Agustín Zambrana Arze

Función política del empresariado en Bolivia

lunes, 26 de abril de 2021 · 05:08

Es imprescindible partir del hecho abstracto, histórico, pero a la vez concreto, de que toda sociedad o comunidad humana necesita un orden, tiene un orden, se da un orden; una organización social para poder sobrevivir en el tiempo, modernamente a esta constatación y necesidad humana y política, se le ha llamado orden social.

Así, desde las gens o comunidad primitiva se organizaban en torno al mejor cazador, se cuidaban entre ellos, se protegían de las bestias y animales grandes para poder sobrevivir. Uno o dos individuos solos no podían sobrevivir, sólo en comunidad el hombre como especie pudo sobrevivir, esto es un hecho probado (quizá por eso Marx se basa o empieza en la comunidad primitiva para fundamentar que el hombre es un ser social o comunitario). Bien, así en todo tiempo y lugar tuvo que haber entonces un modo de organización social, el Esclavismo, el Feudalismo, el Capitalismo Industrial.

El derecho es un indicador o variable muy práctico que muestra crudamente cómo se organiza una sociedad contemporáneamente. La ex-URSS, China, la India, Estados Unidos, Noruega, Uruguay y Bolivia tienen su propio sistema jurídico, su Constitución, códigos, leyes, etcétera, que muestran cómo se organiza la vida social, política y cultural en cada país.

Es obvio, aunque para algunos no tanto, que esas constituciones políticas, leyes y todo tipo de normas jurídico administrativas son producto de una concepción del mundo, de una visión de cómo se entiende y se quiere que sea el mundo social o país en el que se vive. Entonces, como se sabe, en la ex-URSS y en la China de hoy, por ejemplo, hay un solo partido político, el Partido Comunista Chino, en el caso de China, y este partido es el que produce las normas jurídicas en ese país. 

Exactamente lo mismo ocurre en EEUU, Francia, Gran Bretaña  o cualquier país libre donde el liberalismo está vigente en esos países, las constituciones y leyes que se dieron son liberales; es decir, básicamente hay libertad de empresa y libertad política, y todo el sistema jurídico refleja esa visión del mundo. Sus normas jurídicas están hechas para que se produzcan y reproduzcan en el tiempo el libre mercado, la libre oferta y demanda y la libertad de ideas políticas. 

Por eso es que los empresarios de éste o cualquier país no pueden decir “yo vivo de mi trabajo y no me interesa la política”. No hay nada más ingenuo que decir y “pensar” en eso. Ya Aristóteles se dio cuenta y lo dijo hace más de dos mil años, “el hombre es un animal político”, determinando que el hombre no puede ser concebido por fuera del Estado sencillamente porque lo político y jurídico atraviesan toda la vida social y, por tanto, a todos los hombres. 

Quién puede vivir por fuera de un Estado y sus normas Robinson Crusoe. Como hemos visto, hasta las comunidades indígenas no contactadas de la Amazonia tienen una organización social; y la producción de una organización social, cualquiera sea ésta, es una función política producida por la sociedad civil. En suma, no participar en política o creer que la política y el Estado no afectan las vidas individuales y, peor aún, las empresas privadas, es un absurdo en todos los términos; es no comprender el mundo en que se vive y además, claramente, es un suicidio económico, social, cultural y político, más o menos lento pero seguro.

Dado que en toda sociedad siempre hay relaciones de fuerzas, distintos intereses en juego, y el vacío de poder no existe, alguien tomó y tomará ese poder que no fue ejercido como debiera por el empresariado boliviano.

Mientras el empresario tenga la mentalidad de creer que su interés e impacto es netamente personal perecerá de forma natural, como lo hicieron otros grupos representativos de la sociedad; pero si el empresariado, aunque teniendo un interés personal, pero de forma que éste no contravenga ni afecte a la comunidad, actúa como un agente de impacto, la misma sociedad irá teniendo cambios. El empresariado boliviano debe darse cuenta que es parte esencial de la nueva Bolivia que se está forjando.

Agustín Zambrana Arze es abogado, activista y periodista.

 

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