Juan Antonio Morales

¿Hacedor de milagros o comisario de policía?

jueves, 15 de abril de 2021 · 05:09

El MAS y el Presidente Arce Catacora centraron su campaña y los primeros meses de gobierno en el mensaje de que arreglarían el desbarajuste económico del gobierno de la expresidente Añez. Sus medidas de política nos devolverían en un santiamén a los años dorados 2006-2014. En su afán de criticar al gobierno de Añez ignoraron completamente a la pandemia, al punto de que en su programa de gobierno, en su primera versión, no aparecen ni una sola vez las palabras coronavirus ni pandemia. Dándose cuenta de esta omisión (¿voluntaria?), en su plan económico complementario se menciona a la pandemia pero con la promesa de que ellos la controlarían eficazmente.

La canción de atribuirle todos los males al anterior gobierno es cansadora. Peor aún no se ve que el gobierno actual esté controlando efectivamente la pandemia, ni que esté dando impulso a la economía ni que esté reduciendo el desempleo, a lo que se había comprometido.

En el control de la pandemia no hay mayores progresos. Después de los actos teatrales de mostrar al presidente recibiendo vacunas y participando en unas cuantas vacunaciones, se ha tenido el fiasco de la vacunación masiva sin vacunas. Los vacunados no pasan de 4% de la población meta. Las vacunas Sputnik V que se anunciaron con tanta fanfarria  llegan, cuando llegan, con cuentagotas. El país se ha enredado en la geopolítica rusa de la vacuna. 

En cuanto al crecimiento económico se tendrá un efecto rebrote modesto, que no compensa la caída del PIB del año 2020. Se estará lejos el año 2021 del PIB per cápita del año 2019. Con relación  al desempleo, no se ve que haya disminuido de manera significativa. Según los datos del INE el desempleo en enero fue de 9.7%, bastante más alto que en el último trimestre de 2020. En febrero bajó a 8.9% pero sigue siendo más alto que a fines de 2020. Es cierto que por la pandemia el desempleo aumentó fuertemente hasta el tercer trimestre  de 2020. 

No se tiene un programa coherente de reactivación. Apostar a que ella vendría de las inversiones en empresas públicas es arriesgado. Su desempeño a lo largo del periodo 2011-2018 no fue el más idóneo, como revelan las propias publicaciones del MEFP (Memora de la Economía Boliviana 2018, Cuadro 13A). En cambio, se está estrangulando a la inversión privada con  fiscalizaciones  impositivas abusivas y reduciendo su acceso a  liquidez. La normalización del crédito bancario debería ser un ingrediente esencial de reactivación y no lo está siendo.

Tampoco la política actual apunta a consolidar los equilibrios macroeconómicos. No se sabe bien cómo se van a financiar déficit fiscales superiores al 8% del PIB previstos para los dos próximos años. El programa fiscal-financiero, anunciado con tanta pompa en marzo pasado, ya muestra sustanciales desvíos el primer trimestre con relación  a las reservas internacionales y al crédito del BCB al sector público. La situación de las reservas internacionales sigue siendo precaria, con menos de 2 millones de USD de reservas en divisas.

Es mi opinión profesional que dada la fragilidad de las reservas internacionales fue un grave error devolver el crédito del FMI. El que no haya tenido aprobación congresal podía subsanarse con voluntad política. Es un mal justificativo para una decisión incorrecta. Decir que era oneroso no se compadece de las realidades de los mercados de divisas y del  mercado de capitales. El riesgo cambiario se lo podía contener calzándolo con los activos en DEG que tiene el BCB y en las monedas que lo componen. Por último, como lo hace notar Gonzalo Chávez, se ha pagado por un crédito que tenía grandes chances de ser condonado.

El presidente del Estado tiene un mandato mucho más amplio que el de ser un comisario de policía persiguiendo a los opositores. La persecución afecta negativamente a la economía porque destruye el capital social, es decir la confianza. Según los tratadistas de economía institucional, la confianza es un ingrediente esencial del desarrollo económico.

 

Juan Antonio Morales es profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.
 

 

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