Fernando Patiño Sarcinelli

Ivermectina, ¿ah sí? y ¿qué más?

martes, 9 de febrero de 2021 · 05:12

El dióxido de cloro ha pasado de moda o, al menos, tiene un competidor que se ha ganado la fama y es líder de consumo entre los fanáticos de tratamientos alternativos, curas milagrosa e incluso médicos ociosos o creyentes de la propaganda. 

La fama de este medicamento comenzó con un estudio australiano publicado en junio 2020:  “FDA approved drug Ivermectine inhibits replication of SARS-CoV-2 in vitro”  (Droga aprobada por la FDA inhibe la replicación in vitro del SARS-Cov-2). Además, la publicación viene decorada con highlights (literal) muy atractivos: 1) La Ivermectina es un inhibidor de virus causante de la Covid-19. 2) Una dosis reduce al virus en 5000 veces a las 48 horas en cultivo celulares.  3) La Ivermectina ha sido aprobada por la FDA para  infecciones parasitarias… 4) La Ivermectina está disponible en todo el mundo debido a la inclusión en la lista de medicamentos esenciales por la OMS. 

Todo el contenido del párrafo anterior, aparentemente verídico, para el lector común lleva a la siguiente conclusión: la Ivermectina ha sido aprobada por la FDA para tratar la Covid-19, lo que es completamente falso. Los consumidores en pánico solamente entienden las primeras palabras y la conclusión final. La FDA no ha aprobado el uso de Ivermectina para la Covid-19. La droga ha sido aprobada para el tratamiento de parásitos que biológicamente en nada se parecen al virus y no se ha estudiado en pacientes con Covid-19, así de sencillo. In vitro significa que se ha estudiado en cultivo de células en dosis elevadas lo que no se aplican en seres humanos. Sugiero repetir la lectura del párrafo anterior para entender mejor mis observaciones.

Entonces, es fácil entender el sesgo de esos “investigadores” en un estudio mal intencionado en busca de fama y éxito comercial. Similares “estudios científicos” se han publicado en diversas versiones y en todos los idiomas. No es necesario perder más tiempo en mencionar más medicamentos ni “autores”. Basta observar lo que sucede en todo el planeta, principalmente en países desarrollados: los números no paran de crecer. Reitero, los índices aumentan cada día.

 ¿Será que en esos países no se conoce el tratamiento con Ivermectina? La respuesta es muy sencilla, en esos países los bulos no  funcionan porque es un delito promocionar drogas falsas.
Lo que sucede en Bolivia es particularmente grave, siempre se ha practicado la automedicación. La voz popular, las farmacias  y el mercado negro no tienen control para vender sin recetas. Son condiciones ideales para practicar el delito. En momentos de pánico, los aprovechadores y falsificadores hacen la fiesta. No faltan clientes desesperados dispuestos experimentar todo lo que se les ofrece. El peligro está en tomar toda suerte de cocteles para prevenir o para tratar una sospecha de Covid-19 sin asistencia médica. Los efectos colaterales se suman a los síntomas, el paciente empeora y se pierde tiempo para un tratamiento oportuno. Cuando es obvio que el tratamiento no funciona, buscan asistencia médica pero niegan que se han sometido a tratamientos alternativos ofrecidos por los “amigos”. 
La tragedia no termina ahí. Los médicos son responsables en gran parte por esta práctica ilegal. Muchos han establecido la práctica de telemedicina (consultas por WhatsApp) con pacientes que no conocen y de quienes no averiguan antecedentes como obesidad, hipertensión o diabetes. Para qué perder tiempo con esos detalles, al final la misma receta sirve para todos. Como poco se sabe cuál  medicamento funciona, arriesgan la misma receta con ocho o diez ingredientes. No falta un amigo que pueda añadir algo más. La mezcla es una verdadera locura.
No hay solución fácil para problemas difíciles. Reitero, no existiría crisis sanitaria, ni aquí ni en el resto del mundo, si las drogas “milagrosas” fueran efectivas. El mercado clandestino no tiene escrúpulos con la publicidad “científica” bien elaborada, se aprovecha del pánico, no paga impuestos y no está sujeto a mecanismos de control (registro sanitario). Se falsifican drogas y noticias sin el menor pudor. Los precios se ajustan de acuerdo a la desesperación del cliente y de sus posibilidades económicas. Poco importa el contenido de cada tableta, lo que vale es la etiqueta. Los enfermos no tienen oportunidad ni capacidad de entender estas advertencias. Aceptan todo lo que se les ofrece. Tráfico y trata de medicamentos sin escrúpulos.

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.
 

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