Loreto Correa Vera

El arresto de Jeanine Añez en Bolivia visto desde Chile

sábado, 27 de marzo de 2021 · 05:08

No bastó el calvario de hacerse cargo de un país en llamas. Tampoco tratar de navegar un gobierno repleto de aves rapaces. La vimos llorar, porque ella ni lo buscó, ni se lo imaginó jamás. Pero ahí estuvo, en medio de las circunstancias, poniéndole el pecho a las balas y dando lo mejor de sí para enderezar un país enredoso y complicado. De la mano de una fe poco común en estos días, gallarda, sin adornos y sin poses dirigió Bolivia por casi un año, con el sólo empeño de llevarla hacia un nuevo gobierno, sin fraude. ¿Alguien lo duda? En Chile no lo dudamos.

Sin embargo, el artero machismo en Bolivia la vistió de corrupción y el Poder Judicial se agazapó bajo las alas del MAS. Un año no alcanzó, y menos en pandemia, para restaurar la democracia. Y así, en una acción sin precedentes en la historia latinoamericana, un ministro encabezó el arresto de Jeanine Añez en la madrugada del 13 de marzo porque una mujer - en una más de las tantas de Evo - acusó a Jeanine.

Nulo respeto al debido proceso, ninguno a la investidura y rango de su cargo. Ninguna prueba preliminar para acusarla de terrorismo. Pero ahí estuvo el poder del MAS, irrumpiendo en medio de la noche y arrestando a una mujer que, claramente, cumplió más allá de sus posibilidades.

Añez es expresión pura de la descomposición de un sistema de justicia,  donde la vida no vale, donde las muertes del fraude - las cruceñas, de Salvatierra y Terrazas - aún no tienen destino y donde la amenaza del cerco quedó impune y sin sentencia alguna. Bolivia es un país donde sí se pone en marcha la maquina del poder contra una expresidente.

Si por cada desastre que arman los presidentes, estas serán las consecuencias cuando una mujer asuma la conducción de un país, mejor seguimos en casa ¿no? Ocurrió en Myanmar, pero también ocurre en Bolivia.

Si el presidente Piñera habló por fin de este asunto es porque en Chile, las mujeres hemos logrado que se nos respete y se nos permita estar presentes en la vida pública de manera formal y sin amedrentamientos. A muchos les incomoda, es cierto, pero, a muchos más, les supone un derecho y un acto de justicia. La acusación a Jeanine Añez debió darse en marco constitucional, como un juicio de responsabilidades. Y si decir esto es injerencia en asuntos de Estado, somos muchos los que desde el extranjero vemos lo obvio: la política devoró a la justicia.

Loreto Correa Vera es historiadora chilena.

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