuelto, insensatamente, el préstamo del FMI que tanto lo necesitamos, además en un mal momento. En el frente fiscal se está esperando el diseño de un buen programa de inversiones públicas, que tamice  a las empresas estatales que no están a la altura de las expectativas.  Tampoco se le está prestando atención a la recuperación de la competitividad. Mientras tanto que siga la música.

 

Juan Antonio Morales es profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.

 

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