Sonia Montaño Virreira

Hablar no cuesta nada, señor Sohr

domingo, 28 de marzo de 2021 · 05:10

Viví durante quince años en Chile, tiempo en el cual seguí con interés a Raúl Sohr para  entender la realidad internacional. Mi simpatía se ha desportillado luego de ver una entrevista https://youtu.be/PvwstgoWGkY. que  sirve más  para comprobar  la desinformación de muchos analistas, que para entender lo que está sucediendo en Bolivia. Sohr, en este caso, dice lo que repiten muchos  activistas  fuera de Bolivia. Estamos ante una peligrosa combinación de falta de información y persistencia de estereotipos.

Sohr habla de la “histórica división geográfica” entre oriente y occidente para explicar la persecución política de la expresidenta Añez. Habla de Santa Cruz y La Paz como capitales financiera y política, respectivamente, y  tropieza visiblemente cuando para argumentar la división del país menciona que  los cruceños son de “otra complexión” y los del altiplano una “mayoría indígena”. Olvida -o no lo sabe- que Santa Cruz es, además de capital financiera, el lugar de mayor concentración poblacional de Bolivia, donde aymaras y quechuas ya son mayoría. De hecho, el alcalde electo de la capital cruceña es un “camba colla”.

Sohr  confunde a la población con  la élite cuya “complexión”  no le impidió cerrar una alianza muy fuerte con el gobierno “indígena” de Morales. No es que lo étnico no sea relevante, pero lo es porque en el oriente habitan los pueblos indígenas amazónicos, que habiendo contribuido a la victoria inicial del MAS fueron fuertemente reprimidos por su gobierno, por oponerse a su política de desarrollo.  El oriente es también el lugar donde el MAS abrió  la puerta a colonizadores, exmineros, cocaleros y afines al gobierno, responsables de una de las peores quemas de la Amazonia en 2019, ocupando ilegalmente tierras fiscales para ampliar la frontera agrícola. 

Esa ocupación, que es de larga  data,  ha sido particularmente grave  durante el gobierno de Morales, al punto que las presiones sobre el Tipnis -como dice el investigador Gonzalo Choque- se han vuelto abrumadoras, quizá hasta imparables. Los indígenas no exageran para nada al denunciar que están en peligro de extinción y etnocidio a nombre del desarrollo y progreso impulsado por el MAS. 

Santa Cruz y el oriente son algo más que una masa de  afectos al capital financiero de “otra contextura”, donde el capital agroindustrial ha tenido catorce años de bonanza gracias a la exportación de soya y la introducción de transgénicos que el sector empresarial pudo llevar a cabo gracias a las políticas neoliberales del MAS. 

En la entrevista que comento y en alguna otra, Sohr destaca la política de redistribución, que según él no había existido nunca antes en Bolivia. Los bonos son, como en muchos países de la región,  una política sugerida  por el Banco Mundial y se  pusieron en marcha desde 1995, en particular el Bonosol, para personas de la tercera edad, que  tanto entusiasma al analista, y al que simplemente le cambiaron el nombre por Renta Dignidad. 

Lo mismo ocurre con el bono para la educación que data de 2006. El MAS sólo  creó el Bono Juana Azurduy para mujeres embarazadas y que hasta la fecha no ha logrado contribuir a reducir la mortalidad materna, una de las más altas del continente. Podríamos seguir con las imprecisiones, pero basta para mostrar que hasta  los más respetables pueden alimentar el mundo de la posverdad.

Finalmente, y con ayuda del periodista que lo entrevista, justifica la detención de Jeanine Añez cuando afirma que el gobierno de Arce busca sentar un precedente para que  la sucesión presidencial  “con características de golpe”, no se vuelva a repetir. Según él, lo ocurrido  parece golpe  porque  derrocó a un “gobierno democráticamente electo”. 

El experto en Bolivia considera, como muchos simpatizantes de Morales, que la sugerencia de los militares para que Evo renuncie es lo que caracteriza el golpe de Estado.  ¿No sería necesario contextualizar que Morales ya había violado la Constitución para  lograr que su tercera elección sea considerada segunda? ¿No habría sido bueno subrayar que perdió un referéndum que le dijo no a la reelección? ¿No sería importante que haga referencia  al fraude constatado por la misión de la OEA y la Unión Europea; que luego Evo se dio a la fuga, promoviendo la renuncia de todas las autoridades que podrían haberle sucedido, generando un vacío de poder y una violencia que hasta ahora no se investiga. Más importante aún, las masivas protestas ciudadanas salieron entonces y ahora a defender mayoritariamente la democracia y no “la gestión de Añez”, como majaderamente  repite.

Finalmente, no menciona un tema vital: los derechos humanos durante, antes y después  del gobierno de Añez. Invitado para hablar sobre su  detención, ni se enteró que la sacaron a medianoche y sin orden de aprehensión. Un digno exponente de la posverdad: mal informado y apelando a prejuicios.

Sonia Montaño Virreira es socióloga feminista.

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