Mirna Quezada Siles

Gran contaminación acústica en La Paz

sábado, 27 de febrero de 2021 · 05:08

Sin tener la menor consideración a pacientes que se encuentran internados en varios centros médicos, casi todos los días e incluso por las noches y madrugadas la contaminación acústica en la ciudad de La Paz se mantiene, a pesar de encontrarse superando -apenas- la segunda ola de la pandemia.

Vehículos particulares y del transporte público circulan por las principales vías de la sede de gobierno con  escapes libres y atronadores; conductores de buses y minibuses a bocinazo limpio se abren campo y buscan pasajeros en tan saturadas avenidas.

Para rematar, campañas de diferentes partidos políticos aumentan el daño usando megáfonos, parlantes, petardos, tambores (para batucadas), además de bocinas en el recorrido de sus caravanas de cientos de seguidores (funcionarios públicos obligados, seguramente) que luego reciben su pago (con sándwiches, refrescos y “papelitos” de asistencia).

Desde tempranas horas se escucha en la sede de gobierno altavoces de quienes ofertan variedad de productos; equipos de sonido que se instalan en kioscos, restaurantes, mercados y supermercados; bandas que tocan sin cesar olvidando normas de bioseguridad y como si hubiera algo que festejar  en estos tiempos de gran dolor.

Rematan el caótico panorama alarmas de automóviles que suenan incansablemente en distintos estacionamientos o garajes; pero sin duda alguna se llevan la flor los camiones repartidores de garrafas con GLP que con sus fuertes bocinas de aire comprimido y gritos del personal acaban destemplando los nervios hasta del más sosegado poblador de La Paz.

La Organización Mundial de la Salud considera que el ruido es la primera molestia ambiental en los países desarrollados. Es un contaminante muy presente que influye de manera significativa en la convivencia y el bienestar. Luego de la contaminación atmosférica, el ruido es uno de los factores que provoca más alteraciones en la salud, según esta institución.

Para la experta en ruido ambiental de la Agencia Europea del Medio Ambiente Eulalia Peris, en comparación con la contaminación del aire, "el ruido parece tener un mayor impacto en los indicadores relacionados con la calidad de vida y en la salud mental y el bienestar".

La lista de perjuicios -según datos médicos- es extensa, va desde trastornos fisiológicos como: pérdida progresiva de audición; problemas de estómago; alteración de la presión arterial y ritmo cardíaco; depresión del sistema inmunológico (bajada de defensas) hasta psicológicos como: interferencias en la comunicación; perturbación del sueño; estrés, irritabilidad,  falta de concentración, agresividad, cansancio, dolor de cabeza, estados depresivos, etc. 

La reglamentación existente sobre contaminación acústica en La Paz está dentro el marco de la Ley Nº 1333 del Medio Ambiente, que establece 65 decibeles como límite máximo permisible, no obstante el Organismo Operativo de Tránsito  instancia responsable del control de las bocinas, conforme planes elaborados en coordinación con el Gobierno Municipal de La Paz (GMLP), no hace nada cuando éstos pasan los 80 decibeles.

En cuanto al GMLP, éste cuenta también con procedimientos y normativas para control y sanción; pero las acciones de prevención, vigilancia y otros aspectos relativos a la contaminación acústica como campañas efectivas y sostenibles son escasas. Ojalá el siguiente alcalde atienda y mejore esta situación.

Las tareas del gobierno central y local deben ser conjuntas para preservar aquellos lugares -pocos por cierto- que gozan de buena calidad acústica  y otras para mejorar el contexto de barrios y zonas que viven incómodos con tanto malestar ruidoso en la urbe paceña.

El confinamiento por la pandemia durante el año pasado redujo considerablemente la contaminación acústica. El descenso de las actividades en las calles afectó negativamente la situación económica de la mayoría de los hogares; sin embargo, el silencio que dominó las vías, fue beneficioso para la salud de los seres vivos y cuidado del medio ambiente.

Que pronto se tome conciencia de este tema y se cumpla con las normativas.

Mirna Quezada Siles es periodista.

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