Fernando Patiño Sarcinelli

Infodemia, crisis y credibilidad

martes, 23 de marzo de 2021 · 05:11

Estamos viviendo una crisis de información y credibilidad sin precedentes en la historia de la humanidad y en la historia de Bolivia. Creerán mis lectores que vamos a hablar de la Covid-19, pero hoy tenemos algo más grave que tratar. La infodemia (epidemia de mala información) que está afectando a Bolivia es la repetición de la información como mecanismo sencillo para dar credibilidad al hecho. Hubo  golpe. No se habla de fraude porque “no hubo fraude”, decían, mejor es ya no hablar de eso.

Está de moda hablar de “fake news”, todos saben lo que significa, pocos saben que la traducción al español es bulos, por la repetición fake news hoy es tan conocida como The Beatles. La repetición de esas palabras del inglés con uso corriente en el lenguaje hispánico es uno de los mecanismos mediáticos más básicos para convencer y crear posverdades. 

Hay varias formas de manipulación de la información que atienden a quienes tienen interés de crear hechos o modificar la realidad para beneficio de sus propios intereses. La verdad es lo que menos interesa, lo que importa es crear credibilidad. Es una habilidad que muchos políticos desarrollan casi instintivamente. Seguramente, no conocen a SylvainTimsit, escritor francés,  quien describe los mecanismos mediáticos más comunes, usados para manipular a un público sin cultura. Es importante mantener al pueblo ignorante incapaz de criticar o cuestionar.

Está claro que los mecanismos mediáticos no se aplican sólo en Bolivia; afectan a toda la humanidad, principalmente a aquellos con escasa educación. Así se entiende porqué toda campaña política exitosa promete educación que nunca se cumple. Sería como matar a la gallina de los huevos de oro. 

La manipulación mediática se viene estudiando hace más de un siglo. Se ha impulsado con las telecomunicaciones, desde la existencia de la radio. En los tiempos de la comunicación impresa, era muy caro publicar y repetir para convencer. Con la radio y la televisión, se ha facilitado la tarea de quienes se dedican a fabricar noticias sin importar los hechos. En el siglo XXI, con internet, teléfonos celulares y redes sociales, se ha facilitado la tarea de multiplicar información sin dimensiones y sin relación con los hechos. 

Es fabuloso para políticos y comerciantes, principalmente para la venta de todo lo que es inútil. No faltan bulos para crear necesidades y vender lo que en realidad no es necesario. Es básicamente el principio de toda propaganda. Recientemente, se ha descubierto un elemento extraordinario para aumentar los negocios, generar pánico respaldado por testimonios inverosímiles. Es una fórmula muy lucrativa también descrita por Timsit.

Esta estrategia es más poderosa (lucrativa) cuando actúa sobre una población mal informada o sin buen nivel de educación o discernimiento. En momentos de pánico, hay poco tiempo para analizar y tomar decisiones. Parece prudente hacer “lo que todos dicen”. “Todo el mundo está tomando” es un argumento incuestionable. Generar miedo también es una estrategia fácil cuando se tiene la sartén por el mango, paradójicamente justificada “en defensa de la democracia”. 

Un “matemático” de la historia reciente de Bolivia repite tener casi 40.000 libros. No quiere decir que los ha leído, pero lo hace creer. Repite que 90 por tres es igual a 180, y muchos le creen, donde se demuestra la poca educación de la audiencia y del mismo orador. También usa el argumento infantil, como si fuera una verdad incuestionable, que “si no votan por Él, el sol se va a esconder y la luna va a desaparecer”. No es necesario recordar nombres para saber los hechos que sí han ocurrido, lo que importa es entender el mecanismo. 

Es cierto que las estrategias de crear pseudocredibilidad se aplican tanto en la política como en la pandemia para generar negocios. Lamentablemente, los bolivianos estamos ahora expuestos a una serie de crisis sin precedentes. Crisis moral, crisis de justicia, infodemia aplicada a la política y a la salud. Crisis de credibilidad, donde muchos se la creen y la hacen creer por el mecanismo de repetición. Insisto, la repetición es apenas un mecanismo de convencimiento. En este caso, hago una advertencia :si mucho se repite es porque no tiene otra forma de respaldo.

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

 

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