Franz Xavier Barrios Suvelza

Las revelaciones del «volveremos y seremos millones»

sábado, 3 de abril de 2021 · 05:08

La autobiografía de Morales pone sobre la mesa lo que se sospechaba, pero ahora, por boca propia de Morales, se confirma. En los últimos días los masistas han desarrollado el arte de retro-declararse a sí mismos mentirosos, sea por haber sido dizque tontitos ("no soy abogado, soy economista") o emperifollando un oportunismo soez con alegorías ideadas por un nuevo espécimen: el retro-mentiroso "culto" ("barbarie de la literalidad"). No será pues extraño que Evo diga que ciertas frases de su autobiografía las haya alterado la CIA ofreciendo "50 palos grandes" a la imprenta.

Siguiendo las cavilaciones de Raúl Peñaranda recientemente publicadas sobre la autobiografía, complemento lo siguiente después de una lectura del testimonio de Morales que - vaya detalle - sustenta a su modo el no-golpe. Entre las páginas 43 y 48 de estos sagrados papiros se devela que lo que más golpeó —si tanto se quiere hablar de golpe— a Morales fue la estocada del Iscariote de Huarachi. Como apunta Peñaranda, esa fue la gota que rebalsó el vaso. Es tal la ira de Morales que, según su propio relato, en la página 44, éste exige a la COB que se aclare si ha sido una decisión orgánica. Y, así como en la madrugada de ese domingo 10, ese tipo de apellido sospechosamente árabe-manchego, Almagro delega a un "x" para que atienda el telefonazo del furibundo de Morales, anoticiado del informe de la OEA (página 40 de los pliegos); así, el Judas de Huarachi tampoco le atiende el teléfono y manda a un segundón que no le da explicaciones (página 44). Morales simplemente no puede creer la felonía que lo acaba de empalar. Esta estocada hiende en la psique de Morales, porque él se hizo en las emblemáticas luchas sindicales y la lealtad de los movimientos sociales.

Evo revela, en la página 43, que ese domingo aciago, antes de la puñalada de los esenios cobistas, hubo un desayuno con la COB que habrá sido como la última cena: Huarachi se levantó, partió a la conferencia de prensa acordada con Evo, y ahí le plantó un beso a la mejilla del Mesías pues, ante inoportuna pregunta de un Caifás, ¡zas!, Huarachi, hacia el mediodía, pide la renuncia. De no creer. Antes del "último desayuno", sin embargo, ya habían pasado más cosas en el Monte de los Olivos. Está, por supuesto, la mencionada madrugada, cuando Almagro desvaina su sable y, como el apóstol Pedro le sacara la oreja a Malco, el uruguayo le saca la suya a la nomenclatura masista anunciando la publicación del informe. Horas después, Morales exprimiendo la intuición política que tantas veces dejó desorientada a sus opositores, intenta su ultima gambeta. Hace una conferencia anunciando nuevas elecciones, nuevo Tribunal Electoral y con "otros actores" (no se sabe si él se excluye). En México, Evo aclaró que "con nuevos actores" significaría "sin él". Tengo mis dudas. Aunque en su beneficio hay que reconocer que en la página 46 de los papiros da a entender que pensó en renunciar a su candidatura "el 8 o el 9" y entonces tal vez, el domingo 10, simplemente se enajena por angurria de último minuto y en la conferencia decide no explicitar que él no va. Así resulta que el segundo golpe. luego del sablazo de Almagro. es el silencio sepulcral a su contra-oferta que hubiera cambiado la historia si Evo la hacía el 20 y pico de octubre. Almagro y nula reacción del país a su contra-oferta son dos golpes certeros que, a esa altura, ya lo tienen a Morales boqueando, incluso antes de la felonía terminal de Huarachi. Estos tres golpes de la mañana, combinados con el motín policial y la pasividad de las FFAA, lo convencen de que no queda otra que renunciar. Si querías saltar a la otra orilla pero te acaban de cercenar piernas y torso, no te queda otra que renunciar a saltar. Pero otra vez: lo que más le duele a Evo es algo específico, e insiste en ello en la página 44: escuchado el pedido de renuncia de Huarachi, "decidimos…vamos a renunciar…". En la página 45 incluso dice que esa decisión la informan a los "compañeros". Todo esto, ojo, pasa mucho antes del Kalimanazo por la tarde de ese domingo, y todo según versión del propio Evo. Luego de todos estos hechos del domingo por la mañana, Evo relata, en la página 45, que su avión apenas logra despegar de El Alto hacia el Chapare, y que es al aterrizar en Chimoré que le informan lo de Kaliman. Pero a esa altura, lo de Kaliman ya es una anécdota. Es como decirle a un destripado que le han descubierto una carie. Tan es anécdota lo de Kaliman, que en la página 46, después de Evo mencionar lo de Almagro, lo del Iscariote, lo de los "otros actores" y lo de Kaliman, vuelve a subrayar su mayor frustración: "la COB contra nosotros. Entonces viene la renuncia" (mis itálicas).

Cuando las FFAA, a las "15:50"dan su conferencia, con un Kaliman atenazado por su camaradas, a esa altura ellas, más que enternecerse por su capitán general. que ya había decidido renunciar en la mañana del domingo, están más preocupadas por cómo se despedazaba, minuto a minuto, el país y se pronuncian quién sabe si recordando el Art. 244 de la Constitución. A su capitán general, a esa altura, ya lo habían cercado hechos demoledores en los días previos, y el domingo en la mañana se sumó la seguidilla fatal de los tres golpes retratados. No por nada Evo dice en la página 43 sobre ese domingo: "Y vinieron los golpes", así en plural. Bueno pues, "hay golpes en la vida tan fuertes..Yo no sé". Todos ellos golpes que se agregaban a una mecha que se perdía a lo lejos en un cúmulo de errores desde 2006. Glicerina pura, magistralmente acumulada.

Me opongo a decir que ese domingo 10 Evo haya sido un cobarde o algo así: fue un líder boliviano de fuste que supo arrinconar a las elites aprovechadoras de la República, y ahora estaba cercado por su angurria de poder. Y, a pesar de todo, tendido sobre la lona, es aún capaz de ver objetivamente que no va más. No descarto que renunciar para salvar vidas haya sido uno de los factores que Evo evaluó con sinceridad, pero lo pudo haber hecho ya el 21F para ahorrar el dolor de las vidas perdidas en Senkata, Sacaba y otras más que vinieron después, y cuya sanción debe prosperar.

Franz Xavier Barrios Suvelza es economista.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

95
8

Otras Noticias