Juan Manuel Contreras Cardozo

La brecha política en Bolivia

lunes, 22 de marzo de 2021 · 05:09

Existe siempre una brecha de diferencias entre los deseos de los políticos y los deseos de la ciudadanía. Parte de esta brecha es mala. La causa el interés propio de políticos cínicos y corruptos que quieren poder para beneficiarse (como los recientes actos antidemocráticos del actual gobierno), y la ignorancia de políticos bien intencionados, pero elitistas, que desconocen de la realidad de la ciudadanía.

Si la parte mala de la brecha con un político es demasiado grande —o peor que la de políticos rivales— y la ciudadanía se da cuenta, esta persona pierde su elección o no es reelegida a su puesto porque no puede o no quiere trabajar para sus ciudadanos.

Hemos vertido mucha tinta en Bolivia reclamando sobre esta parte mala de la brecha con nuestros políticos. Pero no hemos discutido y caracterizado suficientemente la parte buena que esta brecha puede tener. ¿En qué consiste esta buena parte y por qué nos debería importar que no le demos más atención como país?

Los y las mejores líderes no sólo intentan cumplir los deseos de sus seguidores, sino también intentan empoderar a sus seguidores y a desear con más ambición. Si los bolivianos y las bolivianas piden mejorar colegios, nuestros políticos deberían preguntar : ¿qué políticas implementamos para transformar a nuestro sistema educativo en el mejor de Sudamérica? Si la ciudadanía quiere oportunidades laborales, nuestros políticos deberían plantear preguntas como : ¿cómo impulsamos al sector tecnológico para crear trabajos en nuevos sectores, como la tecnología, y convertir a Bolivia en el centro tecnológico del continente?”.

Una buena parte de la brecha entre los deseos de los políticos de y la ciudadanía debería inspirar a los políticos a meterse y esmerarse en el gobierno para mejorar y avanzar la trayectoria de Bolivia, en impulsar a los bolivianos y las bolivianas a soñar en grande y exigir de sus políticos el gobierno necesario para poder seguir estos sueños. 

Estos dos grupos deberían empujarse el uno al otro para vivir a la altura de su máximo potencial: enseñándose y recordándose que pueden ser y lograr más de lo que ahora son y han logrado.

Ciertamente, esto es más fácil dicho que hecho. Requiere coraje político y no siempre estar de acuerdo con la ciudadanía; se necesita competencia técnica, habilidad política, y humildad intelectual para generar e implementar nuevas y complejas políticas de gobierno. 

Pero esta dificultad no quita la importancia de este trabajo y su potencial para ayudar a Bolivia a enfrentar los nuevos y difíciles retos que este siglo nos trae.

Aunque es necesario reclamar contra los políticos cínicos, corruptos, y antidemocráticos, es también importante crear espacios para una reflexión nacional sobre esa buena parte de la brecha que debería existir con los políticos. 

Deberíamos analizar las perspectivas nuevas e ideas ambiciosas de nuestros y nuestras líderes, con la misma energía con la que reclamamos contra ellos y ellas. Sólo así podremos articular lo que queremos de su parte. Y sólo así les podemos exigir el tipo de gobierno y gestión que impulsarán a Bolivia a desempeñar el papel más importante que puede jugar en la historia de la humanidad.

Juan Manuel Contreras Cardozo, Ph.D., es psicólogo social.

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