Jorge Patiño Sarcinelli

Inteligencia artificial y corrupción natural

viernes, 9 de abril de 2021 · 05:09

Los problemas del presente son tan abrumadores, que casi no pensamos en el futuro. Pero todo lo que sucede ahora anuncia un futuro que podemos leer con optimismo o pesimismo, según nos inclinemos. No hay certezas; todo son lecturas en la bruma. 

¿Tú crees que el futuro será mejor, que los desvíos serán corregidos, los malos derrotados y habrá mayor felicidad general, o crees más bien que la humanidad seguirá bajo líderes populistas, en sociedades controladas por medio de la tecnología en un planeta cada vez más desigual y contaminado? 

El sistema actual chino muestra el carácter tóxico de la tecnología en regímenes autocráticos. Su liderazgo defiende su modelo como superior a los occidentales y no como una transición. Los futurólogos vaticinaron que cuando los ciudadanos chinos pudiesen ver y opinar libremente online, las fuerzas del mercado iban a llevar a su país a una democracia al estilo occidental.

El consumo ha llegado a Shanghái, pero no la primavera china. El rigor totalitario está instalado con el poder de una tecnología de vigilancia de punta. China es hoy un Estado totalitario turbinado con inteligencia artificial. Orwell estaría fascinado con la eficacia del Gran Hermano chino. Está para quedarse otros mil años; van setenta bajo el PCC.

En Occidente las cosas van en la misma dirección en un carril distinto. Facebook y otros ya usan la inteligencia artificial y el reconocimiento facial para, a partir de la navegación en red y las reacciones faciales a noticias y anuncios, ofrecer productos y candidatos en lenguajes que se acomodan a las preferencias del usuario. Todo esto resulta en una manipulación dramática de las percepciones de la realidad y en última instancia del imaginario colectivo. 

El reconocimiento facial está llevando, en nombre de la seguridad pública, a un monitoreo de peatones en ciudades que asociamos a la libertad capitalista. Hace poco, cuatro personas fueron arrestadas en Nueva York por esconder sus rostros de las cámaras de seguridad. ¡El Gran Hermano quiere que lo mires a los ojos!

Asociado a este control y manipulación posibilitados  por la tecnología, tenemos un cuadro de desinformación pública dramática. El divorcio entre las realidades mostradas por un medio de comunicación y otro son tan grandes, pero gozan de tanta credibilidad entre sus seguidores, que cada persona es libre de elegir no solo la opinión sino la realidad que prefiera. 

Puedes dudar de que esa inteligencia artificial sea tan inteligente como para influenciar tus decisiones. Pero la democracia es el resultado de las preferencias de una mayoría –no de una minoría de ilustrados- y las aberraciones populistas están a la vista. No existe hoy una fuerza que haga frente a la manipulación tecnológica. Pensar que ella surgirá de la nada es ilusorio.

Hay cada vez menos personas que creen que vivir en democracia es importante. Añadamos a eso, la manipulación de las  decisiones y dentro de poco tendremos más países controlados por Gobiernos autoritarios o populistas que usan las redes para manipular las preferencias ciudadanas. La superioridad de la inteligencia artificial sobre la estupidez colectiva hace  que  la democracia sea un ideal obsoleto.

Si es así, ¿por qué cuidar un planeta que pertenecerá a generaciones de dictadores tecnológicos y pueblos manipulados? Sería más lógico que hagamos como los ejércitos rusos en retirada: quemarlo todo. Esas nuevas generaciones para las que queríamos cuidar el planeta y mejorar la educación no se ven en el horizonte. Si seguimos creyendo en un mundo verde y en jóvenes libres es porque es más lindo soñar que aceptar lo que vemos.

A nuestro país la tecnología llega a cuenta gotas y todavía no a todos, pero como ha sucedido antes, nos hemos adelantado y hemos logrado destruir nuestra democracia sin necesidad de tecnología. Han bastado los viejos ingredientes de angurria, deshonestidad, cinismo y estupidez para que nuestra democracia haya sucumbido al asalto oclocrático, y aquí también se siente el túnel pero no se ve la luz.

 

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.

Página Siete no se siente en la obligación de  publicar artículos no solicitados y se reserva el derecho de editar, por razones de claridad y extensión, las colaboraciones admitidas. Las opiniones de columnistas y colaboradores no reflejan necesariamente la línea editorial del diario. Su publicación obedece al criterio de pluralidad que rige la política editorial de Página Siete.

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

30
1

Otras Noticias