Carlos Derpic

La profundización de la ideología en el Estado Plurinacional

jueves, 4 de febrero de 2021 · 05:09

El vocablo “ideología”, es multívoco, tiene varias acepciones. El diccionario de la RAE dice que es un conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.; y también una doctrina que, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, tuvo por objeto el estudio de las ideas. 

Al diccionario, le falta otra acepción: la de “ideología” como ideas erradas, incompletas, distorsionadas, falsas sobre los hechos y la realidad; la ideología como visión falseada de la realidad al servicio de intereses concretos. 

Esta acepción viene de la sociología, fue muy estudiada, entre otros, por Marx, y muestra el estrecho parentesco que tiene con los dogmas, que tanto gustan a los amantes del pensamiento único, el partido único, el proceso único, el líder único.

Los dogmas son creencias o proposiciones que deben aceptarse en forma indiscutible, aunque la realidad muestre lo contrario, y surgen inicialmente de un proceso inconsciente por el cual el hombre, apurado por la realización de su proyecto existencial (sus intereses) proyecta sus propios deseos formándose así una imagen del mundo a la medida de su propio proyecto. El cuestionamiento de los dogmas, da lugar a su racionalización, poniendo como presunto fundamento lo que en rigor es solo el producto de una situación de hecho. Ahí, el dogma se convierte en ideología. 

Seguramente es esto lo que pretende llevar a la práctica el MAS en los sectores que respaldan el extinto “proceso de cambio”, tal cual lo señaló un viceministro que, sin dudas, no es el único que sueña con ello.

El MAS tiene muchísima experiencia en el tema. Por ejemplo, luego de imponer la construcción de una carretera por el Tipnis, sacó una ley llamada “Ley de consulta previa”, que en realidad era de consulta póstuma, que aplicó mañudamente en  algunas comunidades del Tipnis.

Celebra cada 22 de enero el día del “Estado Plurinacional”, que ni sus más esclarecidos militantes saben exactamente en qué consiste, oponiéndolo a la república, dentro la cual, siempre según ellos, no hubo nada bueno: no hubo revolución del 52, Ley General del Trabajo, modificaciones en la Constitución Política del Estado, reconocimiento de los pueblos indígenas y las comunidades campesinas, y un largo etcétera de medidas que revirtieron lo que de inicio fue un Estado discriminatorio y excluyente.

Pretende ocultar el fraude de octubre de 2019, al que acaba de llamar “distorsión de la realidad”, e instalar en su reemplazo un imaginario “golpe de estado” del cual, en todo caso, el único beneficiario fue el propio MAS, que hizo de las suyas desde la ALP, la Defensoría “del Pueblo” y el Órgano Judicial.

Se autonombra “gobierno del pueblo”, pero destruye sus organizaciones, las pone al servicio de su proyecto de eternización en el poder, negando los males de la economía, la salud y la educación, que se profundizaron entre 2006 y 2019.

Ronald Reagan pretendió borrar de la historia la derrota norteamericana en Vietnam, apelando a las películas de Rambo. Pese a ello, si uno busca información sobre dicha guerra, encontrará invariablemente que un pueblo pobre, de gente hambrienta, derrotó al ejército más poderoso del planeta. 

Así ocurrirá con la ideología que pretenden profundizar los masistas, que no es otra cosa que la repetición de mentiras sobre la realidad. Una vez más, la verdad prevalecerá sobre los inventos azules.

 

Carlos Derpic es abogado.
 

 

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