Carlos Guevara Rodríguez

Respondiendo a Vivanco, parte I: el golpe«técnico»

viernes, 26 de marzo de 2021 · 05:07

En el programa Conclusiones de Fernando del Rincón en CNN en español, el 12 de marzo de presente, José Miguel Vivanco, director para las américas de Human Rights Watch, denomina el cambio de gobierno de Evo Morales a Jeanine Añez en noviembre de 2019 como un golpe de Estado “técnico”.

El problema con las declaraciones de Vivanco es que muchos observadores a nivel internacional las pueden considerar como objetivas e imparciales por ser Vivanco director de una prestigiosa entidad que vela por los derechos humanos.

La denominación de “técnico” parece obedecer a un esfuerzo para distinguirlo de un golpe, digamos, tradicional, en el que las FFAA utilizan tropas y armamento para tomar por la fuerza el gobierno, muchas veces de modo violento y con derramamiento de sangre. También puede ser que, a través de esa definición, trate de decir que, si bien fue un golpe, al menos no fue tan malo o dañino. Sin embargo, denominar un cambio de gobierno como golpe, así sea éste técnico, tradicional o lo que fuere, es lo verdaderamente importante; no por haberlo denominado “técnico”, Vivanco puede salvarse de la responsabilidad que tiene de hacer una acusación tan grave.

Vivanco justifica la caracterización del cambio de gobierno en noviembre 2019 como un golpe señalando que fueron las FFAA, a la cabeza de su comandante, que sugirió la renuncia de Morales. Si ese pedido hubiera sido hecho en un momento de normalidad tal vez se le pudiera dar la razón, pero como ya han señalado otros analistas, ese pedido fue hecho en circunstancias de convulsión social extrema que amenazaban con desencadenar violencia en gran escala, y como tal fue apenas la culminación de pedidos de renuncia de Morales. Varias de las propias organizaciones afines al MAS, entre ellas siendo la más significativa la Central Obrera Boliviana, pidieron su renuncia. Centrarse solamente en la sugerencia de las FFAA de que renuncie da una visión distorsionada de lo que realmente ocurrió.

Pero el principal problema con esa caracterización es que ignora lo obvio: fue Morales el que intentó perpetuarse en el poder de una manera totalmente antidemocrática, por tanto, él es el principal responsable de la crisis política y de la sucesión presidencia excepcional, además de la violencia y las muertes acaecidas en noviembre de 2019.

Lo extraordinario es que el mismo Vivanco acepta que fue Morales el que intentó eternizarse en el poder, desconociendo la voluntad popular, pero, sin embargo, al mismo tiempo, lo absuelve al mantener que fue víctima de un golpe.

Refiriéndose al informe de la OEA sobre las elecciones de octubre del 2019, Vivanco declara que en la “investigación hecha por la OEA…todo sugiere que se intentó vulnerar la voluntad popular durante el gobierno de Morales”.

Asimismo, acepta que se violó la voluntad popular el 21F al afirmar que “Morales perdió el referendo”.

Por último, Vivanco acepta que la habilitación de Morales por el Tribunal Constitucional Plurinacional fue hecha por “una corte que no tenía independencia, porque no la tenía durante su régimen”, que esa habilitación fue hecha “con el aval de tribunales que se prestan…para hacer la tarea sucia del que está en el poder”, y que por tanto “pudo ignorar el referendo y presentarse una vez más a la reelección” de una manera, entonces, ilegal e ilegítima, ilegal por ir en contra de la Constitución Política del Estado, e ilegítima por ir en contra de la voluntad popular.

Pero el daño ya está hecho. Vivanco, y a través de él Human Rights Watch, dieron su bendición a la versión del golpe.

Carlos Guevara Rodríguez es columnista

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