Florencia Avila Terzo

Bajo una Constitución de derechos sin contenido

lunes, 5 de abril de 2021 · 05:09

A sólo unos días de concluir con este eterno proceso electoral, ya pesan en el ambiente las ganas insaciables de revancha; los cargos públicos se negocian y sortean incluso antes de la posesión de las autoridades electas. Y mientras en algunos puntos estratégicos, como la sede de gobierno o el departamento de los hidrocarburos, se espera el desempate, hay una fiebre de poder que parece haber provocado en nuestras autoridades no sólo el olvido de los valores democráticos, sino que también las ha llevado a considerar que vale todo con tal de lograr esa victoria. 

Los últimos discursos del Presidente Arce Catacora son  la muestra clara de que se tiene la mirada puesta en los votos, perdiéndose por completo los valores democráticos. Con una población abatida por una crisis que ha  arrasado con todo, pero con la ilusión de que éste puede ser el principio del fin de un año abrumador, nuestra máxima autoridad amenaza y condiciona el voto al ejercicio de  nuestro derecho universal a la salud en plena pandemia, afirmando el pasado 27 de marzo que no habrá  vacunas para gobernaciones y alcaldías que no “coordinen” con el gobierno, lo que directamente implica una sutil advertencia: “o votan por nosotros o se quedan sin nuestra protección, ustedes deciden”.

 Deja  vu de las declaraciones de Evo Morales en septiembre de 2020, unas semanas antes de las elecciones generales, cuando prometía vacunas gratuitas contra el Covid-19 para los bolivianos sólo si el MAS salía victorioso en esas elecciones. Pero ojo, “esta no es una amenaza”. 

La ambición por el poder está llevando al MAS a promover desvalores - como el odio o la venganza para obtener votos -  y a renunciar  a los valores democráticos y humanitarios, como la libertad, la vida o la piedad desde el Estado, pisoteando, una vez más, a nuestra Constitución y los principios ético-morales que en ella se manifiesta; al igual que se hace caso omiso a los principios como “la igualdad, inclusión, dignidad, libertad, respeto, complementariedad, transparencia, equidad social, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien”, descritas en el artículo 8 de nuestra Carta Magna. Pero por sobre todo, están dejando de ejercer la función esencial del Estado, que es la de garantizar el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual dignidad de  todos los bolivianos, y no sólo de aquellos afines al partido de gobierno. 

Ya todas las promesas preelectorales de una mejora al sistema económico y de salud se quedan como siempre en un catálogo de esperanzas frustradas, lo que sólo les sirvió para la campaña electoral; mientras este país sigue condenado a vivir bajo la inercia de sus autoridades, resignado, una vez más,  a la  sumisión, con la ilusión de una recompensa o prebenda personal, sin darse cuenta de que en un periodo tan difícil como el que estamos atravesando, no deberíamos apelar a los miedos de la gente, sino a sus esperanzas y replantearnos el hecho de que todavía nos manejamos bajo derechos sin contenido, enunciados en la Constitución pero vacíos de sustento en el ejercicio real de la ciudadanía boliviana.

 

Florencia Avila Terzo es estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” La Paz.
 

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